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El Concello convertirá la antigua fábrica de Alfageme en un espacio para los ciudadanos

Javier Pardo, María José Caride, Abel Caballero, Carmela Silva y Elena Espinosa, ayer frente a la fábrica de Alfageme. R. Grobas

“Será un gran espacio. Queremos todos los edificios históricos para uso de los ciudadanos de Vigo”

Abel Caballero - Alcalde de Vigo

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Poco a poco se siguen dando a conocer los planes urbanísticos del Concello plasmados en el nuevo PXOM, cuya aprobación inicial se prevé a finales de este mes. El documento propone reforzar la presencia de la arquitectura industrial de la primera mitad del siglo XX en la ciudad y, en sintonía con esta línea, tiene un plan para la antigua fábrica de Alfageme. Dentro de la estrategia general de recalificar el frente portuario de Beiramar, en un proceso paulatino que no ponga en riesgo la permanencia de las actividades que conforman parte del motor económico de la ciudad, el Concello convertirá esas instalaciones en un gran espacio ciudadano de uso colectivo, en sintonía con el resto de la ciudad y buscando dar un importante impulso a la villa de Bouzas. El Ayuntamiento vigués ha llegado a un acuerdo con Aliseda (promotora del Banco Santander), una de las propietarias junto a otras entidades bancarias de Alfageme, para la cesión de esos terrenos a cambio de que el gobierno local les permita llevar a cabo en parte de ellos un proyecto residencial.

Por tanto, la propuesta que se incorpora en el PXOM divide el espacio de Alfageme en dos ámbitos. El primero corresponde a una parcela dotacional de 8.026 metros cuadrados que incluye la nave original de tres cuerpos diseñada por el arquitecto vigués Manuel Gómez Román y el frente ajardinado hacia la calle Tomás Alonso que incorpora elementos patrimoniales singulares como el hórreo. Esta parcela se destinará a usos dotacionales (todavía por concretar), y el objetivo es la incorporación de un gran equipamiento municipal destinado al disfrute de la ciudadanía.

El segundo ámbito corresponde a un terreno de suelo urbano no consolidado que incorpora la parte de los terrenos ubicados junto a la calle Simancas y que tiene 6.353 m2 destinados a uso residencial en un 90% y terciario en un 10%. Además, el 30% de las viviendas que se construyan deberán ser de protección oficial. En este ámbito se encuentra la ampliación de la nave original y el chalé adosado, que pasan también a protegerse. De esta forma la edificabilidad de esta parcela deberá materializarse abrazando al edificio de la calle Tomás Alonso ya existente con el objetivo de minimizar el impacto de esa medianera. Además, se ampliará y mejorará la calle Simancas y la nave que forma parte del conjunto de la fábrica de Alfageme podrá unirse al equipamiento municipal colindante proporcionando usos complementarios.

Simón Espinosa

Se constata que el cambio de planteamiento de la propuesta urbanística frente al PXOM del 2008 es total. Y es que se mantiene no solo la nave original, sino también las colindantes, el chalet anexo, los jardines y todos los elementos singulares y, sobre todo, se reduce drásticamente la edificabilidad, pasando de los 42.837 m2 construidos que proponía el PXOM del 2008 a una superficie edificable de menos de 8.000, lo que supone una reducción de más del 80%.

“Será un gran espacio. Queremos todos los edificios históricos para uso de los ciudadanos de Vigo”, afirma el alcalde, Abel Caballero. La actuación permitirá continuar con la recuperación de la fachada marítima de la ciudad y dará un importante impulso a la villa de Bouzas, cuya asociación de vecinos había reclamado destinar estos terrenos a equipamientos comunitarios, una petición que con el nuevo PXOM se verá atendida.

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El Museo Anfaco saca lustre al pasado glorioso de Alfageme

El coloso de la conserva que tuvo 400 empleados

En 1909, la firma Bernardo Alfageme abre su primera planta gallega en el Arenal, donde los pesqueros desembarcaban sus capturas en la misma playa y casi a la puerta de las conserveras que se iban instalando en la ciudad y erigieron en pocos años a Vigo como capital del enlatado. La Primera Guerra Mundial fue una gran oportunidad para las conserveras que suministraban tanto a los combatientes como a poblaciones cuyas cosechas habían sido arrasadas por las bombas y el fuego. El conflicto y la posguerra fueron la época dorada para el sector y lo que hizo que en 1928 la firma optase por construir una nueva planta en la calle Tomás Alonso, a donde daba la fachada de la empresa en cuyos terrenos también se construyó la vivienda familiar. La fachada trasera, la de Beiramar, daba a la Ría y las embarcaciones descargaban la materia prima directamente a las dos rampas unidas que todavía se conservan. La conservera, que llegó a crear 400 puestos de trabajo, fue vendida en plena burbuja inmobiliaria a una promotora, que acabaría quebrando en 2011. En mayo de 2015 salió a subasta en el juzgado Mercantil de Vigo entre protestas de los trabajadores y acabó finalmente en manos de los bancos.

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