Una de las noticias del año en el ámbito nacional fue la rocambolesca salida de España desde Vigo del Rey emérito Juan Carlos I. Aunque se ha hablado insistentemente de huida, lo cierto es que fue una salida pactada ante el aumento de informaciones relacionadas con sus finanzas y la posible comisión de algún delito. La presión del Gobierno obligó a Felipe VI a negociar con su padre su marcha del país. El 3 de agosto, la Zarzuela hizo pública la carta en la que se informaba de que el Rey emérito comunicaba por escrito a su hijo la decisión de irse fuera para facilitarle el “ejercicio” de sus funciones como jefe de Estado.

A partir de entonces se sucedieron las especulaciones sobre el paradero del Rey emérito y sobre cómo había salido de España. Unos días más tarde se supo que Juan Carlos I había sido acogido por los Emiratos Árabes Unidos, adonde había viajado el 3 de agosto desde el aeropuerto vigués de Peinador. El Rey emérito partió a las diez en punto de la mañana rumbo a Abu Dabi en un jet privado de alquiler junto a un séquito de cinco personas, entre guardaespaldas y asistentes. El avión que lo recogió fue un modelo de alta gama, un Bombardier Global 6500 con matrícula 9H-VBIG, que aterrizó en la terminal olívica la tarde previa, mientras el exjefe del Estado pasaba en Sanxenxo sus últimas horas en suelo nacional en compañía de su compañero de regatas Pedro Campos, presidente del Real Club Náutico de la localidad. Juan Carlos I solía elegir Peinador para sus viajes a Galicia por su cercanía con Sanxenxo, adonde acudía con cierta frecuencia para navegar en compañía de Pedro Campos.

El Rey emérito abandona España desde Vigo

Ocho horas después, lo que se suponía que iba a ser un viaje más del rey emérito desde el aeropuerto de Vigo, cambió radicalmente de cariz. A las seis de la tarde La Zarzuela publicó la carta enviada por Juan Carlos I a su hijo en la que le comunicaba su decisión de trasladarse fuera de España para que, ante “ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada”, el actual Rey pudiera ejercer con “tranquilidad” y “sosiego” sus funciones.

La marcha del Rey emérito de España provocó cierta tensión entre los socios del Gobierno de coalición. Mientras que los ministros del PSOE hacían hincapié en que la actuación de Juan Carlos I no afectaba a su hijo Felipe VI, los representantes de Unidas Podemos en el Ejecutivo entendían que la institución monárquica se veía también afectada. Los ministros de Podemos calificaron de “indigno” al Rey emérito y criticaron al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por no informarles de su salida de España.

Juan Carlos I se traslada fuera de España Agencia ATLAS | Foto: EFE

Comisiones ilegales y deuda con Hacienda

Unos meses antes de su marcha de España, concretamente el 14 de marzo, el diario británico “The Telegraph” había publicado que Felipe VI aparecía como segundo beneficiario de la fundación que figuraba como titular de la cuenta en la que se ingresó la supuesta donación de 65 millones de dólares de Arabia Saudí a Juan Carlos I. Al día siguiente, la Casa del Rey anunció en un comunicado que Felipe VI renunciaba a la herencia que le pudiera corresponder de su padre, y retiraba a Juan Carlos de Borbón la asignación de dinero público, unos 195.000 euros.

La Fiscalía del Supremo y la justicia de Suiza investigan la procedencia de 65 millones de euros para dirimir si se trata de comisiones ilegales procedentes de Arabia Saudí, y el supuesto papel del Rey emérito en ellas. Corinna Larsen, amiga íntima de Juan Carlos, declaró ante los tribunales helvéticos que éste le había transferido esa cantidad de dinero como un regalo personal.

El Rey emérito siguió siendo protagonista de la actualidad nacional en los últimos meses del año a propósito de las “tarjetas black”. La Fiscalía Anticorrupción estaba investigando los gastos de varias tarjetas de crédito que habían usado familiares de Felipe VI, entre ellos su padre, y que iban a cargo de una cuenta en la que el millonario mexicano Allen Sanginés-Krause había ingresado dinero. Juan Carlos I ha intentado regularizar esos gastos y pagó a la Agencia Tributaria un total de 678.000 euros. Por otra parte, el conocimiento de esta investigación condujo a que se supiera que se habían abierto pesquisas sobre otra presunta fortuna oculta del rey emérito en la isla de Jersey.

Así se gestó la salida de España de Juan Carlos I Agencia ATLAS

Estrecha vinculación con Galicia

La vinculación del Rey emérito con Galicia viene de lejos, desde que como Príncipe de Asturias ingresó en la Escuela Naval Militar de Marín. El municipio de Sanxenxo ha sido el lugar que eligió en los últimos años para recuperarse tras sus achaques de salud o para pasar inadvertido ante la repercusión pública de lo que él mismo denomina “ciertos acontecimientos pasados” de su vida privada.

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De la mano del regatista Pedro Campos, Juan Carlos de Borbón se rodeó en Sanxenxo de una “corte” de amigos fieles y discretos, entre los que figuran financieros, deportistas y empresarios. Hasta tal punto llega su vinculación con Sanxenxo que en las semanas anteriores a su exilio voluntario se comentó la posibilidad de que pudiera trasladarse a Galicia a vivir si no se marchaba al extranjero. El Rey emérito había visitado Sanxenxo el pasado mes de enero, y fuentes del Náutico anunciaban que a partir de primavera sería más habitual verle porque pasaría allí un fin de semana al mes para navegar.

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La salida del Juan Carlos I afila el humor de los viñetistas Faro de Vigo