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Donde más arde, el 93% de incendios son intencionados: "O rural está abandonado e o pasto en agosto é gasolina"

O Pereiro, en A Mezquita, es el lugar de Galicia con más incendios en los últimos cinco años, 78. El municipio limítrofe de A Gudiña es el que más parroquias tiene con alta actividad incendiaria

Dos hermanas, vecinas de Pentes, miran al monte. Esta parroquia del concello de A Gudiña suma 41 incendios en 5 años. FERNANDO CASANOVA

“Se os nosos vellos volveran a este mundo e viran como está todo quererían meterse outra vez no buraco, para non chorar. Antes os prados estaban limpos e a terra traballada, todo o mundo tiña vacas e colleitábase para mantelas. Os campos estaban labrados porque todo o mundo aproveitaba un anaco de terra para ter patatas e centeo, que aquí era o que se comía, porque o trigo viña de Castela. As fincas agora están todas abandonadas. Chovía e había neve, que ás veces duraba máis dun mes. Agora desapareceu. Dicían os vellos: chove en abril e maio aínda que non chova todo o ano. E xa ves, o mes pasado parecía agosto. Agora está todo cambiado”.

Estas palabras de Rosa Asenjo, una vecina de 85 años de O Pereiro (A Mezquita), explican en buena medida por qué en algunos territorios, si el monte sufre un incendio, el peligro se eleva. El cambio climático, el abandono del rural, la despoblación y el envejecimiento extremos, más la acción intencionada en muchos casos, favorecen el avance de las llamas.

Cuando todos los factores se combinan, el riesgo y el daño potencial aumentan.

Rosa Asenjo, natural de O Pereiro (A Mezquita), la parroquia gallega con más fuegos en un lustro, 78. FERNANDO CASANOVA

Ourense, que es la provincia española junto a Zamora que más población ha perdido, porcentualmente, en las últimas décadas –40.000 habitantes menos desde principios de siglo, y la caída no cesa–, que asimismo comparte con ese territorio castellano la edad media más elevada del país, es también, y de forma destacada, la zona de Galicia más castigada por el fuego.

Más de la mitad de la superficie calcinada en los últimos diez años pertenece a territorio ourensano, donde están 27 de las 35 parroquias de la comunidad consideradas de alta actividad incendiaria (PAAI), por criterios como el número de incendios o por su especial virulencia.

De estas 27, un total de 13 se encuentran en el distrito forestal Verín-Viana. El sureste de la provincia sufre de manera especial el fuego, como señala la estadística histórica y se constata, por desgracia, en cada campaña de extinción.

A este distrito pertenece la parroquia gallega con mayor número de incendios en los últimos 5 años, O Pereiro (A Mezquita), que registró 78 focos. En este lugar, las llamas calcinaron más de un millar de hectáreas de monte en diez años.

Ourense aporta también el concello de la comunidad con más parroquias de alta actividad incendiaria. Es A Gudiña y, en concreto, las zonas de O Tameirón –52 incendios en un lustro–, la parroquia homónima de A Gudiña –42 fuegos en 5 años y casi 2.000 hectáreas quemadas en una década–, Parada da Serra –23 incendios en un lustro– y Pentes, con 41.

"Cada vez llueve menos y el calor viene antes cada año"

“Se perdieron muchos habitantes y la principal causa es que el rural está abandonado. Hay una falta de previsión y limpieza, es el problema fundamental. De poco vale poner a las brigadas solo a apagar cuando arde”, afirma Adela Gallego, vecina de esta última parroquia que suma 139 habitantes censados.

“De la escasa gente que queda ya poca hace sembrados, y el cambio climático también influye, claro”, añade. “Antes los ríos llevaban mucha más agua, cada vez llueve menos y el calor viene antes cada año".

Esta vecina cree que, por suerte, la concienciación ha mejorado, “sobre todo en la gente joven”. Y cuando el fuego vuelve, ¿hay sospechas de quién ha podido ser? “Acusar a alguien son palabras mayores. A veces también puede ser accidental”.

