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Adrián Martín Fisioterapeuta en UCI en Povisa

“Las alteraciones psicológicas tras la UCI pueden mantenerse hasta un año después”

“Nuestro trabajo permite reducir estancias hospitalarias”, afirma este profesional vigués

Adrián Martín. FdV

En representación del escaso número de profesionales de su especialidad destinados a las unidades de cuidados intensivos (UCI) en los hospitales de ámbito estatal, el fisioterapeuta en la unidad de críticos del Hospital Ribera Povisa de Vigo, Adrián Martín, abordó recientemente en un congreso nacional el denominado síndrome post cuidados intensivos, que afecta a cerca del 60% de los pacientes que ingresan en la UCI.

–¿Qué papel juegan los fisioterapeutas a la hora de prevenir el desarrollo del síndrome post cuidados intensivos?

–Existe una clara evidencia científica de que la presencia de los fisioterapeutas en la UCI no solo contribuimos a la mejora del paciente desde el punto de vista físico y emocional, sino que nuestro trabajo también permite reducir las estancias hospitalarias, en concreto, unos dos días menos en la unidad de críticos, por lo que para el sistema de salud también es rentable. Desde el momento en el que los pacientes se estabilizan, lo más recomendable es que empecemos a trabajar con ellos, independientemente de que sigan sedados o no. La movilidad es fundamental y otro aspecto importante es el abordaje integral para evitar las complicaciones pulmonares derivadas de la estancia en los cuidados intensivos, ya que la mayor parte de las secuelas suelen estar relacionadas con la debilidad muscular respiratoria. Asociado a la ventilación mecánica, estos pacientes tienen muchas secreciones, por lo que nuestro papel es ayudarles a manejarlas y evitar complicaciones futuras.

–A nivel respiratorio, la pandemia ha puesto en el foco la importancia de la rehabilitación tras los ingresos, ¿ha contribuido a que se tenga en cuenta a la especialidad?

–A raíz del COVID, la visibilidad que ha tenido la fisioterapia en la UCI sí se ha incrementado, lo cual nos ha ayudado a poner sobre la mesa que estamos ahí y que somos necesarios, sin embargo, la triste realidad es que no hay muchos fisioterapeutas destinados a UCI. A pesar de lo que hemos pasado con el COVID y de las evidencias de la reducción de secuelas, de lo bien que ha funcionado la rehabilitación en conjunto, contando con la logopedia y la terapia ocupacional, la realidad es que hoy en día aún nos queda mucho camino por recorrer para que esta figura esté instaurada en las unidades de cuidados intensivos. De hecho, hemos vuelto a la situación prepandemia en la que la presencia de fisioterapeutas en UCI es prácticamente inexistente.

–¿Cuál es el porcentaje de afectación del síndrome post UCI?

–Los estudios reflejan que entre un 50 y un 60% de los pacientes que salen de UCI pueden desarrollarlo. Es un porcentaje muy elevado y, aunque es cierto que las secuelas físicas son recuperables en su mayor parte, también sucede que se dan alteraciones psicológicas como ansiedad o estrés postraumático, que incluso hasta pasado un año pueden mantenerse en cerca de un 60% de los pacientes. Son niveles de discapacidad muy altos.

–¿Cómo influye la edad?

–Sin duda es un factor determinante. La población cada vez está más envejecida y hay una serie de alteraciones metabólicas, cardiovasculares,... que son propias de la edad y que evidentemente se ven agravadas con el ingreso de estos pacientes en las unidades de críticos. Este es el motivo de que veamos pacientes más graves, porque cada vez son más mayores, y aunque el síndrome post UCI puede afectar a cualquiera, la gente mayor es población diana.

–¿Es posible una rehabilitación previa con estos pacientes?

–Depende del perfil, porque la mayor parte ingresa por un evento agudo, pero sí es cierto que en el caso de los prequirúrgicos que podrían acabar en críticos existe una prehabilitación que contribuye a paliar las comorbilidades relacionadas con la estancia en UCI.

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