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La congestión de navieras y otros puertos satura Bouzas: hasta 25.000 coches, pendientes de salir

El lleno en la terminal, con 19.000 vehículos, obliga a desviar miles de unidades a la campa de O Porriño | Los fabricantes atribuyen el colapso a la alteración de rutas marítimas | Las tensiones, camino de su cuarta semana

La terminal de vehículos de Bouzas, este viernes, saturada. / RICARDO GROBAS

La inmensa mayoría de los vehículos que se matriculan en Galicia se fabrican fuera de España. La proporción es muy abultada: apenas cinco de cada 100 turismos proceden de alguna de las ocho fábricas repartidas por el país, como constatan los registros de la Dirección General de Tráfico (DGT). De modo que el enorme trajín de las dos líneas de producción de Balaídos, así como de las demás plantas españolas, se debe a que la del motor es una industria netamente exportadora, que exige de una operativa logística engrasada y coordinada con múltiples actores. Fue evidente tras el parón del COVID, cuando se produjo un desajuste sideral entre la demanda y oferta de contenedores y causó un atasco en puertos de todo el mundo, además de una subida de precios que no termina de aflojar. Muestra de otro desequilibrio logístico es el actual escenario en el puerto olívico: la explanada de coches de Bouzas está al límite de su capacidad, lo que ha obligado a desviar miles de vehículos a la campa de O Porriño. “Han sido tres semanas con stocks muy altos. Se ha desviado carga [desde Balaídos] que debía bajar al puerto”, constatan fuentes de la terminal. Calculan que son hasta 25.000 los coches que están pendientes de embarque en buques Ro-Ro.

“Hay un problema con los barcos, con rutas alteradas y saturación de puertos”, constatan desde el entorno de Stellantis. Los problemas para la evacuación de coches desde Balaídos han estado a punto de romper la cadena y forzar un parón en la producción. “No hay capacidad, no caben más”. En la terminal de Bouzas se han alcanzado las 19.000 unidades en varias jornadas. Solo este viernes se enviaron en torno a un millar de vehículos hasta As Gándaras, a sumar a los más de 2.000 que se desviaron la semana anterior. La campa de O Porriño tiene aforo para 8.000 coches. “Esta falta de capacidad marítima y terrestre –abundan desde el entorno de la terminal– provoca una congestión en los puertos”, que se ve acentuada por los continuos cambios de planificación por parte de las factorías ante la escasez de componentes, singularmente los semiconductores (chips). “Las navieras no pueden absorberlo”. Para las próximas 48 está prevista la salida de los Ro-Ro Mosel Ace (177 metros), Viking Amber (167) y Suar Vigo (149); entre los tres suman capacidad para el embarque de 8.800 vehículos.

La terminal de vehículos de Bouzas, este viernes, saturada. RICARDO GROBAS

Los chips

La previsión no es halagüeña para los próximos días, de modo que el trasvase de coches al depósito está previsto que continúe. Tampoco tiene visos de mejora a corto plazo la escasez global de microchips, que en lo que va de año ha costado a los fabricantes europeos más de un millón de unidades. La casa de análisis AutoForecast Solutions calcula que, hasta final de año, se dejarán de ensamblar hasta 4,22 millones de vehículos este ejercicio a nivel global. Aunque la producción de este componente ha mejorado, los analistas insisten en que persiste el desequilibrio entre oferta y demanda: los semiconductores más rentables son los que utiliza la industria de telefonía móvil o de ordenadores, de ahí su la cadena de prioridades de sus fabricantes. Al igual que las marcas de coches se la otorgan a los modelos de más alta gama, razón por la que compañías como la propia Stellantis antepone otras factorías a la de Balaídos a la hora de repartir chips.

En todo caso, y al margen de las actuales disrupciones en la cadena logística, el incremento de capacidad en la campa de Bouzas es uno de los ejes del programa de inversiones de la Autoridad Portuaria de Vigo hasta 2026. Las actuaciones en esta zona se llevarán 25 millones de euros, con la construcción de un nuevo silo de dimensiones similares al actual. El objetivo: lograr una capacidad de almacenamiento de más de 60.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. comenzarán previsiblemente a finales de 2023, y el plazo de ejecución oscilará entre los 24 y los 36 meses, por lo que terminarán –a más tardar– a finales 2026. 

La alta tensión de Stellantis vuelve al Senado

El enganche de la factoría de Stellantis Vigo (antes Grupo PSA) a una red de muy alta tensión ha sido descartada definitivamente por el Gobierno pese a los continuos cortes y huecos en el suministro, como avanzó FARO, y a que sí figuraba en la planificación de Red Eléctrica para los años 2015-2020. Este martes, y en el Senado, esta decisión volverá a saltar a la palestra. El senador popular Javier Guerra interpelará, durante la sesión de control, a la ministra de Industria, Reyes Maroto. “¿Cuál es la opinión de la ministra sobre la respuesta negativa del Gobierno de España a incluir en su planificación industrial la subestación de alta tensión para la fábrica Stellantis y el área de Vigo, generando consigo graves problemas a la industria viguesa y amenazando el futuro de la factoría en la ciudad?”, reza textualmente la consulta.

El 6 de julio, la Comisión de Industria, Comercio y Turismo de la Cámara Alta aprobó una moción del propio Guerra en la que se instaba al Ejecutivo a modificar la nueva planificación de Red Eléctrica e incluir una subestación para Vigo. Aun así, la respuesta del Ministerio para la Transición Ecológica fue negativa. “Se carece de evidencias de que la calidad en el punto de conexión de 132 kV sea particularmente deficiente [...] No se ha identificado la necesidad de desarrollo de la red de transporte mediante la nueva subestación en el entorno de la fábrica de Stellantis en Vigo, por no estar la propuesta recibida suficientemente justificada”, contestó en agosto.

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