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Faro de Vigo

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La Xunta pone a parte de Vigo en alerta por sequía pese a no recurrir a Zamáns

Toma la decisión en base al estado de este embalse, pero el Concello asegura que la urbe no se abastece de él y acusa al gobierno gallego de “negligente” por no adoptar medidas

Estado del embalse de Zamáns en la segunda quincena de agosto. | // J. LORES

La Oficina Técnica de la Sequía adoptó la decisión de aplicar en los sistemas de Zamáns y Baíña, que, según apuntó, “abastecen a los ayuntamientos de Nigrán, Baiona y una parte de Vigo”, las medidas equivalentes a la situación de alerta por escasez de agua. También optó por ampliar la prealerta por escasez de agua al sistema de explotación del río Verdugo y rías de Vigo y Baiona, así como al sistema de la Costa de Pontevedra. Sin embargo, el Concello señala que Vigo no se abastece de Zamáns desde el pasado mes de agosto “en solidaridad con Nigrán y Baiona”, por lo que no considera que la ciudad tenga que estar en ese punto.

El gobierno local, que lamentaba en un comunicado remitido más allá de las 19.00 horas que la Xunta no le había comunicado esta situación, acusó al gobierno gallego de poner “todas las dificultades del mundo” y no realizar la captación de emergencia “decidida conjuntamente” en el estudio para garantizar el suministro de agua. “Sucedió lo que todos sabíamos que iba a suceder: que los municipios del área de Vigo se enfrentan ahora a una gravísima situación de sequía sin que la Xunta haya adoptado ninguna decisión ni ninguna medida para prevenirlo”, indica.

El Plan de sequía 2021-2027 de la Xunta establece distintos escenarios: normalidad, prealerta, alerta y emergencia. El estado de alerta se identifica con una intensificación en la merma de los recursos disponibles que evidencia un claro riesgo de imposibilidad de atender las demandas. En este escenario, se reducen las dotaciones para el abastecimiento en alta, pudiéndose suspender cautelarmente las concesiones de nuevos usos privativos, limitar determinados usos recreativos y reducir las presiones nocturnas, entre otros. Con respecto a la oferta, se proponen imponer el relevo de parte de caudales concesionales por otros de distinto origen o utilizar medios excepcionales como cisternas. En relación a la preservación de los ecosistemas, se añade la valoración de posibilidad de evacuación de ictiofauna –peces– por riesgo de mortalidad.

Se constató que “los caudales circulantes continúan en valores inferiores habituales para esta época del año”, un 30% por debajo de la media de los últimos 10 años, “observándose un pico muy puntual debido a las lluvias inscritas entre el 12 y el 15 de septiembre”. “Sin embargo, se registra una pequeña mejora en relación a la última valoración de principios de septiembre, donde los caudales estaban un 32% por debajo del promedio de los últimos 10 años”, anota el gobierno gallego.

La ocupación de los embalses de abastecimiento de la Demarcación Hidrográfica Galicia-Costa se sitúa, a fecha 19 de septiembre, en el 61,58%, un 13% inferior a la ocupación media histórica y un 17% inferior a los valores de 2021. En cuanto a la meteorología, tras un mes de agosto seco y extremadamente cálido, la lluvia inscrita en la primera quincena de septiembre para el conjunto de Galicia fue un 30% inferior al promedio climático de referencia. “No obstante, es en la demarcación Galicia-Costa donde más se concentraron las lluvias durante lo que va de mes, lo que permitió desacelerar en algunas zonas el empeoramiento de la situación”, detallan desde el organismo. Los datos radiografían un panorama preocupante: desde el 1 de junio, en Vigo, no ha llovido en 86 de los 115 días comprendidos en este periodo, es decir, en tres de cada cuatro. Y no ha caído agua en las últimas ocho jornadas.

La situación de escasez en el sistema del río Verdugo y Oitavén “viene determinada, en gran medida, por la capacidad del embalse de Eiras para garantizar el abastecimiento a todos los ayuntamientos que se abastecen de él”. “Pese a que el embalse de Eiras es el mayor de Galicia y tiene actualmente una ocupación del 73%, la preocupación de los técnicos viene por la imposibilidad actual de aprovechar toda el agua disponible cuando los valores del embalse bajan del 37%, como sucedió durante la sequía del año 2017, lo que lleva a una situación de prealerta por escasez de agua”, indica la Xunta.

El gobierno gallego indica que “Augas de Galicia solicitó a principios de mes al Concello de Vigo una actualización de la situación de la potabilizadora y la concreción sobre sus limitaciones actuales para aprovechar los recursos del embalse para confirmar si se produjo algún cambio desde entonces”, pero, “como no se recibió respuesta por parte del Ayuntamiento, la Oficina Técnica de la Sequía consideró prudente suponer que, en este momento, la ETAP tiene las mismas limitaciones que en el año 2017, por lo que, teniendo en cuenta los indicadores actuales, se consideró necesario activar la situación de prealerta en el sistema”.

Más críticas del gobierno local

El Concello de Vigo acusa a la Xunta de “no adoptar las medidas permitidas legalmente dentro de sus competencias, como la adaptación de los caudales ecológicos con respeto exquisito al sistema de los ríos”. “Vigo lleva 14 años poniendo el foco de atención en el agua, renovando más de la mitad de las redes de distribución para reducir las fugas al mínimo, suprimiendo baldeos desde principios de julio o rebajando la captación de agua de Zamáns, en este momento, en el mínimo imprescindible”, anota antes de asegurar que la Xunta es “negligente” y “apuesta por que Vigo y su área se queden sin agua”.

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