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El precio de viviendas de obra nueva se dispara un 30% y frena una demanda al alza en Vigo

Las construcciones de nueva planta prácticamente se han duplicado desde hace una década en el municipio, pero el sector ya advierte una ralentización urbanística con la paralización de proyectos debido a los sobrecostes

Contrucción de viviendas en Tomás Alonso, Vigo. Alba Villar

Disponían de un terreno edificable e imaginaron en él una vivienda unifamiliar para criar a sus hijas. Con el objetivo de que las pequeñas pudieran disfrutar de su infancia en una casa de obra nueva, de planta baja, funcional, adaptada a su estilo de vida, sin grandes lujos ni pretensiones, y con una hipoteca “asumible y realista” para ellos, Lorena González y su pareja se embarcaron en la aventura de construir aquel futuro soñado. Era el año 2019 y también se animaron porque el terreno era urbanizable y con el futuro Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) de Redondela, este se vería afectado y pasaría a recalificarse como no edificable, por lo que visualizaban a corto plazo la meta de disponer de su propia casa. Sin embargo, justo en el momento en el que pensaban que podría materializarse, la irrupción de la pandemia del COVID y, posteriormente, el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, provocaron que aquellos planes iniciales se desvanecieran.

Lorena González explica que “durante el confinamiento mantuvimos reuniones por videoconferencia con el estudio de arquitectura y veíamos cerca el hecho de poder tener nuestra casa. Es cierto que ya durante la pandemia los precios de la construcción subieron y el coste se incrementó aproximadamente en un 20%. Nos replanteamos algunas modificaciones en el proyecto y seguimos adelante, pero el mayor cambió llegó con el comienzo de la guerra en Ucrania, porque los precios de los materiales se dispararon y el presupuesto que nos había dado el constructor subió unos 50.000 euros en un período de dos o tres meses”.

Ante aquel descalabro en el mercado, Lorena González y su pareja consideraron que continuar adelante era “una locura” y si bien en un primer momento decidieron paralizar el proyecto, finalmente, optaron por ajustarse a la nueva realidad y desistir de una residencia habitual y decantarse por una casa vacacional con la mitad de metros útiles y renunciando a aspectos “no tan relevantes para un casa de fin de semana”. El desbarajuste económico en el sector de la construcción propició que aquel boceto que Lorena y su compañero de vida visualizaron en 2019 siga sin ser una realidad, aunque sigue lentamente su curso y completamente reformulado.

Un importante freno

La de Lorena González, de 41 años de edad, es una realidad compartida por cualquier persona que en los últimos tres años haya intentado levantar una vivienda unifamiliar de obra nueva e incluso acometer una reforma en alguna propiedad en Vigo y el área metropolitana. Desde la empresa viguesa de construcciones y diseño Luicon SL afirman que “lo que estamos viendo es que gran parte de los proyectos en fase inicial se están paralizando, porque los precios están disparados y estamos hablando de un incremento de entre un 20 y un 30% con respecto a los años prepandemia. En el caso de las obras que ya estaban en marcha a principios de año, pues la gente intenta seguir adelante, pero también estamos viendo a muchas personas que se interesan para reformar alguna propiedad, y cuando se dan los presupuestos, debido al alza de los precios en el mercado actual, no los pueden asumir, así que deciden dejarlos a la espera de que la situación mejore. El 2023 es una gran incógnita y en el sector esperamos que la curva alcance su pico e inicie su descenso. Los costes del acero y del aluminio parecen que algo empiezan a bajar”.

“Tuvimos que frenar nuestro proyecto porque era inviable económicamente. Los costes se dispararon más de un 30%”

Miguel Rodríguez - 41 años

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Uno de esos casos que ha finalizado con un proyecto de vivienda unifamiliar en un cajón es el de Miguel Rodríguez, de 33 años de edad, quien en 2018 compró un terreno edificable en el municipio de Fornelos de Montes con el objetivo de fijar allí su residencia habitual. Al igual que González, la pandemia y el estallido de la guerra complicaron sobremanera su desarrollo y comenta que “tuvimos que frenar nuestro proyecto porque era inviable económicamente. Los costes se dispararon más de un 30% e incluso barajamos opciones como una casa modular o de madera, pero actualmente, una de 100 metros cuadrados ronda los 177.000 euros más IVA o los 1.400 euros por metro cuadrado en el caso de las segundas”.

Este drama se produce en un momento en el que las estadísticas de edificios residenciales y de viviendas alcanzan en Vigo unos niveles que llevaban sin registrarse desde el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008, puesto que según los últimos datos compilados por el IGE, la edificación de casas de nueva planta casi se ha duplicado desde hace una década.

Estadística de construcción de edificios y viviendas de nueva planta en Vigo

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