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Estos son los planes de Zona Franca para el parking robotizado

Zona Franca solicita al Puerto ampliar la concesión del robotizado para reformarlo. Marta G. Brea

Cuando el Instituto Galego de Estatística (IGE) preguntó por última vez a los vigueses por los principales “problemas” que detectaban en los alrededores de sus casas, como falta de papeleras, bancos, marquesinas e incluso parques, una mala iluminación o escasez de rutas de autobús, por ejemplo, se encontraron con un “punto débil” que se repetía con frecuencia. Tanto, que destacaba con creces sobre el resto: la falta de aparcamiento.

Más de un tercio, el 34,2%, de las familias encuestadas aseguró que cerca de sus casas hay pocas plazas y que las que encuentran, de pago, cuestan demasiado. El dato queda lejos del 43,4% que se alcanzó en A Coruña, pero desde luego sitúa al aparcamiento como la preocupación más habitual entre la lista cerrada que maneja el IGE, muy por encima por ejemplo del vandalismo, que inquieta apenas al 9%.

Vigo necesita un “chute” de aparcamiento. Y si esa necesidad se extiende por todo el centro de la ciudad, en pleno “corazón” urbano –comprendido entre el eje Casco Vello-Montero Ríos-Arela– la urgencia es si cabe incluso más apremiante. Consciente de ese problema, Zona Franca ha decidido mover ficha para reactivar el parking robotizado, situado en pleno Cánovas del Castillo y cerrado desde hace varios años. Sus planes pasan por recuperarlo con un enfoque distinto, reconvertido en un subterráneo “convencional”, libre del costoso y complejo sistema automático que le da nombre desde su puesta en marcha, en 1999.

Para despejar el camino el organismo que dirige David Regades ha decidido ya solicitar a la Autoridad Portuaria que le prorrogue la concesión del subterráneo. La razón: el robotizado se basa en dos concesiones administrativa, una del Concello, a la que aún le queda recorrido; y otra, del Puerto, que caducará en cuestión de años. La primera se firmó en 1995 por 1.882,5 m2 de subsuelo y medio siglo, por lo que se prolonga hasta 2045. La segunda, portuaria, por 205 m2 de suelo y 4.375 m2 de subsuelo, se cerró en 1994 para tres décadas que se cumplirán en enero de 2025.

Ante “la obsolescencia de los equipos robóticos y de sus sistemas de control”, en 2018 Zona Franca decidió cerrar el aparcamiento. Poco después el Comité Ejecutivo acordaba reformarlo para convertirlo en un subterráneo “convencional”. Las obras acabarían adjudicándose a comienzos de 2020 a la firma Dragados S.A. por 1,34 millones más IVA y un plazo de ejecución de seis meses. Además de los trabajos en la infraestructura, el cambio requiere otra inversión de alrededor de 100.000 euros para dotarla de equipamiento de control accesos, cobro y seguridad. Una vez finalizado el proceso se habrá desmontado el sistema automático de almacenamiento, los ascensores e instalaciones de expedición.

La inyección de recursos que exige el cambio, “necesaria para mantener operativo el aparcamiento”, sin embargo –aclara Zona Franca–, “no alcanza el mínimo requerido por la Autoridad Portuaria para ampliar en 15 años la vigencia de la concesión, por lo que serán necesarias nuevas inversiones”.

Ante ese escenario y tras valorar “la demanda existente en el centro de la ciudad” de aparcamiento, el Consorcio ha decidido solicitar al Puerto que amplíe la concesión una década y media. En la misma petición se requiere permiso para arrendárselo a un tercero.

No es el único propósito del organismo que dirige Regades, que se reafirma en su deseo de “desrobotizar” el parking y avanza que licitará un nuevo concurso para contratar operador. Sobre la nueva empresa –desliza– recaerá la responsabilidad de “asumir las inversiones restantes necesarias para obtener la ampliación de la concesión”.

Desde Zona Franca se recalca en cualquier caso que no renuncia a su ambicioso objetivo de unir el robotizado y el parking da Estrela. “Viabilizaría de forma importante estos dos aparcamientos”, explica el Consorcio estatal. La reforma y transformación del subterráneo se completaría así para una puesta en marcha “de forma provisional mientras se concreta la concesión completa”. “Zona Franca, para darle un servicio a esta zona de la ciudad con una alta presión de demanda de aparcamiento por parte de vecinos, comerciantes y usuarios de la zona y usos náuticos, solicita de forma verbal al Puerto esta posibilidad”, abunda el organismo.

Tras haberse acordado en el Comité Ejecutivo de inicios de julio, los planes del Consorcio pasan por solicitar ahora la prórroga de 15 años “para posibilitar el servicio, así como la unión futura de los parking, que sería lo idóneo para un mejor servicio a la ciudad”.

Al menos según las previsiones que manejaba en 2019 Zona Franca, una vez completada la reforma del robotizado sumaría 184 plazas, sensiblemente por debajo de las 340 que tenía operativas antes del cierre. El recorte se debe en gran medida a la redistribución del subterráneo, que pasará a disponer de pasillos internos de circulación y rampas. La mayoría del aforo de la infraestructura –103 plazas– se concentraría en la planta menos dos.

“Chute” de plazas de aparcamiento para el corazón urbano y turístico de la ciudad


A pesar del lugar que ocupa en el callejero –en pleno corazón urbano de Vigo–, de su valor como reclamo turístico y de estar muy cerca del puerto, el Casco Vello padece un grave déficit de aparcamiento que sus vecinos llevan años señalando. La clausura del parking subterráneo de Porta do Sol –parte de su estructura se aprovechará para canalizar el tráfico y humanizar la superficie– y la del propio “robotizado” incidieron en esa carencia. La reactivación del aparcamiento de la calle Cánovas del Castillo tras la reforma –lo que lo convertirá en un parking convencional– enriquecería la oferta actual de A Laxe y A Estrela y contribuiría a paliar en parte esa carencia. Los plantes de Zona Franca pasan en cualquier caso por ir más allá y generar un gran subterráneo en el que se enlacen el robotizado y A Estrela. “Viabilizaría de forma importante estos dos aparcamientos”, reflexionan desde el Consorcio de la Zona Franca.

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