Este domingo la luna azul reinará en la bóveda celeste. No es que el satélite vaya a cambiar de color, este mantendrá su tono gris perla habitual, pero será protagonista de un fenómeno astronómico poco habitual, que ocurre aproximadamente cada dos años y medio.

Se denomina "luna azul" a la coincidencia de dos plenilunios en el mismo mes o cuando una misma estación ve cuatro lunas llenas, según informa la NASA. Así, esta "luna azul estacional" se atribuye a la tercera ocasión en que el satélite brilla en con todo su apogeo en el cielo nocturno, en lugar de la cuarta.

La primera luna llena del verano fue el 24 de junio, justo con el cambio de estación, lo que permite que haya otras tres en apenas 3 meses: el 24 de julio, el 22 de agosto y el 21 de septiembre. Precisamente el otoño astronómico dará comienzo el 22 de septiembre a las 21 horas y 21 minutos.

Aunque el 100% de superficie iluminada se completará el domingo a las 14:02, la luna se mostrará plena en durante todo el fin de semana, desde el viernes por la noche hasta el lunes por la mañana. Por lo que disponemos de tres días para contemplar y admirar un fenómeno que no se repetirá hasta dentro de dos años y medio.

Cualquier punto con una buena panorámica de la bóveda celeste es bueno para observar la luna azul, aunque Galicia cuenta con un gran número de miradores privilegiados como los destinos Starlight (Cíes y A Veiga), o una gran variedad de balcones naturales como montes, playas...

Intensas mareas

Un efecto de los plenilunios es el arrastre de las mareas, que cobran más fuerza al replegarse y al subir. Así, este domingo habrá hasta 3,1 metros de diferencia entre la bajamar y la pleamar, según apunta Meteogalicia.

Una efímera pasarela a la "isla mínima" gallega Gustavo Santos

Así, el agua retrocederá hasta los 0,7 metros a las 10.39 horas y crecerá hasta los 3,8 metros a las 16.54 horas. Este repliegue de la orilla brinda una oportunidad para visitar maravillas que se ocultan bajo las aguas en nuestra costa, como los buzos bajo la estatua del Capitán Nemo en Cesantes, los arcos pétreos de la playa de As Catedrais, o la Illa do Home Santo en Marín.