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El menudeo de droga se mantiene al alza

La Policía Nacional desarticuló de enero a mayo casi 30 puntos negros de venta de cocaína, hachís o heroína | Fue uno de los escasos delitos que no se desplomó en el confinamiento

Travesía de Vigo, una de las zonas de Vigo donde se detectaron puntos negros de venta de droga.

Travesía de Vigo, una de las zonas de Vigo donde se detectaron puntos negros de venta de droga. // J. Lores

Desde un joven de 18 años que pese a su recién estrenada mayoría de edad sumaba cuatro arrestos anteriores hasta pequeños traficantes muy activos que ya cuentan por decenas sus antecedentes policiales y rondan los 50 años. De forma disimulada en la calle, en portales de edificios, en viviendas abandonadas o cobertizos, a veces en establecimientos de hostelería y hasta usando un narcotaxi. De día y de noche. Y aunque predominan la cocaína y el hachís, también está presente la heroína. Es un rápido resumen de como es el trapicheo de estupefacientes en Vigo. Tras un intenso 2019 en el que la Policía Nacional desarticuló 93 puntos negros de venta de droga en la ciudad, una cifra récord, en este 2020 el menudeo ha seguido siendo constante. Entre enero y mayo los agentes de la comisaría viguesa realizaron casi una treintena de intervenciones y detenciones en zonas donde el tráfico de estas sustancias provoca la presencia habitual de toxicómanos. Y, pese al estado de alarma y las restricciones para andar por la calle que sí provocaron un desplome histórico de otro tipo de delitos, quienes se dedican a estos pases de droga se las han ingeniado para continuar con su actividad en tiempos del Covid-19.

"Un punto negro de venta de droga te lo puedes encontrar en cualquier lado", dicen en la comisaría. Pero, añaden, son más habituales en "las entradas y salidas" de la ciudad. Un claro ejemplo es la Travesía de Vigo. Allí, por ejemplo, hubo una de las intervenciones más destacadas de este año, que acabó con dos viejos conocidos, un hombre y una mujer, detenidos por trapichear en un portal. Y con un tercer arresto, el del dueño de un taxi que escondía papelinas de cocaína en el cenicero del coche. Acabó confesando a los agentes que dado que en esa temporada no se hacían carreras de taxis -fue en abril, en pleno confinamiento-, estaba "pasando una mala racha económica" y que "de vez en cuando" llevaba entregas al domicilio de algún comprador que, a cambio, le pagaba el viaje y el material.

Entre los puntos negros detectados este año hubo alguno en el entorno de Pi y Margall y Camelias, radicado concretamente en la calle Menéndez Pelayo; varios más en las proximidades de Travesas y otras actuaciones en Teis, como una zona donde un joven trapicheaba con hachís desde la Travesía Foxos o una vivienda abandonada en Camiño Balbarda que usaba otro pequeño traficante para vender no solo hachís, sino además heroína.

También fueron varios los dispositivos desplegados en la zona de O Calvario, donde por ejemplo en febrero era capturado un hombre de 50 años que se dedicaba al tráfico de heroína y al que conocían bien los agentes, ya que, con la de ese día, ya acumulaba 33 detenciones. En cuanto a las zonas de ocio, donde la actividad del tráfico durante el estado de alarma ha sido lógicamente menor al estar cerradas discotecas y pubs, una de las intervenciones fue justo días antes de decretarse el confinamiento: por venta de cocaína en plaza de Compostela, Areal y otras calles del entorno.

Para consumir

El hachís y la cocaína son las sustancias que más se venden al menudeo, pero la heroína continúa presente. "No se acaba de erradicar", afirman fuentes policiales. "No circulan cantidades muy fuertes de esta sustancia, pero hubo un repunte y sigue ahí; ahora hay un método de consumo distinto al de hace años", describen.

¿Y por qué otros delitos cayeron con el estado de alarma y éste no? La constante vigilancia policial que hubo en las calles que permitía descubrir movimientos sospechosos de compradores de droga o el hecho de que muchos de estos viejos conocidos de la Policía Nacional hagan estas ventas para "autofinanciarse" -y poder consumir ea su vez ellos mismos- son dos de las claves. "Si uno es politoxicómano se busca la vida como puede", señalan. Otro factor del elevado número de puntos negros que se están desarticulando son las cada vez más frecuentes denuncias vecinales. "Hay mucha colaboración ciudadana; la gente quiera un entorno seguro, no tener una zona de trapicheo al lado de su casa", concluyen en la comisaría.

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