La lactancia materna, un desafío

Los grupos de apoyo a la lactancia natural reclaman más ayuda a las madres que eligen dar el pecho a sus bebés y una mayor formación del personal sanitario en esta materia

Los beneficios que la lactancia materna o natural reporta al recién nacido son irrefutables. La leche materna le proporciona todos los nutrientes que necesita para crecer y que su sistema inmunológico se desarrolle plenamente. Además, favorece la salud emocional y psicológica tanto del bebé como de la madre, al mismo tiempo que evita gastos adicionales en productos como biberones y fórmulas, y reduce también el gasto sanitario, ya que al propiciar la mejor salud del bebé éste requiere menos consultas médicas y menos medicamentos.

Por todo ello, más que hablar de ventajas, Ana Cal prefiere hablar de los “riesgos de la no lactancia”. “Dale la vuelta a todos los aspectos beneficiosos que tiene la lactancia materna para el niño y para la madre y tendrás todos los riesgos de no tenerla”, resume esta comadrona de atención primaria en Tui y consultora de lactancia certificada (IBCLC, International Board Certified Lactation Consultant por sus siglas en inglés) desde 2010.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de edad y que hasta los 2 años se alimenten con una combinación de leche materna con alimentos adecuados y nutritivos para su edad. Sin embargo, los nuevos estilos de vida y la incorporación de la mujer al mundo laboral dificultan que pueda prolongarse más allá del permiso de baja por maternidad debido a la imposibilidad de conciliarla con la vida laboral.

“La lactancia materna no es imposible, pero la mujer tiene que tener ganas, apoyo e información para organizarse y para conciliar así lactancia y trabajo, y las bajas son muy cortas”, afirma Cal, a quien avalan 42 años de experiencia sanitaria, 25 de los cuales ha dedicado a fomentar y apoyar la lactancia.

La lactancia materna no es imposible, pero la mujer tiene que tener ganas, apoyo e información

Ana Cal

— Comadrona de Atención Primaria en Tui

Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto, la OMS y UNICEF insisten en la necesidad de un mayor apoyo a la lactancia natural en los lugares de trabajo para mantener y mejorar los progresos en las tasas de lactancia materna en todo el mundo. Según estas organizaciones, en los últimos diez años, muchos países han realizado progresos significativos para aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva, cuya prevalencia ha aumentado en 10 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 48% a escala global. Sin embargo, para alcanzar el objetivo mundial del 70% para 2030, estas organizaciones entienden que es necesario abordar los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres y las familias, y aquí el apoyo en el entorno laboral es clave.

Los datos demuestran que, si bien las tasas de lactancia materna disminuyen significativamente cuando las mujeres se reincorporan al trabajo, ese impacto negativo puede invertirse cuando los lugares de trabajo facilitan que las madres sigan amamantando a sus bebés.

A pesar de que el 90% de las mujeres escogen la lactancia natural, sólo tres de cada diez consigue prolongarla hasta los seis meses de vida del bebé

“El permiso laboral por maternidad lleva sin tocarse cuarenta años, con unas totalmente insuficientes 16 semanas en el mejor de los casos, porque las autónomas y otras mujeres tienen que incorporarse antes, y esto no permite que se cumpla ni siquiera los mínimos que indican los organismos de salud y las guías clínicas de seis meses de lactancia exclusiva porque ésta funciona a demanda, por lo que necesita que la madre pueda ofrecerle el pecho al niño en cuanto lo pida”, explica Parvati Devi, miembro del grupo de apoyo a la lactancia materna Arrolos de Leite de Ourense.

En este sentido, Devi asegura que a pesar de que el 90% de las mujeres escogen la lactancia natural, sólo tres de cada diez consigue prolongarla hasta los seis meses de vida del bebé. “La lactancia es una cuestión de salud pública porque está demostrado que minimiza el riesgo de padecer un gran número de enfermedades. Sin embargo, las madres que deciden dar el pecho a sus hijos no tienen ningún apoyo para poder hacerlo”, se lamenta Devi.

La “cultura del biberón”, un serio obstáculo al amamantamiento

Las dificultades para poder conciliar la lactancia con la vida laboral es uno de los desafíos a los que se enfrentan las madres, pero no es el único. La falta de formación en lactancia de los profesionales sanitarios contribuye a mantener e impulsar la “cultura del biberón”.

“Sigue habiendo problemas de apoyo a las madres tanto en el hospital como en atención primaria. No se trabaja bien la lactancia aunque crean que sí. Tener formación en lactancia no es un requisito para trabajar en maternidad en un hospital y tampoco se contrata a consultoras de lactancia certificadas (IBCLC) cuando deberían ser la referencia para saber que todo va bien. Madres llegan ya a primaria con problemas que se podían haber solucionado en el hospital”, advierte Ana Cal.

El personal sanitario, en vez de acompañarlas y darles indicaciones de agarre, están poniendo interferencias

Parvati Devi

— Arrolos de Leite

En idénticos términos se expresa Parvati Devi, quien reivindica la puesta en marcha de consultas de lactancia en las plantas de maternidad. “El personal sanitario, en vez de acompañarlas y darles indicaciones de agarre, están poniendo interferencias Todo el mundo está intentando meter un biberón cuando la OMS dice que hasta que esté instalada la lactancia, hasta un mes y medio o algo más, no se debe introducir ninguna otra tetina”, explica esta miembro de Arrolos de Leite, quien recuerda que la lactancia, además de una parte importante de la salud es una elección de la mujer sobre qué tipo de crianza quiere dar a su hijo. “Ya no pedimos que se actualicen los protocolos, sólo que no se les dé información incorrecta a las madres”, afirma.