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El forense determinará si el menor acosado por un cura sufre secuelas

El sacerdote, apartado por la Diócesis, volvió a contactar con el adolescente por wasap cuando la causa penal ya estaba iniciada

El sacerdote Manuel V. D., cuando fue citado por el juez. // Brais Lorenzo

El sacerdote Manuel V. D., cuando fue citado por el juez. // Brais Lorenzo

El presunto acoso continuado a un menor por parte de un cura casi octogenario, a base de constantes wasaps -671 mensajes en 23 días, algunos de índole sexual, según la Policía-, trascendió hace un año y no se ha resuelto. Manuel V. D., párroco de Seixalbo hasta ser apartado por la Diócesis de Ourense en el marco del proceso canónico que tramita la Iglesia por su cuenta, fue citado por el juez en mayo de 2019. El religioso, que cumplirá 79 años en abril, se acogió entonces a su derecho a no declarar y el magistrado no acordó medidas cautelares. Con la causa ya en marcha, volvió a contactar presuntamente con el adolescente a través del mismo servicio de mensajería. La acusación particular informó al juzgado y solicitó que estudiara fijar medidas.

La intervención de esta parte, un abogado de oficio que defiende los intereses del adolescente, ha permitido que la víctima sea reconocida por el forense para determinar las posibles secuelas psicológicas, como por ejemplo si los hechos pudieron ocasionar estrés postraumático.

El juez no lo consideró necesario en un primer momento, lo que hizo que el letrado presentara un recurso de apelación a la Audiencia Provincial. El tribunal vio pertinente la práctica de la diligencia. El magistrado, atendiendo el mandato del órgano judicial superior, autorizó dicha prueba. El examen y posterior informe para evaluar posibles secuelas psicológicas corre a cargo de los profesionales del Instituto de Medicina Legal (Imelga). La aprobación de la diligencia por parte de la Audiencia data de mediados de enero. Las evaluaciones de menores implican meses de espera en el servicio forense.

Desde que trascendió la denuncia, el religioso, ordenado en 1969, fue suspendido por la Diócesis de Ourense de su labor pastoral. Era capellán en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), además de sacerdote en la parroquia de San Breixo de Seixalbo. El septuagenario investigado, que estuvo ingresado en la UCI y en agudos psiquiátricos, guarda silencio desde que fue citado a comisaría, en marzo de 2019, tras la investigación a cargo de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM), de la Policía Nacional. Temían, en un inicio, un caso de bullying. Pero lo que la víctima sufría era, presuntamente, un acoso a través del móvil por parte del cura.

Tres curas de Ourense en un año

Se investiga un presunto stalking, un delito que se introdujo en el Código Penal con la reforma de 2015 y castiga las conductas de hostigamiento que causan una alteración en la vida cotidiana de la víctima. Prevé condenas de tres meses a 2 años de prisión, o multa. Fuentes del caso tampoco descartaron que los hechos se califiquen como unas coacciones.

Este fue el primero de tres casos contra curas de la Diócesis de Ourense en un año. Un sacerdote de Avión se enfrenta a juicio por abuso sexual a un menor que hacía la catequesis, en 2006. Además, otro de Allariz está investigado por presuntos abusos sexuales a su sobrina cuando era menor (su psicólogo alertó a los padres).

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