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Una salida (otra) al millar de bajos comerciales sin uso en la ciudad

Las menores exigencias para convertir locales en pisos, acicate para aliviar el déficit de vivienda en las áreas más urbanas de Vigo

Una salida (otra) al millar de bajos comerciales sin uso en la ciudad

No existen los milagros para solventar el déficit de vivienda en la ciudad, pero sí hay soluciones. El cambio en la normativa de usos de los bajos comerciales inutilizados propuesto por la Xunta de Galicia abre la puerta a que el millar de bajos comerciales actualmente vacíos en Vigo puedan convertirse en residencias. De esta forma, se solventaría con una misma medida el aumento de locales vacíos con la escasez de oferta de vivienda –especialmente, la más económica– en la ciudad.

Según el informe de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) publicado a comienzos de abril, en Vigo hay actualmente 1.075 espacios de este tipo a la espera de ser usados. Pese a representar el 15,3% de los totales de la comunidad, la ciudad olívica es la única en tendencia descendente después de tocar techo en invierno con 1.300 locales cerrados. El cese de actividad por la pandemia, las jubilaciones o apertura de nuevas zonas comerciales han supuesto una tormenta perfecta para unos bajos que ya son empleados en otras ciudades como Barcelona o Madrid y que ahora la Xunta abre la mano bajo la “exigencia de preservar la intimidad”.

El presidente de Fegein, Benito Iglesias, valora que “el cambio de uso es positivo y estamos de acuerdo”; aunque advierte que su impacto será limitado dadas las condiciones que interpone la Consellería de Vivenda. “La repercusión en el mercado va a ser muy poca y en los precios, prácticamente ninguna” recalca. Esta medida se ceñirá principalmente a cascos históricos y otros municipios, por lo que no veremos esta transformación en galerías y calles comerciales.

La reforma de un bajo de unos 80 m2 podría suponer un desembolso de unos 72.000 euros de media. La reconversión en una vivienda con dos dormitorios incluiría el proyecto de obra y el acondicionamiento de todas las estancias, por lo que debido al “trámite burocrático farragoso” que hay que superar creen que habrá que “hacer números” antes de lanzarse a la compra. En el mes de noviembre, el precio medio del alquiler del metro cuadrado en estos espacios oscilaba entre los 4 euros de Lavadores y Teis a los 11 del Areal, centro y Casco Vello.

Sin embargo, donde ponen los ojos los promotores es en un uso que ya se ha visto en otras ciudades gallegas como Santiago. Su rehabilitación como vivienda vacacional o turística exigiría unos estándares de calidad menores, al ser un inquilino con otras demandas, y respondería mejor a la nueva norma. “Sería mucho más efectivo y con más ya que en los cascos antiguos de las ciudades estaría el mayor porcentaje de operaciones” señala el también presidente de Asemi.

Para que pueda ser ocupada como vivienda es necesario cumplir unos estándares mínimos que le concedan la célula de habitabilidad, tales como tener una ventilación directa al exterior, la superficie de las estancias o una altura no inferior a los 2,5 metros sobre la calle. “Si todo esto se cumple, es posible vivir en una oficina porque deja de serlo, pero si no es posible cumplirlo, entonces no lo será o se hará de forma ilegal, con todas sus consecuencias” remarca Iglesias.

Además, deberán contar con el visto bueno de las comunidades de propietarios. En todo caso, los anexos de habitabilidad que autoricen los concellos deberán recibir el visto bueno del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS).

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