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Faro de Vigo

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El yacimiento de Areal desvela la llegada de frutales mediterráneos en la época romana

Estudios arqueológicos constatan la introducción del melocotón, la higuera, el melón o la vid en ese periodo

Intervención arqueológica en Rosalía de Castro II. R. GROBAS

Tras la subida del nivel del mar y su abandono entre los siglos III y IV d.C., las salinas de Areal se convirtieron en un vertedero para la población que habitaba en su entorno. Allí arrojaban los desechos de comida, además de otros objetos cotidianos, y sus especiales condiciones de anegamiento y falta de oxígeno acabaron por convertir al yacimiento vigués en un lugar único para estudiar los vegetales que se cultivaban y se consumían en aquella época.

Hallado el registro de morera más antiguo de toda la Península Ibérica

Los estudios arqueológicos de estos restos han permitido constatar la introducción de especies mediterráneas de frutales durante la ocupación romana y hallado el que hasta ahora es el registro de morera más antiguo de toda la Península Ibérica.

Las investigaciones realizadas por el arqueólogo Andrés Teira Brión han revelado una elevada riqueza y variedad de especies que permiten reconstruir la dieta y la economía vegetal de nuestros antepasados. Un potencial que solo comparten los otros tres yacimientos romanos anegados de la Península: las termas de Chaves, el pozo de Idanha-a-Velha, también en el vecino Portugal, y el puerto romano de Irún. 

“Un litro de sedimento contén un elevadísimo volume de información. O potencial é enorme”

AndrésTeira Brión - Autor del trabajo

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Casi todos los restos vegetales llegados hasta nuestros días están carbonizados y deben su conservación a ese contacto accidental o intencionado con el fuego: “Os medios acuáticos permiten chegar a moitas especies que doutra maneira sería moi difícil que aparecesen. As froitas, por exemplo, non se cociñan para comer. O xacemento do Areal está por debaixo do nivel freático mariño e as súas condicións anóxicas, de ausencia de osíxeno, fan que a materia orgánica se conserve moi ben. E contextos anegados da época romana só hai catro excavados na Península”.

AndrésTeira Brión - Autor del trabajo FdV

Teira, que acaba de incorporarse a la Facultad de Arqueología de la Universidad de Oxford, realizó estos estudios dentro del Laboratorio de Arqueobotánica de la USC. Y analizó más de un centenar de muestras recogidas en las excavaciones realizadas en la Unidad de Actuación I-06 de Rosalía de Castro entre 2006 y 2008  por Adro Arqueolóxica y P&A Arqueólogos.

  • Un tesoro arqueológico de 95.000 piezas oculto en pleno casco urbano

La llegada de árboles frutales del Mediterráneo a la Península como la higuera o la vid y de plantas como el melón se inició durante el I milenio a.C., pero los hallazgos realizados en Areal permiten confirmar que su llegada al norte no tuvo lugar hasta la ocupación romana. “Sabemos que están aquí presentes nesa época, no século III-IV, e que se está levando a cabo un cultivo de árbores frutais basado na experiencia ou a explotación romana. En Galicia non hai ningún documento anterior”, explica Teira.

Recreación de las salinas romanas en el centro museístico de Rosalía de Castro ELI REGUEIRA

Antes de la llegada de los romanos, ya existían un aprovechamiento de bellotas y de peras o manzanas silvestres. Pero a medida que avanzan por la Península extienden las especies que ya se cultivaban en el Mediterráneo. Y en el yacimiento de Areal se han encontrado restos de melón, higuera, cerezo, melocotonero o ciruelo.

Incluso ha aparecido el registro de morera más antiguo de la Península. “Ata agora pensábase que chegara na Idade Media, de feito, a súa presenza é moi elevada na zona de Monforte de Lemos porque alí houbo unha fábrica de seda. Pero agora xa sabemos que estaba presente na época romana”, destaca.

En el yacimiento de Areal también se han encontrado cereales, que son los de mayor abundancia, y especies que ya existían en la Prehistoria, como castaños, nogales y olivos silvestres o acebuches: “Pero como non hai rastro deles en ningún xacemento anterior, podemos deducir que os seus froitos ou non se consumían ou escasamente antes dos romanos”.

Estos hallazgos están a punto de aparecer en una revista científica, pero Teira también ha participado en estudios relacionados con el cultivo de la vid. Junto a sus compañeros de la USC, ya cuenta con un artículo publicado y tiene otro en marcha sobre este tema.

Se han encontrado semillas de uva similares a la variedad actual de albariño

Los centros productivos y administrativos de la época romana, además de facilitar la llegada de nuevas especies, podrían haber impulsado la domesticación de variedades silvestres mediante nuevas prácticas agrícolas. Y los análisis de las semillas de uva aparecidas en el yacimiento de Areal han revelado muchas similitudes con la actual variedad de albariño.

“Podería darse un contexto no que a uva se domesticase ou, polo menos, se hibridase con poboacións silvestres. O que estamos vendo no Areal é que probablemente os romanos chegaron con determinadas variedades que se cultivaron mesturadas con variedades silvestres locais e deron lugar ás que hoxe entendemos como tradicionais de Galicia”, avanza.

Un ejemplo más del conocimiento que todavía atesora el antiguo vertedero de Areal y que permite complementar los estudios sobre la economía y la actividad de la época. “Cando reconstruimos o pasado non adoitamos prestar atención á alimentación, pero ocupaba unha parte moi importante da súa vida diaria. Cando as salinas son abandoadas, a poboación que vivía en torno a esa gran explotación, de case un kilómetro, comeza a tirar refugallos. Un litro de sedimento do xacemento contén un elevadísimo volume de información e o seu estudo supón un coste menor que outro tipo de intervencións. Ten un potencial enorme. Moitas veces máis que descubrir cousas, compensa estudiar as que xa coñecemos en profundidade”, reivindica.

Teira aboga además por analizar el yacimiento desde múltiples perspectivas. “Tamén se está estudando a necrópolis posterior á explotación de sal. Hai que abordalo desde diferentes enfoques para comprendelo no seu conxunto como o que foi, un espacio cambiante ao longo do tempo”.

El arqueólogo ribeirense, que cuenta con una beca de investigación Marie Skłodowska-Curie, participará desde Oxford en el proyecto europeo Millet, que estudiará dos especies de maíz –en Galicia, miúdo y paínzo–, para comprender mejor su papel en los sistemas agrícolas de la Península. 

37 especies identificadas

El estudio de Areal revela una gran cantidad de especies introducidas en el noroeste durante la época romana como la morera, el melocotón, la vid o el melón, así como una notable presencia de árboles de frutos comestibles que crecían de forma silvestre –castaño, nogal, pino piñonero y cerezo–, lo que podría estar relacionado con el inicio de su cultivo. También se detectó una elevada presencia de varios cereales –el maíz representa el 56% de todos los restos– y de varias especies de malas hierbas vinculadas a cultivos. 

Restos de árboles y plantas hallados en Areal,entre otros, castaña (a), nuez (b), melocotón (c), aceituna (d), vid (i) y morera (k). | // FUENTE: ANDRÉS TEIRA

Las 115 muestras analizadas por el Laboratorio de Arqueobotánica de la USC arrojaron un total de 2.176 restos carpológicos –semillas enteras y fragmentos, así como otras partes de planta–, además de cinco taxones de cereales carbonizados. En total, se identificaron 37 especies, una cantidad muy elevada, subrayan los autores, para la cantidad de muestras.

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