La falta de chóferes reduce a mínimos la actividad nocturna de los taxis en Vigo

El sector penaliza una “tormenta perfecta”: intenso trabajo diurno, servicio liberalizado de noche y demanda en auge por Navidad

Se permite contratar a un asalariado por licencia

La Porta do Sol llena de gente, ayer por la tarde.

La Porta do Sol llena de gente, ayer por la tarde. / Ricardo Grobas

Que Vigo es una de las capitales de la Navidad (con el permiso de los mercadillos centroeuropeos) es un hecho, como demuestra la increíble afluencia de gente que un año más experimenta la ciudad. Algo que se deja notar especialmente en el intenso tráfico y las dificultades para circular por las zonas céntricas más comerciales de la ciudad. Y que alcanza su apogeo en las noches, cuando muchos taxistas, que acumulan intensas jornadas de trabajo diurnas día tras día, descansan.

“Hay algunos problemillas para cubrir la noche, tendríamos que estar unos pocos más. De día hay muchísimo trabajo, porque las luces son un empujón y un escaparate. Tenemos visitantes de Jaén, Asturias o Portugal. Se suma que cada vez hay más gallegos que escogen Vigo para celebrar su despedida de soltero. Y que estamos en temporada de cenas de Navidad. Así, los viernes por la noche, que siempre fueron del usuario súper joven, se hacen servicios largos después de cenar y tomar unas copas en Vigo, porque volver en taxi a Cangas, Baiona, Moaña o Pontevedra es seguro y barato siendo cuatro. Sale entre cuatro y doce euros por cabeza”, explica el presidente de la Asociación Provincial de Autopatronos del Taxi de Vigo y Provincia de Pontevedra, Emilio Mosquera.

Mosquera considera que “con las luces está ganando ingresos todo el mundo. Los fines de semana nuestra facturación sube cerca de un 20%, pero, al igual que ocurre en otras ciudades parecidas a la nuestra, la noche es la noche y muchos compañeros con el trabajo que tienen de día prefieren descansar”.

Servicio liberalizado

En Vigo, el trabajo nocturno de estos profesionales está liberalizado. Esto significa que son ellos los que distribuyen su horario laboral como quieren (los autónomos dueños de una licencia) pudiendo elegir no trabajar de noche. Aunque muchos explotan el taxi como un negocio familiar, donde matrimonios, padres e hijos y hermanos, reparten el trabajo en dos turnos.

“Nos falta gente de noche. Las horas más conflictivas comienzan a partir de las diez de la noche, cuando muchos compañeros terminan el turno”, comparte el presidente de Élite Taxi Vigo, Daniel Matías. El problema se agrava porque “hay bastante demanda y no hay chóferes suficientes”, afirma.

Los chóferes son los conductores asalariados contratados por el dueño de una licencia. “Otra cosa sería poder hacer tres turnos”, comenta Matías. Se estima que en Vigo habría cerca de 150 chóferes repartidos en sendos taxis, ya que la ley (que cambió en 2013) solo permite un asalariado por licencia, lo que impide el reparto de la jornada en turnos de 8 horas para mantener el taxi activo las 24 horas.

Ambos representantes reconocen las dificultades para encontrar conductores de noche, a pesar de que en la última convocatoria del examen para la obtención del permiso municipal de conducción de taxis, “aprobaron veintipico, pero solo se pusieron a trabajar una decena de ellos”, dicen desde Élite que esto pasa porque hay gente que lo saca “para tenerlo”. Y que “hay quien prueba y no le gusta, a pesar de que se gana muy bien. Pero hay que trabajar mucho”.

Ser asalariado compensa

Élite también señala que “compensa ser asalariado”. Explican que estos reciben el 40% de la facturación, quedando el pago de impuestos y otras obligaciones en manos de los patronos. Matías también recuerda que “la recomendación de la UE es tener un taxi por cada mil habitantes. En Vigo se supera, somos 546 pero, aun así, no son suficientes. Hay muchísima demanda”. Y reconoce que muchos conductores sienten estrés porque “no dan hecho”. Especialmente en los embotellamientos que se producen en calles como Gran Vía, Pontevedra, Alfonso XII, García Barbón, Arenal... “Desde el Meixoeiro a Vialia tardé 30 minutos. Eso significa que una carrera que a un usuario habitual le cuesta 5 euros le sale por el doble. Muchos conductores paran el taxímetro para compensar el atasco”.

Respecto al estrés de los taxistas, Mosquera disiente. “Eso es un disparate, estrés hay todos los días. El viernes la situación fue compleja por la enorme cantidad de visitantes portugueses, pero estamos con mucho trabajo y eso es bueno para el sector. Cuando acaben los colegios se notará la actividad los domingos, un día que suele ser muy parado todo el año menos en Navidad”. Y afirma que “el colapso del entorno de Gran Vía a Plaza de España, pasa también sin las luces”.