Comuneros y particulares de Vigo y Nigrán se alían contra los incendios

Crearán una agrupación forestal de gestión conjunta, figura impulsada por la Xunta que contará con subvenciones

Empiezan los trámites para crear la franja de defensa pasiva

La intención de los comuneros y propietarios es preparar el monte para que le haga frente a potentes fuegos forestales.

La intención de los comuneros y propietarios es preparar el monte para que le haga frente a potentes fuegos forestales. / Alba Villar

Con la lucha contra los incendios en los montes como bandera, comuneros y particulares de los municipios de Vigo y Nigrán crearán una agrupación forestal de gestión conjunta, figura incluida en la Ley de recuperación de la tierra agraria de Galicia. Estará integrada por las comunidades de montes de Coruxo, Saiáns y Oia (Vigo) y Chandebrito, Camos y Priegue (Nigrán) y particulares de Saiáns y Priegue. Para facilitar su constitución, hace días, la Consellería do Medio Rural puso a disposición de los interesados los modelos de estatutos e información sobre la constitución de derechos de usos y aprovechamiento.

“Estamos en el proceso de constitución. Serán unos 75 particulares y las seis comunidades de montes, que agrupan a más de 1.000 comuneros. Nos permitirá acceder a fondos autonómicos para hacerle frente al fuego en la parte alta de los montes. Es un trabajo de plantación, desbroce, poda y mantenimiento que se prolongará 15 años”, destaca el presidente de la Mancomunidade de Montes de Vigo, Uxío González, que pone en valor la ayuda económica de la Xunta para dar forma a estas agrupaciones. Su apuesta se traduce en una inversión de 2,4 millones de euros en 2024 con la intención de impulsar estas figuras.

González adelanta que la Xunta ya ha confirmado que está manos a la obra para concretar cómo será la franja de defensa pasiva, también llamada zona de defensa estratégica: un anillo contraincendios en la parte alta de los montes a modo de primer cortafuegos que se configurará a través de convenios con las comunidades de montes y la financiación de la agrupación forestal de gestión conjunta. “Tendrá 2,4 kilómetros de largo el tramo inicial. Habrá una zona de frondosas y árboles rareados, es decir, espaciados, para evitar que las llamas puedan avanzar por las copas. Llevamos cuatro esperando por esto”, apunta.

El presidente de la Mancomunidade de Montes añade que este proyecto servirá de “experiencia piloto”: la intención es trasladar la fórmula a otras partes de Galicia y el área de Vigo, como Teis, Cabral, Candeán y Chapela. “Nos trasladaron desde la Xunta que la idea es empezar a ejecutar la franja de defensa pasiva en el primer semestre del año que viene. Nuestra agrupación forestal de gestión conjunta estará en marcha en el primer trimestre de 2024. El objetivo es que, en 15 años, haya un monte maduro, preparado para hacerle frente a posibles fuegos potentes. Se hará un plan de ordenación del área de actuación y una programación de trabajo: se contratará a empresas o trabajadores para ayudar en las labores”, apostilla.

Como indica la Xunta, las agrupaciones forestales de gestión conjunta se configuran con varios objetivos: movilización de terrenos; explotación y aprovechamiento conjunto de los terrenos forestales mediante una gestión sostenible y multifuncional de los productos y servicios forestales, contribuyendo a incrementar su rentabilidad y calidad; comercialización, provisión y/o producción conjunta de productos y servicios forestales, la implementación de mejoras en el medio rural, la promoción y desarrollo agrario y la prestación de servicios comunes para tal fin; la gestión activa y valorización de las masas consolidadas de maderas duras autóctonas, teniendo en cuenta los beneficios sociales y ambientales que aportan a la sociedad gallega.

También se crean para la restauración y conservación de los ecosistemas forestales y para que sirvan de apoyo a la gestión forestal sostenible en el marco de las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático y de las políticas activas de descarbonización, “sin olvidar su papel como refugio de la biodiversidad y la importancia que presenta en servicios fundamentales para la vida”.

La espera eterna por las ayudas al anillo verde municipal

Mientras Xunta y Concello se acusan desde hace tiempo del retraso en la ejecución del anillo contraincendios de Vigo, otro mecanismo para hacer frente a los efectos de posibles incendios, los comuneros trabajan para hacerlo realidad a su manera: han completado más de 10 kilómetros de los 50 aproximadamente que debe tener de longitud entre Saiáns y Teis. “Todas las comunidades de montes han contribuido, Coruxo empezó hace 20 años y ya está actuando en zonas húmedas; Saiáns casi ya terminó”, anotaba González a mediados de octubre.

Aseguraba que, sin una participación activa de las instituciones públicas –el proyecto le compete al Concello–, a los comuneros les llevará “mogollón de años” acabar este proyecto, que no sigue el trazado de la senda que propone el Ayuntamiento: cruza los montes de la ciudad por el medio, desde Saiáns hasta Coruxo. Su objetivo: servir de cortafuegos a través de especies frondosas autóctonas para frenar el avance de las llamas.