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La ‘vieja escuela’ de los deportes de moda

De izquierda a derecha: Antonio de la Pena, Antonio Bermúdez, Pedro Novalbos, y Alfonso Rey

Las modas son un fenómeno curioso. De repente, algo, sin necesariamente pretenderlo, desencadena una reacción de grupo y se convierte incluso en fenómeno de masas.

Pasa con las tendencias de ropa, las series, el cine, la gastronomía… Y el deporte tampoco es ajeno a este tipo de comportamientos. Con permiso del fútbol, desde hace algunos años ciertas disciplinas han cobrado mayor protagonismo entre aquellos que buscan una actividad con la que disfrutar, mantenerse en forma y, todo hay que decirlo, mostrar su cara más deportista en redes sociales.

La ‘vieja escuela’ de los deportes de moda: crossfit o trail con más de 50 (y de 70) Ricardo Grobas | Alba Chao

Así se empezaron a popularizar los grupos de running y trail, los boxes de crossfit o las escuelas de skate. Sin embargo, lo que para muchos es lo último para otros lleva años siendo parte de su vida, casi una forma de entenderla, desde antes de Instagram y Facebook: es la ‘vieja escuela’ de los deportes más en boga entre los jóvenes.

El surf, skate o trail, tendencias entre los más jóvenes, también a partir de los 50

Más de tres décadas es el tiempo que Pedro Novalbos lleva practicando surf, y no entra en sus planes bajarse de la tabla. Ni en los suyos ni en los del resto de su grupo de amigos surferos, donde la media de edad supera los 50 años.

“Empecé con 20, éramos muy pocos entonces en la playa de Patos, comenzamos a practicar y a visitar otros arenales según aumentábamos de nivel”

Pedro Novalbos - Surfista

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Pedro Novalbos - Surfista Cedida

Ahora, con 56 años, no se ve como una “excepción” ya que sigue surfeando “con los de siempre, en familia”. Sí que, años atrás, sentía que era uno de esos “proscritos que practicaban surf en invierno cuando parecía que era una locura ponerse un neopreno e ir al mar después del verano”.

Peque’, Pedro Novalbos y Luis Gayoso en una escapada . A la izquierda, uno de sus compañeros veteranos cogiendo una ola Cedidas

Con esta experiencia, Novalbos valora que se hayan ampliado miras sobre el deporte que ama, “ahora incluso hay colegios que lo incluyen como actividad, puedes ver a niños de 10 años meterse en la playa en invierno, ya se vive de otro modo”. Tampoco le incomodan los saltos generacionales porque “entra gente nueva, eso está muy bien, y además la veterana nunca lo deja, puede para un tiempo por cuestiones personales y de la vida, pero siempre se vuelve”.

“Una vez que empiezas no quieres parar, es lo peor que puedes hacer”

Alfonso Rey, de 52 años

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Alfonso Rey, de 52 años, con su skate Cedida

De tablas y deporte también entiende Alfonso Rey, de 52 años. Además de wakeboard, lleva más de dos décadas haciendo snowboard “aunque empecé esquiando, pero luego decidí pasarme al lado oscuro”, bromea. Con la pandemia, al no poder ir a la montaña por los cierres perimetrales, decidió que era buen momento para comenzar con el skate en la escuela Barrier de Vigo.

Alfonso Rey practicando snowboard en San Isidro, con su familia Cedida

“Cuando tenía 7 años me subí a un patín, me caí y no quise saber nada más de ellos. Hasta los 50. Tengo muchos amigos con skate y me apetecía poder enseñar a mi hija de tres años” así que se lanzó a un deporte que está cumpliendo sus expectativas: “Es divertido, permite salidas al aire libre algo que se valora con todo lo del COVID, pero también es más duro de lo que pensaba ¡y doloroso!”.

