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Gran Vigo

Audasa acumula un beneficio de más de 300 millones de euros en siete años

Peaje de la AP-9 en Pontevedra Rafa Vázquez

Pese a la caída de desplazamientos por la pandemia, cerró 2020 con unos beneficios de casi 34 millones de euros

La AP-9, la autopista más cara de España, es un negocio jugoso y ni el COVID-19 privó a la empresa concesionaria de sumar beneficios. El ejercicio 2020 se cerró con unos ingresos de casi 128 millones y unos beneficios de 33,692 millones pese a las restricciones de movimiento por la pandemia que causaron un desplome del tráfico del 28%. La intensidad media diaria fue de 17.546 vehículos, la cifra más baja en la historia de la vía de pago desde que se completó su trazado entre Ferrol y Tui en 2004.

A lo recaudado por sus operarios en las cabinas de cobro del peaje, se suman los 16,6 millones de ingresos extraordinarios: el Tribunal Supremo falló a favor de la firma en su contencioso contra el Estado y la Xunta y le reconoció el derecho a ser indemnizada por la modificación que se realizó en 2017 del sistema de retribución del peaje en la sombra implantado en 2006 en dos tramos, de A Coruña a A Barcala y entre Vigo y O Morrazo, con el objetivo de que fuesen gratuitos para los usuarios.

Más mil millones en peajes

Las cuentas presentadas por Audasa, empresa del grupo Itinere, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores respecto a los últimos siete ejercicios –del año 2013 al 2020– suman una facturación de ingresos por peajes de 1.090 millones de euros que arrojan unos beneficios de casi 308 millones de euros.

La caída en los desplazamientos con ocasión de la pandemia sanitaria, lógicamente, redujo la facturación de la concesionaria de la AP-9 aunque, con la subida de las tarifas en 2020 (2,64%), fue inferior al impacto sobre el tráfico. Hasta un total de 127,9 millones dejaron los conductores que utilizaron el año pasado la AP-9 en la caja de Audasa, lo que supuso una media de más de 350.000 euros diarios en peajes, un 16,6% menos que el ejercicio anterior (153,4 millones), según datos facilitados en su día por la propia concesionaria.

Simón Espinosa

Pérdidas por el COVID

Pese a las restricciones de movilidad y la consecuente caída en la facturación, Audasa cerró su cuenta de resultados del año COVID con unos beneficios de 11,2 millones menos que en el ejercicio anterior. En el último semestre, la concesionaria de la AP-9 consiguió revertir los malos números que presentó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en octubre, correspondientes a los primeros seis meses de 2020, cuando por primera vez en su historia presentó pérdidas: entonces de 0,7 millones, tras comprobar cómo el tráfico, a raíz de los meses de confinamiento, se había desplomado casi un 36%.

El informe de auditoría de Audasa a 31 de diciembre de 2020, firmado por consultora PWC, registra como inmovilizado intangible la inversión, por importe de 1.534 millones de euros, en un acuerdo de concesión de infraestructuras de transporte, Autopista AP-9. El total de activos suma 1.628 millones de euros, casi siete menos que el ejercicio anterior.

Deterioro del acuerdo de concesión

Al cierre del ejercicio 2020 y, considerando la evolución negativa del tráfico y de la actividad como consecuencia de la crisis originada por la COVID-19 , Audasa –según la auditoría– ha identificado la existencia de indicios de deterioro de su activo intangible –acuerdo de concesión–, que comprende los epígrafes de activo regulado y activación financiera, por lo que ha procedido al cálculo del valor en uso de su activo intangible y la comparación del mismo con su valor contable al objeto de verificar la necesidad de registrar, en su caso, la correspondiente corrección valorativa al 31 de diciembre de 2020.

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