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La demora en pruebas radiológicas, “tapón” principal que ocasiona el COVID en el Chuvi

Un profesional observa las imágenes de una prueba en la resonancia magnética en el del Cunqueiro.

La pandemia dejó un año 2020 con solo cinco meses de plena actividad en el sistema sanitario. En las listas de espera que ayer hizo públicas el Sergas, el impacto de esta paralización se observa sobre todo en el aumento de la demora de las pruebas diagnósticas.

Las de Radiodiagnóstico, por ejemplo, tardan ahora en el Complejo Hospitalario Universitario de Vigo  (Chuvi)  cuatro meses y medio –138,5 días–, casi dos meses más que en diciembre de 2019 –60–.

La espera para una cirugía se mantiene igual que hace un año al entrar en lista quirúrgica varios miles de pacientes menos

Este “tapón” en la asistencia bloquea el drenaje de pacientes a otros niveles, como a los quirófanos. El Álvaro Cunqueiro y el Meixoeiro registraron el año pasado unas 8.500 cirugías menos, según informa el gerente del Área Sanitaria de Vigo, Javier Puente Prieto. Pero este puntualiza que la cifra real es menor, ya que algunas intervenciones que antes se registraban como operaciones, en 2020 se dejaron de hacer en quirófanos y desaparecieron de estos listados. Así, el complejo vigués logra mantener una demora quirúrgica muy similar a la del cierre de 2019 –5,1 días más, hasta los 66,3– y una lista de pacientes en espera incluso más corta –6.824–, ya que entraron varios miles de personas menos en ella.

El Sergas hizo públicos ayer los resultados de las listas de espera no solo al cierre de 2020, sino también a 30 de junio, un balance que se había saltado por la coincidencia con la campaña electoral autonómica y la pandemia. Este atípico año no permite compararlos con los del pasado. Pero los datos dan una idea del impacto del COVID en los hospitales.

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Tras las doce primeras semanas del año, de actividad normal, el coronavirus lo paralizó todo, salvo lo esencial, “para preservar la seguridad de los pacientes”, destaca Puente Prieto y recuerda que, hasta mediados de mayo, no se empieza a recuperar algo, “pero muy condicionado”. Ese parón se ve en los datos de junio de quirófanos: la demora para entrar en ellos subió en ese medio año casi un mes, hasta los 88,3 días. Y si se tarda en operar más, la bajada en casi mil pacientes en espera con respecto a diciembre de 2019 y de casi dos mil con respecto a junio del mismo año, solo se entiende porque se indicaron muchas menos cirugías.

Un efecto similar se observa en consultas externas, donde muchos servicios mantuvieron en lo posible la actividad por teléfono. En junio aumentó la espera para una primera cita con el especialista en casi dos semanas –12,7 días–, pero el número de pacientes en lista se redujo a la mitad –de 36.922 a 17.726–. Y es que, en la primera mitad del año, los centros de salud se centraron en la atención COVID y los casos urgentes. También la ciudadanía recurrió mucho menos al sistema, ya sea por miedo o por no cargarlo más con cuestiones que consideraba que podían esperar.

La primera cita con el especialista se recorta diez días

El mayor aumento de la demora se produjo en las pruebas diagnósticas y, en especial, en las radiológicas. La espera aumentó dos meses y la lista creció con casi tres mil personas. Durante el confinamiento “solo se hacían las urgencias, las de COVID y las de prioridades 1 y procedimientos que no podían esperar”, según explica el gerente. Y cuando el resto del hospital empezaba una desescalada, en mayo, la de este servicio fue mucho más lenta:

“Cada vez que iba un paciente había que desinfectar la sala, desinfectar los equipos...”

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En las listas de espera al cierre de 2020, en la demora de cirugías se recuperan los niveles de un año antes –alrededor de dos meses– y la de consultas se reduce en diez días, con un 34% menos de personas esperando. “Haciendo un análisis riguroso y honesto”, Puente Prieto admite que en estos resultados influye la “menor frecuentación de la ciudadanía a los servicios sanitarios” y por la “priorización quirúrgica de pacientes que llevaban más tiempo esperando”. Resalta que los datos “superaron” sus expectativas al “conseguir remontar y mantener las demoras medias similares a las del año pasado”.

