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Vigo, cien días como puerto base del "Azzam"

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El megayate del jeque árabe ya fondea en Vigo

El yate privado más largo del mundo, con 180 metros de eslora, al lado de la mejor playa del planeta, la de Rodas, en Cíes. Y con un tiempo más que primaveral. Es la combinación perfecta para los afortunados que en la noche de ayer llegaron a la boca de la ría de Vigo a bordo del Azzam, el megabarco del presidente de los emiratos Árabes Unidos, el jeque Jalifa bin Zayed Al Nahayan. Este “palacio flotante” valorado en 605 millones de dólares (unos 512 millones de euros) tendrá su base de operaciones en Vigo durante los próximos cien días aproximadamente, hasta principios de julio, para someterse a un exhaustivo proceso de mantenimiento a cargo de Freire Shipyard, un astillero especializado en yates exclusivos.

Y el Azzam es uno de los reyes del lujo en el mar, un trono que comparte, junto con muy pocos, con otra embarcación que hasta hoy permanece en aguas de la ría, el supervelero A, propiedad del magnate ruso Andrey Melnichenko. Este curioso y gigantesco barco de tres palos tiene previsto cumplir hoy la escala técnica de cuatro días para relevar a parte de la tripulación, según informó la consignataria Joaquín Davila.

La joya árabe del mar, por su parte., partió el pasado martes de Gibraltar y en apenas cinco días cubrió las más de 500 millas náuticas que separan ese puerto del de Vigo. Su llegada se retrasó unas horas por un cambio de rumbo de última hora para esquivar el mar de fondo, lo que ha llevado a pensar que pudiera llevar a pasajeros ilustres a bordo. El jeque árabe propietario del Azzam forma parte de la familia real de Abu Dabi, país que acogió a Juan Carlos I tras su marcha de España.

Atraque, el martes

Tras sus primeras horas de fondeo en Cíes, el espectacular Azzam enfilará a primera hora de mañana las instalaciones portuarias, donde quedará fondeado a pocos metros del Muelle de Trasatlánticos. Las tareas para permitir este amarre supusieron varios días de trabajo a cargo de la empresa Ocean Diving, que tuvo que instalar pesos bajo el agua para mantener en su sitio esta mole de 180 metros de eslora y una manga de casi 21.

Mientras Freire montaba en el muelle un complejo de casetas y generadores para ejecutar las obras previstas (entre otras instalar un nuevo mástil de comunicaciones), la propia Ocean Diving prosigue hoy con los trabajos previos, esta vez con la instalación de todos los medios para conectar el megayate con el muelle, entre ellos una pasarela.

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