Empezar a cualquier edad

Esa misma libertad de la que habla Rey es la que siente Franjo Gómez a sus 57 años cada vez que se calza sus patines en línea. Cuando tenía unos 25 o 26 años “estaba en Samil y vi pasar a alguien patinando. En seguida pensé ‘yo quiero ser esa persona, disfrutar así’. De allí me fui a comprar unos patines”. Desde entonces, lleva kilómetros y kilómetros de ruta en sus ruedas, la más exigente hasta ahora ha sido “Vigo-Baiona-Vigo” y entre las más especiales “las nocturnas por la ciudad”.

El ímpetu por sentirse bien -o mejor- físicamente no es algo que se diluya con el paso de los años. Sino que se lo digan a Antonio de la Pena. Durante un tiempo estuvo acudiendo a unas clases de fitness dirigidas en Carballeda de Avia (Ourense) pero cuando estas terminaron él no quiso parar: “Es lo peor que puedes hacer”. En su caso, fue precisamente bajar de peso para encontrarse en buen estado, más fuerte y ágil, lo que lo motivó para sudar la camiseta. En 2015 comenzó con el entrenamiento de fuerza en Vilafit, un centro de Ribadavia. Aunque en este gimnasio comparten pesas y disciplina perfiles de todo tipo, posiblemente Antonio, con 60 años, sea uno de los más veteranos. Asegura que “siempre me he sentido muy cómodo” entrenando al lado de otros que podrían ser sus hijos, literalmente: 

“Claro que lo recomendaría, es más, mi propio hijo también viene”

Antonio de la Pena

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Antonio de la Pena, entrenando en Vilafit Cedida

En press levanta unos 50 kilos y 80 en sentadilla, pero para él eso es absolutamente lo de menos. “A veces bajo los pesos para mantener mejor la técnica o hacer más repeticiones, importa la calidad del ejercicio”, explica. Es algo que le inculcó Hugo Mojón, entrenador y propietario de Vilafit. “Es casi como un entrenador personal, el prepara las rutinas de entrenamiento para que las hagamos, pero luego está siempre muy pendiente de la sala y de que cada ejercicio se haga bien, de actualizarlos…” destaca Antonio.        

 

Ejercicio sí, pero con sentido común

Da igual con ocho que con 80, cualquier actividad física, especialmente de cierta intensidad, debe hacerse con sentidiño para evitar consecuencias negativas.

Hugo Mojón, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y diplomado en Magisterio de Educación Física, lleva trabajando en el sector desde 2007. Fue en 2014 cuando decidió emprender con Vilafit y desde entonces decenas de personas de todas las edades y características pasan por sus entrenamientos. “Me atrevería a decir que cualquier actividad física puede hacerse independientemente de la edad, escalando los ejercicios a cada necesidad, pero sí se puede”. De hecho, la metodología implantada en su centro se basa precisamente en que “todos hacemos los mismos ejercicios, independientemente de la edad o de sin son hombres o mujeres, simplemente adaptándolos a la condición de cada usuario”.

“Me atrevería a decir que cualquier actividad física puede hacerse independientemente de la edad, escalando los ejercicios a cada necesidad, pero sí se puede”

Hugo Mojón - Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y diplomado en Magisterio de Educación Física

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Hugo Mojón - Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y diplomado en Magisterio de Educación Física Cedida

Considera que la edad no es determinante, “hay personas de 20 años que tienen que empezar con ejercicios más escalados y personas más veteranas con mayor rendimiento”. Lo que tiene claro es la importancia de ponerse en manos de un profesional, sobre todo en los comienzos. “Es fundamental dejarse asesorar -en esto las mujeres lo hace mejor-. Muchas veces, a alguien le dicen que tiene colesterol o en un cumpleaños experimenta una especie de crisis, decide que debe empezar a hacer ejercicio, se va a una tienda de deportes, compra las zapatillas más caras y se lanza a correr. Eso dista mucho de ser lo más saludable que puede hacer”.

