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Más de 600 roscones en dos días

Pastelería Ramos, la más antigua de Vigo, lleva más de 50 años con su receta exclusiva

¿Sabes dónde se elabora el roscón de Reyes más tradicional de Vigo?

Pablo y Álvaro enseñan dos de las más de trescientas roscas al día con su receta exclusiva Alba Villar | Marta Clavero

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Pablo y Álvaro enseñan dos de las más de trescientas roscas al día con su receta exclusiva Lorena Cochón

A Madrid y a varios puntos de Galicia. Y, por supuesto, en Vigo. No hay casi nadie que no haya oído hablar de los roscones Niza de la Pastelería Ramos, antes situada en la calle Pi y Margal –donde su abuelo la inauguró hace casi 100 años– y ahora consolidada en Teis. Su dueño, Álvaro Barreiro, junto con Pablo Domíngues, trabajan desde las 5 de la mañana a contra reloj para elaborar los más de 600 roscones de Reyes que venderán en estos dos días.

“Estos días trabajamos todo por encargo, sino es imposible para nosotros. Esta no es una pastelería industrial, es un obrador. Todo es artesano, y sería imposible hacer más cantidad de la que ya hacemos. Puede ser que quede alguno, pero ya tendría que ser por la tarde”, señala el propietario del establecimiento.

"Estos días trabajamos todo por encargo, sino es imposible para nosotros. Esta no es una pastelería industrial, es un obrador"

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Antes, en su antigua ubicación, llevaban 100 años endulzando a los vigueses. “Primero mi abuelo, luego mi padre y ahora yo”, y aunque el legado previsiblemente quedará en manos de su ayudante Pablo, su hijo, de profesión biólogo, también ayer se remangaba la camisa para echar una mano sacando roscones.

Más de 600 roscones en dos días

“A ver, ¿el de Dorinda está preparado? ¿Este para dónde va? No, no, ¡Ese hay que sacarlo ya, que ya vinieron a por él! Bueno... Este tiene pintaza”, se escucha desde la entrada a un obrador donde se respira vida y un buen ambiente solamente igualable al olor a roscón recién salido del horno. Y salen dos. Y tres. Uno más grande y otro en forma de trenza.

“De nuestro roscón Niza vendemos el doble que del normal. Es un vicio”

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El de Niza, el de más éxito entre los clientes, contiene una crema de yema de huevo que se deshace en la boca como un pequeño placer de domingo por la mañana o de hoy, un festivo Día de Reyes.

Pablo elabora a contrarreloj sus famosos roscones de Reyes Alba Villar

“Vendemos el doble de piezas que el normal, sin embargo, a mi me gusta más el de siempre”, matiza Pablo, segundo de abordo en el obrador. En cuanto a las sorpresas que se van a encontrar en alguno de los bocados que deborarán los roscones Ramos, son de porcelana o PVC. “Les tocará uno de los Reyes Magos o alguna figurita”.

Más de 1.500 se camuflarán entre las decenas de ellos que salen por la puerta, uno tras otro. “Ya podían ser billetes de 500 euros, pero no pudo ser”, bromea Álvaro. No en vano, desde primera hora de la mañana, las largas colas rodeaban el establecimiento en una “dulce espera” llena de paciencia. “Se te empieza a cambiar la cara cuando te vas acercando a la entrada. Te va llegando ese olorcito con el que ya empiezas a comer, a través del olfato”, murmuraba uno de los clientes que hacían cola.

Más de 600 roscones en dos días

Una receta única

Muchos se preguntan cuál es la receta que convierte al roscón Ramos es uno de los más famosos y exclusivos de la ciudad olívica.

“Cada roscón lleva 1 kilo de harina, 250 gramos de azúcar, 250 gramos de manteca cocida, 8 huevos, levadura, 1 vaso de leche, sal y fruta confitada, y la mano del pastelero, claro”

Álvaro

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El último ingrediente “nunca se rebela” y forma parte del buen hacer del artesano, pero es una clara garantía de éxito que los ha convertido en una de las confiterías referentes en Vigo.

Por paradojas de la vida, su padre acabó siendo diabético, tal vez porque sí acababa comiendo siempre aquello que elaboraba. “Y a mí me pasa lo mismo. Mi mujer lleva para casa y luego termino comiéndomelo yo. Es que si un pastelero no prueba lo que prepara, ¿qué clase de pastelero es? Hay que probarlo, y más de una vez”, remarca Barreiro. Entre trenza y rosca, azúcar que va y viene o figurita sí o no, la sonrisa en Ramos nunca se pierde.

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