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La marina seca de Meira logra operar todo el invierno gracias a una estructura desmontable

La carpa desmontable que permite a la plantilla trabajar a refugio. |   // GONZALO NÚÑEZ

La carpa desmontable que permite a la plantilla trabajar a refugio. | // GONZALO NÚÑEZ

La empresa concesionaria de la marina seca del puerto moañés de Meira, denominada “Marina Meira”, logra trabajar a lo largo de todo el invierno pese a la sucesión de temporales gracias a la instalación de una estructura desmontable, a modo de andamio cubierto con plástico, que evita la exposición de los trabajadores a las inclemencias del tiempo.

En septiembre había tenido que paralizar la instalación de una estructura más estable después de la orden de Portos de Galicia y tras las quejas de la Asociación de Veciños NovaMeira, de esta parroquia.

Con la llegada de las lluvias del otoño, desde la compañía optaron por una solución temporal y desmontable que cubre solo una parte de toda la instalación vallada en la que se mantienen los barcos. Esto impide que los temporales paralicen la actividad en un momento de bastante carga de trabajo.

Desde Portos de Galicia explicaron ayer que se trata de una estructura “de andamiaje” que no requiere de autorización por su parte y que por lo tanto la concesionaria puede instalar sin ningún tipo de problema.

Portos señala también que la empresa, como había anunciado, está tramitando el permiso para una cubierta fija a modo de nave, aunque no se aventura a dar plazos para su estudio y valoración.

La nave de abrigo para el pintado de barcos que se empezó a instalar a final de verano fue finalmente desmontada después de que Portos de Galicia paralizase las obras. La actual concesionaria asumió las instalaciones el pasado mes de enero, acometiendo varias tareas de conservación y mejora, como constaba en el plan que presentaron ante Portos.

Por ejemplo, contenedores pintados en azul para albergar las oficinas, que ya están ubicados y que tampoco suponen ninguna estructura fija. En el plan de conservación también figuraba una nave, totalmente desmontable, sin hormigón y atornillada al suelo. La compañía entendía entonces que la estructura que estaban montando cumplía con lo establecido en el mencionado plan. De todas formas, accedieron a desmontarla para tramitar los permisos necesarios.

La instalación cambió de concesionaria hace un año. | // GONZALO NÚÑEZ

Tras las obras en la antigua rampa de varada de Samertolaméu para convertirla en una marina seca, su primera empresa concesionaria fue Industria Navales A Xunqueira (INAX). Desde 2015 está en funcionamiento esta instalación. La primera concesión tenía un periodo de 25 años. El astillero que logró el permiso lo puso a la venta en 2019 ante la elevada carga de trabajo en su negocio principal.

Las instalaciones cuentan con una superficie de 3.700 metros cuadrados y un foso de 7,4 metros. La inversión inicial de la primera concesionaria había ascendido a unos 800.000 euros y entre su equipamiento se encontraba un carro hidráulico de 15 toneladas, dos carretillas elevadoras (de 3 y 8 toneladas), una carretilla eléctrica y un travelift de 100 toneladas.

NovaMeira solo se opone a una instalación fija

El presidente de la Asociación de Veciños NovaMeira, Pablo Piñeiro, explicó ayer que no se oponen “a una estructura de este tipo, totalmente desmontable”. Sin embargo, el colectivo sigue mostrándose crítico ante la posibilidad de que Portos autorice finalmente una instalación más estable. “Nos oponemos a una nave fija. Esperamos que, cualquier paso que se dé en este sentido, cuente con una exposición pública para poder plantear nuestras alegaciones”, apunta Piñeiro. La queja del colectivo parte de que a ningún vecino se le permite construir en la antigua isla de Samertolaméu. Alegan también que con permiso inicial para una nave “seguramente habría muchas más empresas interesadas en la concesión cuando Portos abrió al plazo para las ofertas”.

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