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“Desde que di a luz a mi tercer hijo sufro incontinencia anal”

La escritora Alicia Martínez del Burgo, en su domicilio en la calle Pizarro de Vigo Marta G. Brea

Cuando se habla de incontinencia, a todo el mundo se le vienen a la cabeza las personas que sufren dificultades para aguantar la orina, un problema que en este caso suele aparecer con el envejecimiento y que afecta tanto a hombres como a mujeres.

Alicia Martínez del Burgo lleva 40 años padeciendo una patología que muchos enfermos niegan “por vergüenza”

Pero hay otro tipo de incontinencia, de la que apenas se habla y que es mucho más problemática: la anal. Y es que una gran cantidad de personas la sufren pero por miedo o vergüenza a contarlo o bien porque consideran que es algo que no tiene solución, no acuden a un médico para que estudie su caso y pueda derivarlo al especialista que corresponde: el coloproctólogo. Una de las personas que la sufren en Vigo es la escritora Alicia Martínez del Burgo, y en su caso tiene muy claro cuál es su origen.

“A los 34 años di a luz a mi tercer hijo y algo fue mal en el proceso porque desde entonces sufro incontinencia anal”

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Alicia Martínez del Burgo, escritora Marta G. Brea

“A los 34 años di a luz a mi tercer hijo y algo fue mal en el proceso porque desde entonces sufro incontinencia anal”, explica Alicia, que además es delegada en Galicia de ASIA, la asociación para la incontinencia. Esta vecina de Vigo tiene ahora 76 años, por lo que lleva ya 42 sufriendo este problema. Precisamente, esta patología es mucho más común en las mujeres que en los hombres por los desgarros que se pueden producir en el esfínter a la hora de dar a luz a un niño.

“Es un peaje que pagamos por la maternidad”.

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Alicia Martínez del Burgo, escritora

Las personas que sufren incontinencia anal ven alterado completamente su día a día. Necesitan siempre tener un baño cerca, y precisamente en esta época de pandemia, en la que los aseos públicos solían estar cerrados, en muchos casos estos pacientes no podían salir a la calle. “El otro día no aguantaba más y tuve que entrar en una farmacia para pedirles que me dejaran ir al baño. Pero no me lo permitieron. Es una situación que la gente no entiende. Y además, pese a que te incapacita para todo, no está reconocida oficialmente como una invalidez”, explica Alicia Martínez del Burgo.

Ella sufre una enfermedad rara relacionada con el aparato digestivo, y su especialista le recomendó que se pusiera en contacto con la asociación ASIA, donde conoció al coloproctólogo Vincenzo Vigorita, doctor que trabaja en el hospital Álvaro Cunqueiro. Desde entonces se puso en sus manos.

Alicia con médicos del Cunqueiro y la enfermera que le están tratando para añadir también FdV

“En los casos más leves, se apuesta por un tratamiento conservador basado en medidas higiénicas, dietas y rehabilitación del suelo pélvico, junto a algún fármaco. El siguiente nivel sería la estimulación del nervio tibial posterior y, para los casos más graves, la implantación de un electroestimulador en las raíces sacras”, explica. En los últimos meses Alicia comenzó con el tratamiento a través de electrodos y tiene programada la cirugía en septiembre para la colocación del electroestimulador, lo que le permitirá mejorar de forma muy significativa su calidad de vida.

“Aproximadamente un treinta por ciento de las personas que tienen incontinencia anal no va al médico, ya sea por vergüenza o porque piensan que no es algo que se pueda curar”

Vincenzo Vigorita

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No solo eso, sino que en muchos casos se aíslan y no comentan el problema ni siquiera con sus familiares, lo que provoca un cierto aislamiento que deriva en algunos casos en episodios de ansiedad o de depresión.

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“Queremos que la gente pierda el miedo, porque es una enfermedad que se puede curar”, defiende el especialista del Cunqueiro., hospital que atiende a pacientes con esta patología a través de su unidad de Coloproctología, que pertenece al servicio de Cirugía General y Digestiva. El jefe de esta unidad, Enrique Moncada afirmaba hace unos días, en el marco de la Semana Mundial de la Continencia, que los tratamientos que utilizan “son muy poco invasivos, basados en la estimulación a través de corriente eléctrica del nervio tibial posterior o de las raíces sacras con resultados muy satisfactorios y que mejoran de forma muy significativa la calidad de vida de estos pacientes”. En aquellos casos en los que se detectan precozmente roturas en el esfínter por lesiones puntuales o traumatismos provocados por el parto, se lleva a cabo la reconstrucción del esfínter mediante cirugía.

Es necesario concienciar para que la gente que sufre algo así no tenga miedo ni vergüenza y busque ayuda. Porque la incontinencia anal provoca unos trastornos enormes, puedes tener un problema en cualquier sitio. En mi caso para ir a un aeropuerto por ejemplo tengo que levantarme cinco horas antes”, explica Alicia Martínez del Burgo, que quiere visibilizar esta patología para animar a quienes tienen síntomas a que busquen ayuda sanitaria.

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