Además, todavía hay muchos mitos que desbancar en cuanto al ejercicio se refiere, al margen de la edad. “Podríamos hacer una lista inmensa, desde quien llega y dice que tiene que hacer muchos abdominales para reducir la grasa de la barriga, chicas y mujeres reacias a las pesas porque aseguran ‘muscular muy fácil’, quien cree que para adelgazar tiene que hacer cardio exclusivamente, que el peso muerto es malo para la espalda…” mientras muy pocos saben que “la salud en el cuerpo y los años de calidad de vida los da el músculo y para eso hay que entrenar con fuerza”. 

Con 75 años y a por el maratón de Berlín

Antonio Bermúdez empezó a correr pasados los 60 y acumula decenas de carreras nacionales e internacionales

En el 2020 se preparaba para el maratón de Berlín, pero con el COVID todo se paró. No quiso que le devolviesen el dinero de la inscripción o perder las reservas de hoteles así que en sus planes más inmediatos se encuentra viajar este septiembre a disputar la carrera de más de 42 kilómetros. Cuando se lance al asfalto alemán Antonio Bermúdez -vigués de adopción desde hace medio siglo- tendrá 75 años. Será una muesca más en su cinturón de “corredor tardío”, como él mismo se define, y que se sumará a otras grandes pruebas en las que ha participado.

“En la mayoría de carreras no hay participantes de mi misma categoría”

Antonio Bermúdez - Corredor

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Antonio Bermúdez - Corredor Ricardo Grobas

Recuerda su primera carrera, “pensé que no llegaba”, pero la realidad es que desde entonces suma miles de kilómetros en sus piernas. Enumerar las citas nacionales a las que ha acudido, tanto de carretera como de monte, es casi misión imposible. Luego dio el salto a las pruebas internacionales. Oporto, Islandia, Atenas y, cómo no, Nueva York. En esta última “tuve que parar, es de las pocas carreras en las que me he parado, pensé que no vería la meta, pero al final sí fue posible”.

“Comencé a correr ya con 62 años cuando vi cómo entrenaba en un gimnasio, vinculado con el proyecto de 700 camisetas contra la leucemia, me aficioné y no me imagino ahora sin correr”

Antonio Bermúdez - Corredor

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Antonio Bermúdez - Corredor Ricardo Grobas

Más de 12 años dan para un buen puñado de recuerdos y anécdotas. En su casa de Vigo tienen un lugar reservado las medallas, trofeos y diplomas que acreditan sus participaciones, pero lo mejor son las vivencias que guarda en su memoria. En 2018 viajó hasta Cuba para correr el maratón de La Habana, del que destaca su dureza por las condiciones climatológicas de la ciudad en cuanto a humedad y temperatura. Cuando iban por la zona del Malecón vio a otro corredor al que le flaqueaban las fuerzas.

“Era un hombre corpulento, se veía en muy buena forma, lo primero que pensé es que si a él le estaba costando que me quedaría a mí”

Ricardo Bermúdez

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Ricardo Bermúdez entrenando en O Galiñeiro Ricardo Grobas

En aquel momento, mientras el misterioso corredor recuperaba el aliento, Antonio le pasó la delantera y entonces, cuenta, fue cuando descubrió que se trataba del propio Will Smith.

Todo esto lo ha logrado pese a un problema en su hombro izquierdo que desde joven le dificulta el braceo de ese lado. Sin embargo, si algo caracteriza a este corredor es su humildad. Disfruta de los entrenamientos, las carreras, aunque muchas veces no hay participantes de su misma categoría, y de las amistades que forja. Pese a su veteranía, no ve gesta en lo que hace: “¡Quién soy yo frente a los grandes deportistas que tenemos!”, sentencia.

Precisamente, una de esas grandes deportistas gallegas lanzaba un mensaje tras ganar su medalla olímpica en Tokio 2020 que resume la filosofía de aquellos verdaderos apasionados de algún deporte. Teresa Portela recogía ese sentir cuando dijo que no será el DNI quién la retire de la competición. Tampoco lo hará con Antonio, ni con su tocayo de Ribadavia, ni con Pedro, Alfonso o Franjo. Les queda cuerda para rato.

 

 

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