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El colapso en la exportación de vehículos por Vigo se cobra 300 empleos

Stellantis suprime un turno en la planta de Villaverde por falta de espacio para almacenar más coches | Los sindicatos temen también repercusiones en Balaídos si el problema se enquista

Vehículos de Stellantis, en el viejo muelle de granito de Rande. | // R.G.

El colapso en la exportación de coches a través del puerto vigués se ha cobrado su primera víctimaen Madrid. El grupo Stellantis ha decidido suprimir un turno de producción de su factoría de Villaverde debido a los problemas logísticos que sufre, tanto por la falta de componentes –sobre todo de semiconductores– como por la imposibilidad de continuar almacenando vehículos por el atasco en la salida marítima a través de la terminal de Bouzas, un problema que afecta también a la planta de Balaídos de forma intensa. La decisión supone poner fin al contrato de 300 trabajadores directos y quedarse sin turno de noche. Desde Vigo, los sindicatos ven con preocupación lo que está sucediendo en Madrid y temen que si el problema se enquista acabe sucediendo lo mismo, aunque por ahora la empresa les ha transmitido que no tiene previsto adoptar medidas de ese calibre.

En Villaverde, como ocurre en Balaídos, los coches se acumulan en las campas y los aledaños de la factoría, donde incluso habría unidades “sin acabar”, como recogía ayer La Tribuna de Automoción. La planta madrileña, para aprovechar sinergias, tiene a Vigo como puerto base para exportar su producción a Europa (sus modelos comparten barco con los de Balaídos), por lo que el colapso en toda la cadena marítima le está afectando directamente. Hasta el punto de que no podrá seguir manteniendo el ritmo de producción actual pese a que las previsiones para el primer semestre de 2023 son buenas. Así, la empresa que pilota Carlos Tavares ha decidido suprimir el turno de noche a partir del 23 de diciembre, un equipo que se había recuperado el pasado junio por primera vez en los últimos quince años, lo que dejará sin empleo a 300 personas.

Villaverde ya no tiene donde almacenar más coches y en Vigo también hay serios problemas después de que Stellantis haya activado por la vía de urgencia hasta seis nuevos depósitos en Porriño (tres), Salvaterra (dos) y Redondela (uno en el antiguo muelle de granito de David Fernández Grande, una concesión que fue recuperada por el puerto hace más de un año). ¿Podría tomar la empresa una decisión similar a la de Madrid en Galicia? Por ahora, lo que le trasladan a los representantes de los trabajadores es que no, pese a que admiten que persistirán los problemas tanto para exportar como para aprovisionarse de ciertos componentes tecnológicos el próximo año. De hecho, el propio director del centro gallego, Ignacio Bueno, reconoció el pasado viernes que lo más lógico es que se vuelva a pedir un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) el próximo año para este tipo de contingencias.

La industria de componentes también se está anticipando a esta situación, y multinacionales como Denso, Gestamp o McSyncro ya están hablando de nuevos ERTE para 2023, y otras como GKN Driveline, ZF (la antigua DalphiMetal) y Plastic Omnium lo están estudiando, según indicaron fuentes sindicales.

¿Se atisba una solución a corto plazo? Fuentes del sector admiten que no. Ni para aliviar la exportación de coches por vía marítima ni para normalizar el abastecimiento de componentes tecnológicos. El origen del colapso está en la pandemia (por la paralización de la producción de coches) y en la falta de mano de obra en el sector de la logística, en especial la escasez de camioneros. En Europa, el año pasado, había 425.000 puestos de conductor sin cubrir, el 10% del total, y este año ese porcentaje podría elevarse hasta el 14%. Esa tensión en la cadena logística se transmite a los puertos, a las navieras y, finalmente, a las fábricas de vehículos.

Política de costes

Otras fuentes apuntan a una cuestión de precio y demanda: las navieras están dando prioridad a los clientes que mejor paguen, y la dura política de ajuste de costes implementada desde la llegada de Tavares a la antigua PSA en 2013 juega en su contra. Según datos del propio Puerto, este año hay un 17% menos de buques Ro-Ro que el anterior.

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