Dos mujeres en Pentes, una parroquia de A Gudiña que sufrió 41 incendios en los últimos 5 años. FERNANDO CASANOVA

La Xunta: "La mayoría se producen para la eliminación de maleza"

Yolanda Boo es la jefa del distrito forestal XIV, el de Verín-Viana. “Las causas de los incendios en nuestro distrito, en más del 90% de los casos, son intencionadas”, afirma. Y en las parroquias que lideran el ranking reciente de incendios en Galicia, se eleva al 93%.

“Los motivos son muy diversos: la mayoría se producen para la eliminación de maleza, pero también hay fuegos provocados para favorecer el pasto para el ganado, crear malestar o alarma social, favorecer la caza, por venganzas, por disputas de titularidades, por vandalismo y también a manos de enfermos mentales (pirómanos), que son los menos casos”, afirma la responsable.

Un incendio forestal en Pentes, A Gudiña, en 2019. BRAIS LORENZO

En la parroquia de O Pereiro había 128 personas censadas en 2021, según el Instituto Galego de Estatística (IGE). Rosa Asenjo, natural de esta aldea, va camino de los 86 años. “Nacín aquí, vivo aquí e morrerei aquí. Saíronme os dentes labrando e morrerei na terra”, anticipa.

Cuando era niña, recuerda, en el pueblo vivían más de 400 habitantes. Ahora son muchos menos de los censados los que residen en el lugar todo el año. La propia Rosa pasa el invierno fuera, junto a su hija.

Cuando vuelve el verano la probabilidad de que el fuego regrese crece. “Este ano aínda non houbo ningún pero eses anos atrás foi de medo: corría pola montaña da Mezquita, ou do lado de Vilavella, ou da Serra e o Tameirón. Había lumes case todos os días”, describe.

¿Quién planta fuego? “Hai anos con sequía, ás veces pode ser un cigarro e outras adrede, pero aquí non se sospeita de ninguén”

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Sin embargo, la octogenaria afronta con relativa normalidad la posibilidad de que el monte vuelva a quemarse. “Aquí ten ardido moito cara a serra, pero o de que peligraran casas e veciños de momento nunca pasou”, dice.

Con 78 incendios en 5 años, en la parroquia gallega con más alertas por el fuego tampoco se sabe con certeza quién está detrás. “Hai anos con sequía, ás veces pode ser un cigarro e outras adrede, pero aquí non se sospeita de ninguén”, responde la octogenaria.

Serafín Domínguez es natural de O Tameirón, donde reside. En esta parroquia del municipio A Gudiña, de 123 habitantes según el IGE, se registraron en los últimos cinco años 52 incendios. También esta zona se encuentra entre los 27 lugares de Ourense –35 en toda Galicia– con una elevada actividad incendiaria.

A maioría son provocados, e algúns entran de Portugal. Somos fronteirizos con Pinheiro, o ano pasado houbo moitos”, señala este vecino, que tampoco tiene claro quién o quiénes pueden prender. “Eu que sei. Ao mellor non son nin da aldea, por aquí circulan moitos coches a certas horas”, dice.

Un helicóptero trabajando en un incendio en A Mezquita, en 2011. BRAIS LORENZO

Como agricultor y pequeño ganadero, con un par de vacas, el fuego representa para él una amenaza, afirma. “Fai moito dano. Arden castaños, zonas de pastoreo. A min os lumes aféctanme máis cá maioría. Eu vivo do monte e colaboro na extinción cada vez que arde, porque ás veces os medios están noutros sitios. Eu e outro veciño estivemos na entrada do pobo facendo cortalumes”, relata.

El peligro de incendio, admite, se convierte en una preocupación cuando llega el verano a un lugar donde las alertas por el fuego son recurrentes, donde este problema es un mal crónico. Factores como un clima más seco no ayudan. “O tempo é moi cambiante. Cando vai calor vai moita, chove moi pouco e en agosto o pasto é gasolina”, advierte este agricultor.

A sus 93 años, Emilia García, la madre de Serafín, puede dar testimonio, al igual que muchos mayores, de cómo el rural ha perdido población y el campo está desaprovechado. “O lume non o quero. Agora, cando arde, faino sen tino”. El abandono aviva el fuego.

Emilia García, de 93 años, vecina de O Tameirón (A Gudiña), una parroquia en la que se registraron 52 incendios en 5 años. FERNANDO CASANOVA

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