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Objetivo: medio millón de viajeros a bordo

Una actividad escolar en uno de los catamaranes de Cruceros do Ulla-Turimares.

Una actividad escolar en uno de los catamaranes de Cruceros do Ulla-Turimares. FdV

Una vez superada la pandemia, y con las expectativas y esperanzas turísticas por todo lo alto, las navieras asentadas en O Grove quieren reverdecer viejos laureles y volver a alcanzar la que suele ser la media de cualquier temporada alta antes del COVID, es decir, unos 500.000 viajeros y alrededor de tres millones de euros en facturación.

Son nueve las empresas de esta localidad arousana que se dedican al transporte de pasajeros, tanto desde su puerto base, el de O Corgo, como operando en Vigo, Portonovo, Ribeira, Pontevedra, Vilanova, Pontecesures y otros puntos de la geografía de las Rías Baixas.

Su papel es pieza clave en el engranaje turístico de Galicia, ya que las rutas en estas naves se ofertan como complemento ideal para el alojamiento de los turistas en cualquier punto de la comunidad.

El bote rápido de Cruceros do Ulla pone rumbo a la isla de Ons. FdV

Cada vez son más los hoteles y turoperadores que brindan a sus clientes la posibilidad de desplazarse a los puertos de referencia para embarcarse en estas naves y visitar el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, o bien surcar la ría para conocer el cultivo de mejillón y ostra en las bateas.

Eso sin olvidar la posibilidad de adentrarse en barco en el Complejo Intermareal Umia-O Grove o bien remontar el río Ulla para seguir el itinerario que, según la leyenda, hicieron los restos del Apóstol Santiago.

Una de las visitas de escolares a la isla de Sálvora, con Cruceros Rías Baixas. FdV

Pero es que, además, estos barcos constituyen, por sí solos, una actividad turística preferente, de ahí que muchos gallegos y ciudadanos de toda España, Portugal y otros países, aunque no se alojen en ningún hotel de O Grove, acudan expresamente a este y los demás puertos citados para subirse a los catamaranes –la mayoría de visión submarina– y realizar las diferentes rutas y almorzar a bordo.

Viajeros de uno de los barcos de Cruceros do Ulla observando delfines. FdV

Un interés que vuelve a notarse con fuerza tras el paréntesis provocado por la pandemia y que, “no cabe duda, seguirá en aumento, ya que las expectativas son muy positivas”, explica Nacho Naveiro, portavoz de Cruceros do Ulla-Turimares.

En esta naviera grovense resaltan que “la gente no deja de llamar interesándose por los viajes que organizamos y los hoteles también esperan estar a tope este verano, por lo que muchos de sus clientes acabarán subiéndose a nuestras naves”.

Interior de uno de los catamaranes dotados de mamparas de seguridadfrente al COVID.

Interior de uno de los catamaranes dotados de mamparas de seguridadfrente al COVID. FdV

Por eso tanto Nacho Naveiro como otros responsables de las empresas de pasaje consideran que “el objetivo debe ser recuperar el terreno perdido y alcanzar de nuevo los 500.000 viajeros este año”.

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De Ruta en la isla de Sálvora Faro de Vigo

Hay que tener presente que no todas las navieras disponen del mismo número de embarcaciones, que no todas tienen la misma capacidad y que no hacen la misma cantidad de rutas diarias, de ahí que no se pueda calcular exactamente el número de viajeros que acuden a unas u otras.

Lo que sí puede decirse es que la “ruta de los mejillones” sigue siendo la de mayor tirón. Como también es cierto que se aprecia un creciente aumento de viajes a Cíes, Ons y Sálvora.

Problemas para encontrar tripulación

Los hoteles y restaurantes se están encontrando con importantes dificultades para contratar personal cualificado, pues parece que a muchos candidatos no les interesa trabajar solo en temporada alta.

A los barcos de pasaje les ocurre lo mismo: “Nos cuesta encontrar tripulación para poder desplegar todos los servicios porque ahora se requiere buena formación y la gente no quiere embarcarse para solo tres meses”, explica Nacho Naveiro, de Cruceros do Ulla-Turimares.

Una naviera que empezó en Vilagarcía hace 27 años trasladó a 1.250.000 pasajeros desde entonces

Cruceros del Ulla, que se formó hace ya 27 años, es una de las navieras más conocidas de Galicia. Su singladura comenzó en el puerto de Vilagarcía de la mano de Gonzalo Naveiro Pérez, quien fue pionero al trazar la Ruta Xacobea do Mar de Arousa e Ulla, propiciando el remonte fluvial para rememorar la traslación de los restos del Apóstol Santiago.

A aquel primer barco de 16 metros de eslora, con capacidad para un centenar de viajeros y de nombre “Ruta Xacobea”, aún en funcionamiento, se sumaron poco a poco tres más, entre ellos el “Gran Cormorán Jet”, un “nuevo y moderno catamarán con capacidad para 250 pasajeros y equipado con todos los servicios para disfrutar al máximo la experiencia de navegar en las Rías Baixas, ya sea para viajes dentro de la ría o pasajes a las islas Cíes, Ons o Sálvora”, explica Nacho Naveiro, hijo del fundador de la naviera y uno de los responsables de la misma.

Tampoco se olvida de citar al “Fly Delfín”, con capacidad para 150 pasajeros e “idóneo para acoger a bordo tanto reuniones como exposiciones, cenas de empresa y cualquier otra actividad”.

El “Fly Delfín”, abarloado a una batea para mostrar el cultivo de mejillón. FdV

Ni del “Albatross Fast Boat”, un bote rápido capaz de transportar a 48 personas en cada viaje “que nos permite hacer excursiones a medida de los clientes al Parque Nacional de las Islas Atlánticas”, reflexiona Naveiro.

Esas naves trasladaron a nada menos que 1.250.000 pasajeros a lo largo de toda la trayectoria de Cruceros do Ulla-Turimares, para lo cual organizó 25.000 viajes dentro y fuera de las rías, recorriendo una distancia aproximada de 400.000 millas náuticas.

Pasajeros a bordo del “Albatross Fast Boat”. FdV

Y esta empresa quiere seguir haciendo historia, de ahí que haya decidido diversificar su oferta, sumando a la Ruta Xacobea la ruta de los mejillones y las visitas a las islas atlánticas.

Entre sus actividades también se encuentran las excursiones didácticas para todo tipo de grupos y, sobre todo, escolares. Al igual que las rutas guiadas a la misteriosa isla de Sálvora, donde, además, el sábado despliega una jornada “starlight”, dando a los participantes la posibilidad de conocer los secretos de este espacio natural privilegiado y disfrutar tanto del firmamento que lo cubre como de la navegación nocturna.

Un viaje que se realizará entre las 20.30 y las 00.30 horas y que tiene un precio de 35 euros por persona, situándose O Corgo (O Grove) como puerto base. Se trata, en definitiva, de una búsqueda de nuevos mercados. La misma que también ha llevado a esta naviera a ocupar puertos como los de Portonovo y Ribeira, aunque su base siga estando en la villa meca.

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