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Galicia inicia un estudio para demostrar que la vacuna anti-COVID sí altera la regla

Lo realiza el Hospital Clínico de Santiago | Se han observado retrasos en la menstruación de hasta tres meses y sangrado mayor tras recibir la inyección o pasar la enfermedad

González Cea, en su consulta del Hospital Clínico de Santiago. Xoán Álvarez

Jenny es una viguesa de 38 años de edad, sanitaria, que presenta ciclos menstruales irregulares. Tras la primera vacuna contra el coronavirus anotó su récord personal en el mayor retraso de la regla en su vida: 73 días sin ella. Es un posible ejemplo de los efectos de las vacunas contra el SARS-CoV-2. Investigadoras gallegas han iniciado un estudio para determinar qué alteraciones se producen y demostrar científicamente que sí hay una correlación entre las vacunas contra el coronavirus y los desórdenes menstruales.

La investigación se está realizando en el Hospital Clínico de Santiago de Compostela por la ginecóloga y profesora de la Universidade de Santiago (USC) Ana Cristina González Cea. Esta doctora explica que “las alteraciones se producen por la vacuna contra el COVID o por haberlo pasado. Creemos que es un hecho del propio virus que produce alteración en algún receptor hormonal”.

Su hipótesis es que el virus produce cambios en algún receptor hormonal

“Desde hace seis meses a todas las pacientes que llegan a través de Atención Primaria o a través de las consultas y que han percibido este tipo de desorden hormonal coincidente con la vacuna o la infección por COVID, las estudiamos. Hemos investigado y visto que muchas veces tiene que ver con la vacunación o con una infección previa por SARS-CoV-2 en las semanas anteriores al desorden hormonal”, explica la facultativa quien aclara que “puede ser que en muchos casos no guarde relación pero en otros muchos sí que la tiene”.

"Algunas pacientes postmenopáusicas presentaban alteraciones”

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Los desórdenes que presentan son variados: retrasos de dos o tres meses (amenorrea, es decir, ausencia de menstruación) o mayor sangrado de lo habitual. Aclara que “lo vemos más en pacientes que pasaron por la infección que en las que se vacunaron. En todo caso, es una alteración puntual y transitoria sin efectos –por lo menos en lo recogido hasta ahora– en la salud de la paciente. Todas las biopsias ofrecen resultados normales”.

Sin embargo, lo que realmente dio pie a González Cea a recabar información e investigar “fue que algunas pacientes postmenopáusicas presentaban alteraciones” como sangrados tras recibir la vacuna contra el coronavirus. “Nos interesa saber por qué se produce esto”, añade Cea.

La investigación está dando un paso decisivo al incluir entre las investigadoras a compañeras del lDIS, Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago. Además, el Comité de Ética del Clínico está ayudando para pasar a recabar datos más analíticos con el consentimiento de las participantes.

“Así, a través de biopsias de muestras de pacientes y analíticas de sangre buscaremos la vinculación del virus con las alteraciones puntuales y temporales en receptores hormonales. El IDIS nos permitirá profundizar más para dar respuestas a estos mecanismos”, defiende la ginecóloga gallega.

“No es que la vacuna tenga una composición especial que pueda provocar efectos adversos sino que pensamos que es el propio virus el que los produce”

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Subraya, no obstante, que “no es que la vacuna tenga una composición especial que pueda provocar efectos adversos sino que pensamos que es el propio virus el que los produce”, ya que las reacciones se dan con las vacunas de ARN mensajero así como con las otras.

Cea está convencida de que los efectos adversos de estas vacunas en los ciclos menstruales son “tan frecuentes que van a tener que incluirlos en el prospecto sobre todo para tranquilidad de las pacientes”. Aclara que “esto no quita que tengan que consultarlo con su ginecóloga porque puede haber otros motivos que puedan producir este tipo de desórdenes”.

La investigación del Clínico de Santiago no es la única en España que ha puesto en el objetivo la relación entre la vacuna contra el COVID y el ciclo menstrual. Desde la Universidad de Extremadura, las investigadoras Cristina Carrasco más Ana B. Rodríguez también lo estudian junto a la ginecóloga Miriam Al-Adib Mendiri.