No sucede los mismo con las pruebas diagnósticas. La demora media de las radiológicas sigue disparada, en cuatro meses y medio –138, días–. También destaca el aumento en los estudios otorrinolaringológicos, por los que hay que esperar, de media, once meses –334 días–, probablemente, por el riesgo de exposición que estas pruebas suponen para los profesionales con la pandemia. Las exploraciones oftalmológicas pasan de tener solo un paciente que llevaba esperando siete días a 281, que lo hacen casi ocho meses de media. Las endoscopias, en cambio, recortan una semana de demora.

El gerente del Sergas en Vigo subraya que la situación de Radiodiagnóstico fue peor a finales de septiembre y asegura que se ha logrado recuperar bastante con el cien por cien de actividad en los tres últimos meses del año. Para atajar este problema, apunta a “autoconcertación [horas extra] en mayor cantidad”, así como a “depurar las listas” revisando los expedientes para eliminar aquellas que ya no sean necesarias porque ya se han realizado otras.

Puente Prieto está convencido de que “no se han escapado lo que era prioridad 1 o procedimientos garantizados” por el buen funcionamiento de las vías rápidas –de cáncer de colon, mama, melanoma, pulmón, cabeza y cuello, próstata, vejiga y anafilaxia a imenópteros– y del control de las historias clínicas. “Solo demoramos lo no vital”, asevera.

Los pacientes muy graves –prioridades 1– se operan en 22,9 días, solo dos más que hace un año y por debajo de los treinta días que marca como máximo el Sergas. Los graves –prioridad 2– entran ahora en quirófano en 69 días –dos más que en diciembre de 2019–, tras subir en junio hasta 93,1. Puente Prieto asegura que, en todo momento, los casos de enfermedades con esperas máximas garantizadas se intervinieron en menos de 60 días.

Estos datos tienen otra limitación a la hora de reflejar la realidad y es que se refieren solo a la lista de espera estructural, que no incluye a los pacientes cuya intervención se retrasa por motivos médicos –como una infección por COVID–, que ellos mismos hayan pedido demorar la atención –por ejemplo, por miedo a acudir al hospital– o que hayan rechazado la derivación de su caso a un centro concertado.

El área de Vigo, con la de Ourense, es la que menos tarda en operar

El Chuvi, junto al complejo de Ourense, es el que presenta la demora quirúrgica más baja. Tienen casi la misma: 66,4 y 63,3 jornadas de media. Povisa, es el siguiente hospital mejor posicionado, con 70. A diferencia del Chuvi, que baja en 382 pacientes su lista de espera quirúrgica, la del centro de la calle Salamanca crece algo: en 65, hasta 2.911. También su demora media subió un poco más que la del complejo vigués del Sergas. De media, tarda 8 días más en operar, hasta los 70. Pero no solo se mantiene por debajo de la demora de la red de hospitales del Sergas –en 72,9 jornadas–, sino que esta se ha agravado más del doble –en 19 días de media–. En cuanto a las consultas externas y las pruebas, Sanidade no publica los datos de Povisa, a pesar de que también son pacientes de la red pública. En la primera cita con el especialista, tras Pontevedra –con 35,2 días de media– también es el Chuvi el más ágil –41 días–. Es el único complejo que recorta tiempos, junto al de Santiago.

Los quirófanos de Trauma pasan el farolillo rojo a Cirugía Cardíaca

Traumatología, tradicionalmente, ha tenido las demoras más largas del Chuvi para entrar en quirófano. Los esfuerzos de los últimos años para recortarla han tenido su fruto, evidente ya en 2019. Al cierre de 2020, aunque empeora en 9 días –hasta 82,6– hay otro servicio que le arrebata el farolillo rojo: Cardíaca, con una espera de 85,2 jornadas. En un año tan excepcional son muchos los factores que influyen en esto. Trauma hace mucha cirugía ambulatoria o de corto ingreso, en el Meixoeiro, que se ha visto menos afectado por el parón del COVID. Además, es probable que hayan entrado menos pacientes en sus listas por haber menos consultas. En cambio, los pacientes de Cardíaca suelen tener una prioridad mayor que no permite demasiadas demoras. Centrada su actividad en el Cunqueiro, al ser técnicas más complejas, sus recursos también se han visto más comprometidos. Por ejemplo, sus camas de reanimación, que en algunos momentos han sido empleadas para críticos COVID. Torácica es la que tiene un mejor registro, con 24 días de espera. Y Plástica la que más baja, con 16 días menos, hasta los 51.

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