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Gran Vigo

Un bajo “con las comodidades de un piso”

Alba González y su hija viven en un local comercial rehabilitado | Reconoce que hay que tomar precauciones para preservar la intimidad pero cree que tiene posibilidades

Alba González (d.) y su hija Victoria, ante el bajo en el que viven. Marta G. Brea

El millar de bajos comerciales de la ciudad sin uso actualmente han encontrado una puerta a su uso como vivienda, una medida que servirá para paliar la grave situación del mercado residencial en la ciudad sin renunciar a los mínimos de habitabilidad. Es el caso de Alba González y su hija Victoria, residentes en un dúplex al que acceden directamente desde la calle Estorniño.

En ella están a punto de cumplir dos años, ya que se mudaron desde el mismo barrio en junio de 2020 después de finalizar el confinamiento. González reconoce las dificultades para poder buscar alojamiento en aquellos tiempos aunque en ningún momento dudó en escogerlo. Desde entonces, la vivienda ha suscitado la curiosidad de muchos de sus allegados, aunque todos ellos se han acabado mostrando “encantados” al conocerla.

VIGO (C.GAIVOTA). VICTORIA Y ALBA, MADRE E HIJA, QUE VIVEN EN UN BAJO (COMERCIAL CONVERTIDO EN VIVIENDA). MARTA G. BREA

Esta docente reconoce que su vivienda no debe ser tomada como modelo ya que también tiene acceso a un entresuelo a través de unas escaleras en el propio domicilio. En él cuenta con tres habitaciones, dos baños y todas las comodidades de un piso... pero con algunas ventajas de una casa. “No dependo de un ascensor o unas escaleras, con lo que salir a la calle no me da pereza” afirma. También el regreso a casa de la compra se hace bastante más sencillo, según ella, ya que le facilita el acceso directo a las plazas de aparcamiento.

Valora la facilidad para salir a la calle y cree que “se parece más a una casa”

La medida de la Xunta está orientada principalmente a cascos históricos, municipios de medio tamaño o aquellas áreas con una elevada demanda. Sin embargo, González se sorprende y cree que puede tener más tirón porque “hay bajos muy majos” que podrían reconvertirse en domicilios con unos estándares de calidad más que decentes en barrios como Lavadores o Teis. Señala especialmente a las sucursales bancarias cerradas por su superficie y cree que la reforma para dotarles de baños y una salida de aire para la cocina no suponen un reto constructivo ni mucho menos. Esta opción está mucho más implantada en ciudades como Madrid o Barcelona y en Galicia se abre paso, tímidamente, centrada en el uso turístico o vacacional. Normalmente estos bajos cuentan con menor luminosidad por lo que los precios también son inferiores. Y aunque Alba asegura que cuando firmó el contrato el precio era similar al del resto de mercado, ahora asegurar “quedarse asustada” al dispararse los alquileres.

Aspectos negativos

Entre los aspectos negativos destaca que “la suciedad de la calle te la comes todas” a través de sus ventanas, que en el caso de su vivienda le proporcionan luz natural incluso en los días más nublados. Del mismo modo, recalca que “hay que andar con otro cuidado” y que solamente las abre para airear durante algunos minutos al día ya que, en el caso contrario, cualquier viandante podría ver el interior de la casa. Del mismo modo, señala que en cuanto cierra las ventanas deja de oír el ruido de la calle aunque tenga un considerable movimiento.

Según el informe de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) publicado a comienzos de abril, en Vigo hay actualmente 1.075 bajos a la espera de ser usados. Este cambio de norma por parte de la Consellería de Vivenda es celebrado por el sector inmobiliario, pero recuerdan que su impacto será muy limitado y solamente servirá como parche hasta la aprobación del nuevo PXOM.

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