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Los bateeiros superan la pandemia de forma airosa tras vender 232.756 toneladas de mejillón

Descarga de mejillón en Porto Meloxo, O Grove

Descarga de mejillón en Porto Meloxo, O Grove FDV

Una vez cerrados los datos oficiales, a los que ha tenido acceso FARO DE VIGO, puede decirse que el sector bateeiro gallego ha vuelto a demostrar en 2020 por qué es una potencia mundial.

Y es que, a pesar de la pandemia, los confinamientos, el cierre de fronteras, la parálisis del canal Horeca y demás condicionantes derivados de la influencia del COVID, –que se sumaron a una mayor incidencia de las biotoxinas y otros factores–, cerró el ejercicio con una facturación de 101 millones de euros tras la venta de 232.756 toneladas de mejillón.

El sector se consolida como potencia acuícola y consigue facturar 101 millones de euros en 2020, a pesar de las limitaciones derivadas del estado de alarma

Es cierto que se produjo un descenso de 23.000 toneladas y de unos once millones de euros respecto a 2019. Pero también lo es que puede considerarse un mal menor, teniendo en cuenta cómo transcurrieron las cosas y lo mucho que la pandemia afectó a otros sectores primarios fundamentales para la economía gallega.

Prueba de ello es que, a pesar de ese descenso en las operaciones respecto al ejercicio precedente, “la producción se mantuvo en niveles semejantes a la media de los últimos años, e incluso por encima de las anualidades comprendidas entre 2009 y 2013”, tal y como destacan en la Consellería do Mar.

Lógicamente, el hecho de disponer de la mayor cantidad de bateas, con 2.300 de los 3.300 parques fondeados en Galicia, volvieron a permitir que la provincia marítima de Vilagarcía dominara claramente la producción de “oro negro”.

Para conseguir casi el 70% del total gallego, ha sido clave el papel del distrito marítimo de A Pobra do Caramiñal, donde se descargaron 49.761 toneladas de mejillón por las que se facturaron casi 20 millones de euros.

Al igual que resultó importante el trabajo realizado en el de Cambados, con más de 18 millones de euros y casi 41.000 toneladas de producto.

Las descargas en la ría de Arousa también fueron notables en los distritos marítimos de Vilagarcía, con trece millones de euros, tras vender 36.266 toneladas; y O Grove, que superó los doce millones de euros después de despachar 28.000 toneladas. La relación se completa con Ribeira, que tuvo que conformarse con 3,6 millones de euros después de enviar al mercado 6.728 toneladas.

Arousa, con el 69% de la producción, genera 67 millones de euros

El total obtenido en Arousa el año pasado fue de 161.478 toneladas, vendidas por importe de 67 millones de euros. En 2019 habían sido más de 79 millones de euros y 187.350 toneladas.

La segunda provincia marítima más importante es la de Vigo, capaz de facturar casi 26 millones de euros tras la venta de 55.000 toneladas de mejillón, frente a los 24 millones de euros y las 51.000 toneladas del ejercicio anterior.

El puerto de Cangas volvió a situarse en cabeza después de superar en 2020 las 28.223 toneladas y los trece millones de euros.

El mejillón de Francia e Italia se descarga en Arousa MANUEL MÉNDEZ

Le siguen en este ranking el de Portonovo, con 10.428 toneladas y algo menos de cinco millones de euros; y Redondela, con 8.453 toneladas y 3,5 millones de euros.

A su vez, el distrito marítimo de Bueu superó las 4.345 toneladas (2,6 millones de euros), Vigo se quedó en 2.439 toneladas de mejillón (907.000 euros) y Baiona vendió 1.061 toneladas (586.828 euros).

Respecto a la provincia marítima de A Coruña, decir que en 2020 llevó a los puertos de Sada, Camariñas, Muros y Noia 16.317 toneladas de “oro negro” de batea, con las que generó 8,2 millones de euros.

SEGURIDAD ALIMENTARIA

El Intecmar ayudó al sector a “salvar los muebles”

El Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) es una pieza clave en el engranaje del sector mitilicultor. De sus resoluciones sobre apertura y cierre de bateas, en función de la mayor o menor presencia de biotoxinas marinas, depende buena parte del éxito de la actividad mejillonera, ya que este centro de control envidiado a nivel internacional consigue generar en el consumidos un grado de confianza que facilita las ventas. Y más, si cabe, en un año de pandemia como el vivido en 2020, cuando el Intecmar, dirigido por Covadonga Salgado, mantuvo su actividad “para garantizar la seguridad alimentaria imprescindible para abastecer a la población con los productos de nuestras rías”, explican en la Consellería do Mar.

Pero no solo eso. En este departamento, capitaneado por Rosa Quintana, también resaltan que el laboratorio asentado en Vilaxoán (Vilagarcía) ha vuelto a ser fundamental “para que nuestro sector primario se resintiera lo menos posible” durante la pandemia, “permitiendo que los moluscos bivalvos pudieran llegar a los mercados con las garantías sanitarias de siempre”.

UN MOTOR ECONÓMICO FUNDAMENTAL

“El esfuerzo de los bateeiros ha sido esencial para la sociedad y la economía de Galicia”

En la Xunta de Galicia están convencidos de que “el esfuerzo de los bateeiros ha sido esencial para la sociedad y la economía” de la comunidad autónoma.

En ello abundan en la Consellería do Mar, donde sostienen que el mejillonero es un motor económico fundamental, y que así ha quedado puesto nuevamente de manifiesto el año pasado, a pesar de la pandemia.

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Descargas de mejillón en Galicia Faro de Vigo

Horeca

Al hacer balance, en el departamento que dirige Rosa Quintana consideran que durante el estado de alarma sanitaria la sociedad ha sabido reconocer la trayectoria y buen hacer del sector bateeiro, confiando plenamente en la calidad de sus productos.

Es cierto que se produjo un descenso en las ventas del “oro negro” de batea respecto a 2019. Pero también lo es que puede achacarse a cuestiones como el cierre del canal Horeca –hostelería y restauración– en los peores momentos del confinamiento.

Confianza y entrega

A pesar de ello, el consumidor siguió confiando en el molusco gallego y los bateeiros siguieron abasteciendo a los mercados, de ahí que las cifras de 2020 puedan considerarse positivas, aún tratándose de 23.000 toneladas y once millones de euros menos que en 2019.

Lo saben en Mar, donde alaban “la entrega del sector” bateeiro, desde el convencimiento de que fueron su capacidad de sacrificio y su creciente apuesta por la calidad los factores que, a pesar de todos los condicionantes derivados del coronavirus, le permitieron “resistir mejor que otras actividades de la economía gallega”.

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