Campaña navideña

El bivalvo del exterior “coloniza” las depuradoras gallegas ante la caída del 70% del producto local

Vieira noruega, berberecho holandés o almeja marroquí compiten con más fuerza contra el molusco de Galicia, “rara avis”

Almejas almacenadas en una depuradara gallega

Almejas almacenadas en una depuradara gallega / Noé Parga

La “marca Galicia” es muy valiosa pero hay que trabajarla y mantenerla. “No vale decir que tenemos el mejor producto del mundo si después desaparece del mercado”, expone Roberto Fariña. Para el presidente de la Asociación Gallega de Depuradoras (Agade) es algo de lo que “desde hace muchos años” lleva alertando la entidad que dirige, advirtiendo que los problemas de producción que encadenan temporada tras temporada no han dado seña alguna de retroceso. Según sus cálculos, desde prepandemia hasta la actualidad la cantidad de bivalvos gallegos que llega a las instalaciones que aquí se ocupan de procesarlos ha descendido un 70%. Ha caído de las 10.000 toneladas de 2018 y 2019 a las 3.000 previstas para 2023, a la par que se abrían de par en par las puertas de la comunidad a mercancía extranjera.

El sector está viendo estos meses cómo entra vieira de Noruega con una enorme afectación. También berberecho holandés con un encaje muy bueno y almeja incluso desde Marruecos, que de manera sorpresiva se está aceptando bastante bien. “Son especies que acceden directamente al mercado, a los puntos de venta”, puntualiza el responsable, que cita otros países como Mauritania, Francia o Portugal. Por si fuera poco, la falta de materia prima autóctona, local, no solo se siente en las grandes superficies, que ya se han encargado de firmar contratos con terceros para surtirse de conchas más baratas que compiten contra las nuestras. Muchas plantas de tratamiento de moluscos ya las están incorporando, aunque tengan que pagar su peso en oro.

En estos momentos es “tremendamente frecuente” y “paradójicamente se está cotizando más caro el producto extranjero que el gallego por la continuidad que ofrece”. Los clientes de las depuradoras exigen en muchas ocasiones grandes cantidades a estos negocios, que optan por aprovisionarse de mercancía foránea para garantizar los encargos suscritos pese a que esto vaya en detrimento de sus márgenes. Y es que no les queda otra.

Es eso, arriesgarse a no dar con los insuficientes bivalvos que se extraen de las rías de Galicia o reducir drásticamente los volúmenes que operan, algo peor si cabe para la economía de estas empresas. Sobre ello, Fariña hace una lectura crítica, y evidencia que “hay que tener en cuenta a los competidores, que son los que están ahí, y recordar siempre otra cosa fundamental: por cada puesto que se crea en el sector primario son cuatro en el conjunto de la cadena mar-industria”.

“Ojalá recuperemos los 10 millones de kilos, ¿pero qué va a pasar cuando recuperemos la producción que teníamos hace cinco años si ya están posicionados todos los operadores extranjeros en el mercado nacional? Eso es lo que debe de entender el sector primario. Todo esto requiere un amplio debate: ver el futuro y plantearnos si esa actividad puede mantenerse”, reflexiona el presidente de Agade.

El IVA reducido, decisivo

La severa escasez de producto –últimamente vinculada a fenómenos meteorológicos como los que en Galicia han acabado por desalinizar algunos bancos marisqueros, catapultando la mortandad de sus cultivos–, es el principal problema del sector que vive del molusco gallego, una rara avis “colonizada”, pero no el único. El tejido empresarial atraviesa una amalgama de infortunios entre los que confluyen el descenso del consumo de pescado a mínimos históricos –“no estamos hablando de una caída por un caso determinado”– y un panorama financiero para nada boyante –“por un aumento de tipos producido por la inflación descontrolada”–.

Esta tormenta perfecta ha puesto en delicada situación a gigantes como Fandicosta o Atunlo, en preconcurso por problemas de liquidez, y las depuradoras no iban a ser menos. Aunque de momento capean el temporal, la previsión de cara a los próximos meses, con la campaña de Navidad todavía por delante, no se antoja especialmente optimista, sobre todo teniendo en cuenta los cambios de hábitos.

“¿Cómo irá? Pues venimos diciendo desde hace bastante que el consumo está cambiando. Cada vez se viaja más en estas fechas, el consumo es totalmente distinto y está fomentándose en verano y en otros momentos del año, como Semana Santa”, resalta Fariña. “Es algo que el sector debe de entender, y adaptar las producciones a las épocas de más demanda”, añade, si bien deja claro que se debe igualar la carga impositiva de los productos pesqueros a la del resto de alimentos que el Gobierno incluyó en la rebaja del IVA que ha vuelto a prorrogar hasta junio de 2024. “Todavía nos cuesta entender por qué los alimentos que salen del mar pagan más impuestos que otros”.