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Los miradores abarrotan el Monte Faro y el Concello busca fondos europeos para arreglar la subida

Uno de los miradores, lleno de gente el pasado fin de semana.   | G.N.

Uno de los miradores, lleno de gente el pasado fin de semana. | G.N.

El Monte Faro, el pico más alto de la comarca, y el entorno de la mámoa de Chan da Arquiña, se han convertido este verano en puntos de peregrinación de miles de turistas, a raíz de los nuevos miradores instalados por la Comunidade de Montes de Domaio, uno de ellos con asientos en forma de manos gigantes de madera, obra del artista Yosi Fervenza. Este renovado atractivo por el monte es acogido con agrado por los comuneros “pues con más gente habrá más interés en cuidarlo”, apunta el presidente del colectivo, Juan Santos.

Gran cantidad de coches estacionados en la zona. | G.N.

Sin embargo, la situación no está exenta de problemas. En los fines de semana de septiembre se mantiene una altísima afluencia de personas. En agosto tuvieron que subir incluso patrullas de la Guardia Civil de Tráfico, que impusieron algunas sanciones a aquellos que incumplen las señales que ordenan la circulación. Los comuneros piden a los que suben que traten de estacionar en alguno de los dos aparcamientos habilitados, con capacidad para más de 50 coches cada uno, y opten por ascender a la cumbre andando.

Esta saturación de turistas llegó a dañar las manos de madera giratorias, desmontándolas. Tuvieron que arreglase a comienzos de agosto pero ya están plenamente operativas. Los comuneros entienden que el nivel de visitas se mantendrá alto el próximo verano, sobre todo porque están tramitando ante Medio Rural el permiso para ocho asadores que contarían con estanques de agua cercanos para una intervención rápida en el caso de incendio y, por lo tanto, podrían ser usados para asar en el monte.

El principal problema al que se enfrentan los comuneros es el pésimo estado del vial principal de subida a Chan da Arquiña. Tras años solicitando actuaciones para su reparación, el Concello buscará ahora la fórmula de poder incluir una reconstrucción integral en un proyecto que aspire a obtener fondos europeos destinados al turismo sostenible. La solicitud se está preparando a través de la Mancomunidade do Morrazo. Requiere de un convenio previo con las comunidades de montes, pues el vial está dentro de su dominio. Los comuneros de Domaio ya pusieron el asunto en manos de un abogado para tratar de determinar los tramos de su titularidad y cómo podrían cederlos a la Administración.

El Concello de Moaña había solicitado un presupuesto para reconstruir la carretera destrozada y el coste de toda la actuación se estima en 150.000 euros.

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