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Faro de Vigo

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El efecto Vialia se atasca en Alfonso XIII: una veintena de locales están inutilizados

La mayoría de comerciantes no perciben un incremento de ventas a pesar del trasiego de gente por la nueva estación | Piden a las administraciones que se impliquen en el barrio

Tres bajos comerciales consecutivos y tapiados a escasos metros del centro comercial. J. RODRÍGUEZ

Lo que parecía que iba a ser una segunda vida para los comerciantes de la calle Alfonso XIII se ha quedado en tan solo una quimera. Ese es el denominador común mayoritario entre los ocho testimonios recogidos por FARO para esta información: “Parecía que iba a ser una explosión de los negocios, pero para nada. Aquí sube y baja mucha gente, eso sí, pero nadie para”, explica Charo Rodríguez, que lleva media vida regentando el bar Toni’s Beer y explica: “Entre las obras y la pandemia, estamos en mínimos. ¿A quién le va a apetecer tomarse algo en una terraza con el polvo de la obra en el ambiente? Pues así llevamos dos años”.

La persona responsable de la otra cafetería más cercana a la nueva estación hila los argumentos de Charo: “Si la gente va al centro comercial, no va a parar en el bar de fuera. Parece lógico. Nuestra ganancia con esto es cero”. Contra lo que pudiese parecer, las cuentas de los negocios de hostelería más cercanos a Vialia no se han movido: “Los centros comerciales absorben a los clientes para dentro”, remata la propietaria del Toni’s.

Solar en venta en la calle Alfonso XIII. J. Rodríguez

Otra de las personas que no ha notado “ni un ápice” de mejoría es Enrique Pereira, propietario de una correduría de seguros a escasos metros de la entrada principal del centro comercial: “Históricamente no ha sido una calle con mucho movimiento, pero en mi negocio no se ha notado ni subida ni bajada con esta obra”, explica. Pereira, que es propietario del local donde trabaja no descarta mudarse a un despacho con sus enseres y alquilar este local comercial a un tercero si la situación de la zona se vuelve boyante: “Pero, por ahora, no parece que le vaya tan bien al resto como para que se dé esa situación”.

Local de dos plantas que lleva quince años parado en la calle Alfonso XIII. J. Rodríguez

Quien sí valora positivamente la apertura de Vialia es el encargado del Hotel Alda Estación, Emilio Díaz, pero más “a un nivel de imagen”. Esto es, considera que la afluencia de gente les beneficia para que la cadena hotelera se conozca entre los turistas y los propios vigueses, pero no han notado un aumento significativo de la ocupación de camas: “Aunque nosotros nunca hemos tenido queja en ese sentido, siempre nos movemos en el 90% de ocupación. Y no se ha notado una subida en este tiempo”, argumenta.

El potencial aumento de clientela tampoco lo notan con mucha fuerza ni en la clínica veterinaria calle abajo, ni en la lavandería Imperial al otro lado de la calle: “É certo que medrou o negocio nas primeiras dúas semanas pola propia xente da cidade que se moveu ata aquí. Pero agora xa volvimos á normalidade. Pode que haxa xente que si que nos descubre, pero tampouco é un gran fenómeno”, explica Ángel Puza, cuya familia lleva desde el 1957 instalada en un local comercial de Alfonso XIII. Aún así, Ángel es optimista y cree que cuando se traslade la estación de autobuses y todo el tráfico ferroviario “notarase máis, ou iso espero”.

Los responsables de la Peluquería Tenorio y la Inmobiliaria ProPerties sí que han notado un aumento del negocio, pero “discreto”. “Cuando se vayan arreglando todos estos edificios viejos y solares vacíos, la cosa irá a mejor seguro. Las administraciones tienen que ayudar a ello”, explica el peluquero Emilio Tenorio. La necesidad de una presión y ayuda institucional es también un argumento compartido por todos las personas entrevistadas por este periódico.

La gran excepción

El único testimonio que difiere del resto es el de Pilar González, propietaria de la vinoteca El buen vivir, el comercio más cercano a la nueva estación y enfocado en productos más selectos: “Nostras hemos notado un crecimiento enorme, la verdad. Las obras nos tuvieron enclaustradas un montón de tiempo, pero la espera ha valido la pena. Esta zona está convirtiéndose en un nuevo centro de Vigo y creo que va a crecer más”, remata.

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