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La obra de Ermelo recupera parte del enlosado tradicional para integrarlo en el proyecto de urbanización

Los trabajos para adqouinar la subida desde la iglesia de Ermelo, ayer. | // GONZALO NÚÑEZ

La segunda fase de la obra de regeneración urbana de la aldea de Ermelo encara su recta final. Los trabajos se prolongaron más de lo previsto debido a los problemas para el suministro de algunos materiales y ahora se prevé que puedan estar listos en apenas quince días. Durante las obras aparecieron una serie de losas del antiguo camino que rodeaba la iglesia en dirección A Esculca, unas piedras que se han recuperado para incluirlas en el acabado final en tres puntos del trazado.

El desarrollo de las obras estuvo supervisado por una empresa especializada en arqueología y patrimonio, Tempos Arqueólogos. El proyecto, debido a su cercanía a la histórica iglesia de Ermelo, necesitaba la autorización previa de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural y que en su permiso incluyó la obligación de realizar una serie de controles arqueológicos. La aparición de ese enlosado era algo esperado y se encontraba enterrado bajo el firme de hormigón y asfalto.

Un tramo de enlosado tradicional recuperado en Ermelo. | // R.V.

Los arqueólogos explican que bajo el actual firme se puede corroborar la existencia de hasta dos pavimentos diferentes. “Hay uno más antiguo, que probablemente sea de los siglos XVII y XVIII. Por encima hay otro enlosado que se construyó durante la década de 1950, cuando el arzobispo Quiroga Palacios vino a visitar Ermelo y subió al mirador de A Esculca para inaugurar la cruz de Santiago”, explica el arqueólogo Francisco Alonso.

Las losas que se han recuperado forman parte de ese camino de los años 50 del siglo pasado. “Se trata de piezas de granito, irregulares, gastadas y en algunos puntos con la marca de los carros, lo que denota el uso del camino”, añade Alonso. Concello y técnicos decidieron integrar algunos de esos restos en el acabado final para que de alguna manera quede constancia de cómo era esta zona. Los lugares en los que se concentra esa integración son la parte superior de la iglesia de Ermelo, en el acceso a la fuente y en la propia fuente. “Es una decisión a destacar porque ese enlosado tradicional de Galicia está en extinción e iniciativas como esta no se suelen hacer a menudo”, reconocen desde la empresa de arqueología que supervisó las obras.

Uno de los lugares donde apareció el antiguo enlosado en Ermelo. F.A.

Los trabajos comenzaron a mediados del mes de agosto y el ritmo de ejecución estuvo ralentizado por los problemas de suministro de algunos materiales, sobre todo la piedra. “Finalmente la empresa consiguió que se la enviasen ya cortada desde Madrid”, apuntan desde el gobierno local. A finales de la próxima semana se espera que concluyan las labores para colocar el nuevo pavimento, de adoquín de granito. Y durante la siguiente está previsto que concluya la instalación de la nueva iluminación pública.

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