Suscríbete Faro de Vigo

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El eslabón perdido de la zanfona medieval

El luthier vigués Emilio Diéguez rescata un instrumento extinguido que aparece en escultura en la Catedral de León

El eslabón perdido de la zanfona medieval

El eslabón perdido de la zanfona medieval

Para ver este vídeo suscríbete a Faro de Vigo o inicia sesión si ya eres suscriptor.

El eslabón perdido de la zanfona medieval Mar Mato

¿Y si la historia de los instrumentos medievales no fuese exactamente como nos la han contado? Hasta ahora, se creía, que la zanfona era la hija del organistrum. El ingeniero vigués Emilio Diéguez ha llegado a la conclusión de que entre los dos instrumentos hay un eslabón perdido, un elemento que quedó en el olvido. La pista se halla en una puerta de la Catedral de León donde aparece esculpido en piedra. Diéguez lo denomina zanfonistro y ha construido uno para hacerlo tocar en la Escuela Municipal de Artes e Oficios de Vigo donde se presenta esta semana.

Es el antecesor de la zanfona y lo ha denominado zanfonistro. No es un instrumento inventado sino que en varios templos españoles como la Catedral de León y la de Burgos se puede observar esculpido en piedra y siendo tocado por un músico.

Sin embargo, su pista se perdió en el paso de los siglos como cientos de códices y composiciones medievales que aguardan ocultos a ser rescatados de algún convento o biblioteca.

A excepción de las réplicas en piedra, a día de hoy, no se conoce que haya llegado a nuestros días ningún ejemplo de este instrumento.

Sin embargo el ingeniero de telecomunicaciones Emilio Diéguez, zanfonista y luthier formado en la Escola Municipal de Artes e Oficios (EMAO) de Vigo en las clases de Xaime Rivas, lo ha reconstruido para demostrar que es el posible nexo entre el organistrum y la zanfona medievales.

“Lo que vemos –detalla– en las catedrales de León y Burgos es que un único intérprete toca un instrumento de cuerda frotada (...) pero no es una zanfona porque el teclado no está encima del cuerpo ni es un organistrum porque solo hay un músico y las teclas son pulsadas no tiradas (por la posición de la mano)”.

“La literatura dice que el organistrum evolucionó en la zanfona pero para mí, recalca, son dos instrumentos que no tienen nada que ver. A mí, me faltaba algo y reconstruí el eslabón perdido entre el orgasnistrum y la zanfona”, explica Emilio Diéguez.

Fotos de las esculturas en las catedrales de Burgos y León, junto a la reconstrucción del instrumento. José Lores

La reconstrucción partió de las esculturas de piedra mostradas en fotos teniendo en cuenta las características del organistrum (cuentan con uno recuperado en la EMAO) y de la zanfona.

No obstante, para prepararlo no se pudo fiar de las medidas de las esculturas en piedra ya que en ellas los instrumentos están deformados, pensados para verlos en contrapicado desde el suelo.

Basándose en las técnicas de construcción de la zanfona, fue creando el plano, el molde y creando el zanfonistro en madera de nogal principalmente, aunque también hay piezas de cedro y arce, para “ser lo más fiel posible a lo que se haría en la época”, señala el luthier.

Reconoce que en muchas piezas tuvo que improvisar y echar mano de la imaginación al no haber una referencia ni escrita ni en imagen de cómo eran. Fue el caso de la manivela y otros elementos como las cuerdas decidiendo que estas últimas fueran tres.

Interior del instrumento. José Lores

Ocurrió también con el barniz. “Nosotros para la zanfona utilizamos hoy en día laca. Para esta, cogemos un gusano especial y le sacamos la laca para diluirla en alcohol y aplicarlo. Pero en aquella época no había, así que un amigo restaurador me explicó que lo que utilizaban era piedra pómez machacada. Con ella hay que tener cuidado porque si le cae una gota de agua, la madera se eriza y tienes que volver a pulir”, señala el luthier vigués.

Este advierte de que la construcción de un instrumento antiguo puede acabar en la muestra de un “mueble”, algo que simplemente se verá pero no será tocado. Sin embargo, en su caso, ha conseguido quitarle sonido y ha buscado cómo afinarlo.

“Partimos de algo que no existe y tienes que hacer deducciones a partir de tus conocimientos y de otras personas. Por ejemplo, no sabemos en qué estaba afinado el instrumento primigenio. Le pregunté al youtuber, divulgador y eminencia en música antigua Víctor Sordo que me propuso que hablase con la musicóloga y pedagoga Cristina Alís, una referencia en música antigua y profesora en Montpellier o Valencia. Esta me fue dando pistas para la afinación”, subraya Diéguez.

Su zanfonistro –que ha hecho sonar para la web de FARO– podrá verse desde este viernes en la EMAO viguesa en la exposición de proyectos de fin de estudios del alumnado en las especialidades de pintura, talla y escultura en madera, dibujo artístico, serigrafía artística, cerámica, artesanía en cuero, moda y confección, joyería y construcción artesanal de instrumentos musicales.

De hecho, en la exposición de la EMAO también se verá una zanfona barroca del siglo XVIIII recuperada con herramientas de la época y no eléctricas de hoy en día. Para esto, el autor incluso creó un torno para que la forma de elaboración fuese como en el momento histórico.

Compartir el artículo

stats