Un puente hacia la reinserción sociolaboral

Un programa de Alborada apoya la incorporación en la sociedad y la vida laboral de personas con trastornos adictivos con problemática judicial o de reclusos o exreclusos de los centros penitenciarios de Galicia

Desde la izqda., las trabajadoras  sociales Cristina Rey, Silvia Rial y Nuria Álvarez, en la entrada de Alborada.

Desde la izqda., las trabajadoras sociales Cristina Rey, Silvia Rial y Nuria Álvarez, en la entrada de Alborada. / Marta G. Brea

M. González

M. González

La Asociación Alborada de Vigo desarrolla el Programa Reforza, financiado por el Sergas, que trata de dar apoyo a la incorporación sociolaboral de personas con trastornos adictivos y/o patología dual con problemática judicial o a reclusos o exreclusos de centros penitenciarios de Galicia.

Esta financiación permite incorporar a la trabajadora social Nuria Álvarez al programa, que dará cobertura a la labor que durante años vienen desempeñando las trabajadoras sociales de la entidad Cristina Rey y Silvia Rial.

“Es un programa para trabajar problemáticas judiciales con los usuarios que estén en prisión, que estén a punto de entrar o que ya hayan acabado su condena”, explica Nuria Álvarez. Se trata, de este modo, de “un acompañamiento” durante todo el proceso, que puede ser tanto de problemáticas judiciales leves como graves.

El programa está destinado a la “reinserción sociolaboral” de estas personas. “Los casos vienen derivados o bien del equipo de tratamiento o por parte incluso de Instituciones Penitenciarias, que pide una colaboración de cara a lo que pueden ser medidas de excarcelación”, añade Cristina Rey: “Intervenimos en el proceso judicial desde el momento en el que pueden ser acusados de la comisión de un delito hasta que finaliza dicho proceso”. Así, ese acompañamiento consiste desde “mediaciones o coordinaciones con abogados, con Instituciones Penitenciarias, incluso con juzgados, para facilitar la coordinación en esa parte judicializada del tratamiento”. “Tengo algunos usuarios que tienen causas judiciales nuevas y ya vienen a hablar conmigo para saber qué tienen que hacer o qué medidas alternativas pueden tener”, suscribe Nuria Álvarez.

"Intervenimos en el proceso judicial desde el momento en el que pueden ser acusados de la comisión de un delito hasta que finaliza dicho proceso”

Cristina Rey

— Trabajadora social

En defintiva, las áreas de actuación del programa son la inclusión sociocomunitaria, motivacional, cognitivo-conductual, de autonomía e independencia e intervención familiar. “Son labores muy transversales. La figura de un trabajador social pretende, con una persona con un riesgo social grave, que tenga conciencia del daño que ha causado y, a la vez, que tenga esa conciencia de enfermedad. Con esas dos premisas trabajamos las entrevistas individuales y lo podemos derivar a otros recursos que tenemos”, prosiguen.

Un día a la semana Nuria Álvarez estará en el centro para reforzar la atención a esas personas que tienen alguna problemática judicial (que ya han salido, que están de permiso o que tienen que ingresar incluso) y un día a la semana también se desplazará al centro penitenciario con ese fin de “hacernos visibles dentro de prisiones en esa labor de vigilancia, de poder reeducar, resocializar, a los internos en prisión”, desgrana Rey. “Cuando están en prisión, trabajar con la familia es muy importante”, apostila Álvarez: “Somos, muchas veces, un nexo de comunicación entre ellos”.

Acudirá de forma presencial al centro penitenciario de A Lama (Pontevedra) y en el CIS Carmen Avendaño, pero también atenderá telemáticamente a reclusos de Teixeiro (A Coruña), Pereiro de Aguiar (Ourense) y Bonxe y Monterroso (Lugo).

Alborada lleva trabajando muchos años trabajando en esta línea, con la misión de “trabajar para la excarcelación de los adictos y poder hacer programas de deshabituación”. Pero con este programa dan un paso más para llevar a cabo “esa inclusión sociolaboral”, destaca Rial. “Antes nos quedábamos en esa primera parte de acompañamiento, supervisión, seguimiento de los usuarios y las posibles alternativas de cumplimiento; ahí nos quedábamos. Ahora tenemos un nuevo objetivo muy importante que es la inclusión sociolaboral”.

En este programa Reforza el cupo está en 60 personas (45 hombres y 15 mujeres). Pese a que dicho cupo se ha superado ya, atenderán a todos los usuarios que lo necesiten.

Aunque el perfil de usuarios de este programa es “muy variopinto”, destacan que uno concreto es el de “chavales con condenas que, en principio, son leves, de conducción vial por ejemplo, que hacen quebrantamientos de medidas y que, ante esos quebrantamientos, tienen que entrar en prisión a edades tan tempranas como los 19 o 20 años”. En un alto porcentaje, “esos chavales han tenido consumos de drogas”, destaca Rey: “Es un perfil de usuarios muy interesantes para el Reforza porque Prisiones pretende darles oportunidades de mejora y pretende, incluso, facilitarles la excarcelación a través de cumplimientos alternativos”.

“Para los habituales hay que hacer un seguimiento e intentar que las entradas y salidas de prisión las lleven lo mejor que puedan, pero con estos chavales jóvenes que entran en el mundo penitenciario lo ideal es buscar una vía para salir de ese circuito, para que no se queden en esta dinámica”, inciden.

Lo más difícil es que acudan a las citas, que mantengan la continuidad

Nuria Álvarez

— Trabajadora social

Lo primero será “hacer un plan de tratamiento”: “La asignación de un equipo clínico y emplear los recursos que tiene Alborada de centros de día, comunidades terapéuticas o programas como el Verdear o el Tarea”. “Lo fundamental es la unidad asistencial y luego dependerá de lo que el equipo de tratamiento determine como alternativa más adecuada para esa persona”, dice Silvia Rial.

Las mayores dificultades a las que enfrentan en este programa es “engancharlos”. “Lo más difícil es que acudan a las citas, que mantengan la continuidad”, reconoce Nuria Álvarez. “Muchos de ellos, cuando salen de prisión lo que quieren es libertad, pero lo que pretendemos es que sea una libertad cuidada para que no volvamos a caer en los mismos errores anteriores. Ellos deben aceptar un seguimiento”, resalta Cristina Rey.