Un precedente al vuelo de Air Nostrum: los vigueses que tumbaron a Air France

La demanda de siete vecinos ante la cancelación de su vuelo en París logró que Europa reconociera el pago por daños morales ante estos casos en 2011

Los pasajeros afectados, en su visita a FARO en octubre de 2011 tras el dictamen. De izq. a der: Mª del Mar Pato con su hija Yaiza, el matrimonio Manuel López y Aurora Sousa, Luis Ángel Rodríguez, el empresario Rodrigo Puga y el pequeño Yago López.   | // MARTA G. BREA

Los pasajeros afectados, en su visita a FARO en octubre de 2011 tras el dictamen. De izq. a der: Mª del Mar Pato con su hija Yaiza, el matrimonio Manuel López y Aurora Sousa, Luis Ángel Rodríguez, el empresario Rodrigo Puga y el pequeño Yago López. | // MARTA G. BREA / Víctor Currás / Alberto Blanco

Los 95 pasajeros del vuelo IB8869 entre Vigo y Madrid operado por Air Nostrum el pasado 4 de noviembre y cancelado para que el avión fuera utilizado por los jugadores del Sevilla FC tienen un precedente al que agarrarse para ser optimistas. Después de quedarse en Peinador aquella noche y ser recolocados en las jornadas siguientes en un autobús que partió a primera hora del domingo y otros vuelos, los afectados tenían claro que debían recibir una indemnización de 250 euros por la cancelación de su vuelo además del pago del hotel y dietas correspondientes al tiempo de espera. Sin embargo, la lucha iniciada por siete vigueses hace una década amplía sus derechos e incluyen los daños morales.

El vuelo entre París y Vigo operado por Air France el 25 de septiembre de 2008 regresaba al aeropuerto de Charles de Gaulle apenas quince minutos después de despegar al detectarse un fuerte olor a quemado que se debía a una avería en el sistema hidráulico. Al volver, la aerolínea de bandera francesa solamente ofreció asistencia y hotel para pasar la noche a uno de ellos, teniendo que dormir en otra terminal las familias Pato Rodríguez (un matrimonio con su hija de cuatro años) y López Sousa (matrimonio con hijo de seis años). La familia Pato tuvo que volar desde el aeropuerto de Orly a las 7:05 de la mañana rumbo a Oporto, donde tuvieron que pagar 170 euros de taxi hasta Vigo. Los López viajaron esa misma tarde en el vuelo desde Charles de Gaulle y el séptimo afectado, Rodrigo Manuel Puga, lo hacía a través de Bilbao.

Tres años después, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea emitía un dictamen pionero en el que reconocía que no solo tenían derecho también a una compensación por el perjuicio ocasionado, sino también por los daños morales causados. El pronunciamiento comunitario llegaba en respuesta a la aclaración solicitada por el Juzgado de lo Mercantil nº1 de Vigo donde se instruía la denuncia.

"Nos movía la indignación por lo sucedido"

“Nos movía la indignación por lo sucedido y en ningún caso el ánimo de lucro. Queríamos sentar un precedente y lo hemos conseguido” reconocía María del Mar Pato ante FARO el 14 de octubre de 2011 al conocerse el fallo, al tiempo que recordaba que “nos dijeron que estábamos locos y que no llegaría a ningún sitio”. En aquel vuelo iban 69 pasajeros, pero solamente ellos unieron sus fuerzas. Doce años después, este espíritu es recogido por algunos de los pasajeros del vuelo cancelado por Air Nostrum. “Que nadie se vuelva a sentir así de desprotegido” reconocían a FARO esta semana al confirmar que iniciarán en las próximas fechas una demanda colectiva a través de un espacho especializado.

El TJUE también consideró que el regreso de la aeronave a tierra tras despegar en hora se puede considerar un vuelo cancelado, ya que “es necesario que haya alcanzado su destino como figura en el itinerario”. Esta reclamación contó con la oposición de los representantes de los Gobiernos de Francia y Reino Unido que participaron el procedimiento aclaratorio. “Advierten del riesgo de que si se considera que un regreso de la aeronave a su aeropuerto de origen constituye una cancelación del vuelo, los pilotos podrían verse presionados para continuar el vuelo en vez de efectuar el regreso, para evitar que el transportista aéreo tenga que pagar una compensación”. Aducen que tal presión podría poner en peligro la seguridad de la aeronave. El caso fue llevado por el despacho de Vindex Abogados, donde se mostraron “convencidos” de que llegaría a buen puerto. Sin embargo, “ni se imaginaban” que pudiera llegar a Bruselas y lograr un hito a nivel europeo para defender a los usuarios.

Dos meses y medio después, a finales de enero de 2012, el Juzgado de lo Mercantil nº1 de Vigo condenaba a pagar 6.173 euros a los siete afectados. “Un viaje con niños pequeños donde el avión retorna con olor a quemado y pánico generalizado; donde por necesidades del transporte alternativo ofrecido terminan durmiendo en la maleta del propio aeropuerto y levantándose a horas intempestivas justifica sobradamente la indemnización solicitada”, argumentaba el juez.

En esa cuantía se incluían los 250 euros por la cancelación, los desplazamientos y comidas, los gastos originados a mayores (como 23,2 euros por el día de guardería extra para su mascota) y muy especialmente los daños morales: 650 por cabeza para las familias y 300 para el empresario que viajaba solo ya que fue alojado.

Proceso ya en curso

El alcance de este incidente, adelantado por FARO la misma noche del sábado 4 tras recibir la denuncia por parte de uno de los pasajeros, tuvo su impacto en toda la prensa nacional deportiva y parte de la internacional. La mañana siguiente, desde Air Nostrum reconocieron que se trataba de “un lamentable error achacable únicamente a la compañía” y reiteraba “sus más sinceras disculpas”. Días después se ponía en contacto con los afectados y anunciaba que “pone a su disposición toda su red” para que puedan realizar un viaje de ida y vuelta para dos personas a cualquier destino operado por la compañía en vuelo directo “sin coste alguno”.

Paralelamente, el Concello de Vigo, FACUA o los diputados gallegos del PP han ofrecido su asesoramiento o han consultado sobre el caso ante instancias superiores. De esta forma podría garantizarse mediante que no se repita nunca.