En total, encuestaron a 17.515 mujeres siguiendo el procedimiento de un estudio similar en la Universidad de Illinois (Estados Unidos). Los datos preliminares evidencian que casi la mitad de las participantes –entre el 45 y 50%– sí han experimentado alteraciones en su ciclo menstrual.

Estas modificaciones han consistido en la duración de la regla (49%), en el patrón del sangrado menstrual, la aparición de sangrado sin tener la menstruación.

Tras recabar estos datos, la segunda fase del estudio consistirá en analizar las respuestas, aunque no descartan preguntar a las participantes si los efectos persisten a lo largo del tiempo. Para estas investigadoras, estos efectos adversos deberían incluirse en la ficha técnica de las vacunas.

González Cea, en su consulta del Hospital Clínico de Santiago. Xoán Álvarez

“La OMS va a tener que darnos la razón”

Ana Cristina González Cea - Investigadora, ginecóloga

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La berciana Ana Cristina González Cea nació en Ponferrada (León). Estudió en la Universidad de Cantabria, en Santander, si bien la especialidad en Ginecología la realizó en Compostela donde finalmente se quedó a vivir y trabajar. Hoy en día, imparte clases en la Universidad de Santiago y trabaja en el Clínico de la misma ciudad.

–¿Qué les puso en la pista de que algo podía estar ocurriendo?   

–Cuando se empezó a vacunar con Astra-Zeneca en 2019 ya se empezaba a comentar en algunos grupos y foros de compañeras del ámbito sanitario que algunas de ellas notaban cambios en la menstruación. Esas modificaciones eran desde alteraciones de la regla como ciclos irregulares, sangrados muy abundantes tanto en cantidad como en duración justo después de la vacunación, entre los cinco o seis días post-vacuna y como máximo hasta el mes.

“Hace unos meses este organismo negaba que fuera un efecto de la vacuna”

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–¿Qué recomienda hacer si se nota alguna alteración?   

–Es muy importante que las mujeres sepan que la posibilidad existe, deben venir a la consulta de ginecología si han tenido un desorden hormonal o una regla de más de diez días o sangrados en menopausia. Biopsia de endometrio, para coger muestras del interior del útero para mandar a analizar y descartar otras patologías.

–¿Por qué han solicitado la colaboración del IDIS, el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago?   

–La idea ahora es que las pacientes que vengan a urgencias o consulta ginecológica y que se vea que su alteración pueda tener relación con la vacunación, puedan dar el consentimiento informado para que puedan participar en el estudio, que les explicaremos. Se someterán a una analítica de sangre. Con eso, las compañeras de IDIS pueden obtener información de alteraciones hormonales. Por eso, estamos hablando con el Comité de Ética para dar un pasito más en la investigación.

“Tendría que recogerlo en los prospectos”

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–¿Por qué al principio los expertos sanitarios no reconocieron la posibilidad de que la vacuna causase cambios en el ciclo menstrual?   

–No lo asociábamos a la vacuna porque no estaba descrito, la OMS hace unos meses negaba que fuera un efecto de la vacuna, ahora evidentemente van a tener que darnos la razón de que no es cierto. Son repercusiones que no coinciden con los efectos oficiales de la vacuna que se notificaban al principio. En esos momentos, el desconocimiento de que esos efectos estaban pasando, unido a que los servicios sanitarios estaban saturados igual supuso que no se diese la mejor respuesta a las mujeres que empezaron a notar las primeras alteraciones.Ahora, ya tenemos el estudio de más de mil pacientes de la Universidad de Extremadura corroborando que efectivamente las alteraciones se están produciendo.

–¿Cree que el prospecto de las vacunas debería incluir estos posibles efectos adversos?   

–Sería muy interesante que se recogiese la advertencia en los prospectos de las vacunas. Es más frecuente de lo que hasta ahora podíamos pensar. Hay muchos factores medioambientales que pueden modificar un ciclo menstrual: el estrés, la alimentación, cambios en los hábitos, en el peso... A veces las mujeres hemos normalizado cosas que no son tan normales como el hecho de tener una regla con un retraso menstrual de dos o tres meses o una abundante.

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