Tratar las adicciones desde otro enfoque

Alborada pone en marcha el programa de intervención comunitaria “Ti si podes”, cuya aplicación se realiza en Chapela y Redondela y que se basa en un trabajo de campo en el entorno de los beneficiarios

Ls trabajadorasocial Cristina Rey (drcha.), junto a la educadora social Andrea Pérez, en Alborada.  | // RICARDO GROBAS

Ls trabajadorasocial Cristina Rey (drcha.), junto a la educadora social Andrea Pérez, en Alborada. | // RICARDO GROBAS / M. gonzález

M. González

M. González

La Asociación Ciudadana de Lucha contra la droga Alborada desarrolla, a través de la trabajadora social Cristina Rey y de la educadora social Andrea Pérez, el programa de intervención comunitaria “Ti si podes”, que cuenta con la financiación del Servicio Galego de Saúde, la colaboración del Concello de Redondela, y cuyo ámbito de aplicación se realiza en Chapela y Redondela, mediante el que trabajan directamente en el entorno de los pacientes.

Este programa ha sido seleccionado, además, para ser incluido en una guía de buenas prácticas tras presentarse a una convocatoria internacional de proyectos comunitarios convocada por la RIOD –Red Iberoamericana de ONG que trabajan en Drogas y Adicciones–. “Son cosas que nos hacen crecer y querer seguir trabajando”, dice la educadora social.

“Ti si podes” es un programa sociosanitario con el que “se trata de intervenir en las adicciones, que es lo que hemos hecho siempre, pero desde otra perspectiva”, explica Andrea Pérez. “En lugar de que ellos vengan aquí, que acudan a citas en los despachos, que muchas veces se ha demostrado que no siempre funciona y acaban abandonando el tratamiento, hemos buscado otra metodología que nos permite ir a nosotras a los domicilios, desde la comunidad en sí”, añade.

Este sistema les permite tener “otro tipo de vínculo con los pacientes que les permite, además, acceso a sus domicilios, que es donde ellos desarrollan su día a día. No es lo mismo lo que te cuentan que lo que viven, es totalmente diferente”, subrayan.

Son tres los tipos de usuarios que pueden acceder al programa, que cuenta con 30 plazas en 2023. Se trabaja con casos de prevención de conductas adictivas, con pacientes con trastornos adictivos y en riesgo e exclusión social y con población ciudadana dispuesta a formar parte de una red de apoyo comunitario.

En el caso de la prevención de conductas adictivas, Andrea Pérez indica que son casos que se están detectando “a raíz del trabajo diario de los servicios sociales” del área de influencia del programa. “Van apareciendo distintas sospechas de consumo y nos los derivan para confirmar ese consumo y ver qué hacer,”, destaca la educadora social. En los casos en los que la persona no esté dispuesta a iniciar tratamiento, Rey apunta que “ahí debemos trabajar la motivación, el interés por cambiar el daño que han causado en esas estructuras y ver cómo podemos contar con la participación de familiares en las mejoras”.

De este modo, son muchos los “beneficiarios indirectos” de este programa. “También atendemos a las familias y a muchas situaciones de desprotección. A veces accedemos a un domicilio a través de un paciente específico pero resulta que es la familia la que está desprotegida ante la situación de consumo activo del paciente, con las consecuencias que eso tiene, por lo que tenemos que atender a la otra parte también”, destacan.

Son muchos los beneficiarios indirectos de este programa

Andrea Pérez

— Educadora social de Alborada

“Se trata de cuidar a todo el núcleo familiar. El hecho de que una persona consuma dentro de una casa afecta a todos y todos se necesitan a todos, pero son núcleos muchas veces con vínculos muy pobres, que arrastran muchos años de conflictos. Hay una desestructuración importante”, dice Pérez.

“También estamos encontrando muchas cosas en cuanto a perspectiva de género”, subraya Cristina Rey: “Hay dos focos con los que tenemos que estar continuamente en observación, uno es el daño causado a las mujeres y también el tema de los menores. Hay una infancia en riesgo dentro del barrio conviviendo con estas estructuras tan débiles y buscamos siempre, sin que abandonen esas estructuras, cuidarlos, estar atentos”.

Este programa nació a raíz de una propuesta de los Servicios Sociales de Chapela. “La mayoría de pacientes que tienen relacionados con drogas vienen a Alborada por cercanía”, dice Pérez. “Y esto se dio en un contexto en el que en Chapela estaba volviendo a haber mucho movimiento de droga, donde personas que no habían consumido, de repente, empezaban a tener más coqueteos con ellas, empezaba a haber más heroína en las calles y reclamaban una intervención. El proyecto está basado en una necesidad real, por eso no solo se trata de cuidar al paciente, que es lo que hemos hecho desde la Red de Drogas siempre, sino de cuidar todo lo que hay a su alrededor”.

Otra línea de actuación importante es la del diagnóstico social. “Se trata de recabar información, a raíz de trabajar con usuarios, sobre puntos de venta, movimientos... A nivel preventivo podemos hacer un diagnóstico comunitario y, a partir de ahí, plantear un plan local de drogas en la zona”, dice la educadora social.

En 2018 ya habían realizado una pequeña “avanzadilla” en Chapela con una intervención similar, pero en aquel momento les faltó vía de financiación. “Fue un proyecto piloto que funcionó muy bien y por eso desde los Servicios Sociales querían recuperar la idea”, puntualiza Rey, que hace mención al aval del Servico Galego de Saúde de un proyecto de intervención sociosanitaria de salud comunitaria que podría implantarse en otras muchas localidades.

Cada vez somos más visibles dentro de la comunidad, formamos parte del engranaje el barrio y hemos llegado a intervenir en casas vecinas

Cristina Rey

— Trabajadora social de Alborada

“Cada vez somos más visibles dentro de la comunidad, formamos parte del engranaje el barrio y hemos llegado a intervenir en casas vecinas”, sostiene Rey. “Es una red de ayuda que se teje gracias a un trabajo de campo que te permite conocer el entorno en el que estás”.

Así, las áreas de actuación van desde la promoción de la salud (supervisando tomas de medicación o visitas al médico), el área convivencial, económica (ayudándoles a gestionar sus gastos e ingresos) o de ocio y tiempo libre (aprovechando los recursos que le ofrece la comunidad”. “Hemos contactado con la red sanitaria, ahora nos falta la red social, todo lo que es el mundo del asociacionismo y las ONG. Tenemos en mente crear unas jornadas e invitarles a conocer el proyecto y que ellos expongan también cómo podemos colaborar entre todos”. La idea es que la red siga creciendo.