Casi el 28% de alumnos que acaba la ESO lo hace con suspensos tras la nueva ley

2022 se anota el porcentaje más alto de estudiantes que finalizan la etapa con materias no superadas

La privada registra mejores resultados en Secundaria y en Bachillerato

Alumnado en un instituto.

Alumnado en un instituto. / Iñaki Osorio

Carmen Villar

Carmen Villar

El año de la pandemia, 2020, el alumnado gallego se benefició de que las autoridades decidiesen abrir la mano con los aprobados. Eso propició que se alcanzaran cifras de récord en quienes lograron pasar de curso, graduarse en la ESO –lo consiguió un 96% de los inscritos– o hacerse con el tique de acceso a la selectividad. Un curso después, sin embargo, ese entusiasmo se moderó en Galicia cuando la Xunta exigió para titular en ESO aprobar todo y, en casos “excepcionales” dejar máximo dos, siempre que no fueran Lengua Española o Gallega y Matemáticas a la vez. Entonces, el porcentaje de alumnado que superó 4º de la ESO bajó a menos de un 90%. Sin embargo, con los últimos datos del Ministerio de Educación, la proporción vuelve a remontar y lo hace con cifras superiores a la prepandemia: promociona el último año de ESO un 91,3% de escolares y además quienes superan el curso con asignaturas suspensas marcan el porcentaje más alto de la serie histórica.

Así figura en las estadísticas de resultados académicos correspondientes a 2021-2022, curso en el que la Xunta aprobó la normativa para aplicar en Galicia la Lomloe en materia de evaluación y promoción hasta la definición de los currículos de cada etapa. El Gobierno gallego puso entonces como regla general el aprobarlo todo para titularse o quedarse con un máximo de dos materias para pasar de curso. En todo caso, delegaba en el equipo docente decidir la promoción o la graduación con más asignaturas si la media daba un 5 y se cumplían otra serie de requisitos.

En esas circunstancias se tituló el 91,3% del alumnado de Secundaria en 2022, el segundo dato más alto de la serie, y casi una tercera parte lo hizo con materias pendientes. Con todo, si se analiza la media del desempeño en Galicia a lo largo de los cuatro cursos de la ESO, se obtiene un 91,3% de adolescentes que pasan de curso, lo que la sitúa de quinta comunidad ese indicador.

Diferencias por titularidad del centro

No obstante, no es lo mismo estudiar en la pública que en la privada. La estadística recogida por el Gobierno central refleja que hacerlo en un colegio concertado o privado se traduce en un mayor porcentaje de estudiantes que promocionan. En el caso de la ESO, por ejemplo, la diferencia en la proporción de alumnado que pasa de curso sin ninguna pendiente es de casi diez puntos –63,1% frente a un 72,9% en la privada–.

Se da una situación similar en Bachillerato, donde el desempeño del alumnado gallego lo desplaza al furgón de cola –son los cuartos que menos lograr superar 2º–. En concreto, en los centros privados un 96,1 por ciento de los estudiantes se saca el título de Bachiller, mientras que en sus homólogos de la pública lo logra un 84 por ciento. Son más de 12 puntos los que separan los resultados por titularidad del centro y, de hecho, convertirían a Galicia en la segunda comunidad donde ese “plus” de estudiar en la privada es mayor, tras Madrid.

Las alumnas promocionan más

El sexo también importa. Las chicas aprueban más que sus compañeros de pupitre varones y lo hacen en todas las etapas. En la ESO, sacan casi diez puntos de ventaja entre quienes se sacan el graduado sin arrastrar ninguna materia. En Bachillerato, esa divergencia se reduce casi a la mitad, a 5,3 puntos, pero subsiste. El esquema se repite en Primaria: en sexto, último año, logran acabar la etapa el 98,7% de los matriculados, la segunda cifra más alta tras la del curso del COVID –cuando había alcanzado el 99,1%–. En este nivel, la distancia entre quienes aprueban en la pública y en la privada es residual, lo mismo que entre niños y niñas, pero ya existe.

La exministra de Educación, Isabel Celaá, impulsora de la ley que este curso completó su entrada en vigor, la Lomloe, insistió mucho en que uno de los pilares de la nueva normativa consistía en entender la repetición con una medida excepcional. En los currículos que la Xunta aprobó hace un año para cada etapa ha afinado los criterios de promoción. Así, en la ESO, el decreto gallego dice que la decisión de pasar de curso es colegiada y que promocionará quien tenga como mucho dos suspensas o, si no, quien alcance un 5 de media si, entre otras exigencias, la suma de las horas de clase de las materias con evaluación negativa no supere las diez.

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En Vigo y otros puntos de la provincia, la situación no dista del resto de Galicia, donde la caída en el alumnado de ESO que pasa de curso ‘limpio’; es decir, sin materias suspensas, es de casi 15 puntos en tan solo dos cursos, tal y como se refleja en las estadísticas del Ministerio hechas públicas ayer. Así, el porcentaje de alumnos de Secundaria que promocionan con todas las materias superadas es del 66,2% frente al 80% que se registraba en el curso 2019/2020. De igual modo, el índice de estudiantes que lo hace con alguna asignatura pendiente escala al 24% frente al escaso 15% que se contabiliza dos cursos atrás.

¿Qué está detrás de esta variación? La propia normativa. Y es que fue precisamente en el curso 2021/2022 cuando se implantaron los nuevos criterios de promoción en las diferentes etapas contenidas en la nueva ley educativa, la Lomloe. Así, se puede pasar de curso con hasta dos suspensas y en casos excepcionales no habrá límite para pasar de curso. Esto motivó este aumento de alumnos que promociona con asignaturas pendientes se haya elevado, pero no atajó el porcentaje de repetidores, ya que en Vigo y resto de centros de la provincia, solo el 90,7% de los estudiantes pasa de curso cuando hace dos años esta cifra rebasaba el 95,4%.

En cuanto a la etapa de Bachillerato, los resultados académicos todavía son peores. Promociona el 85% de los alumnos matriculados y con una gran diferencia si estudian en la modalidad de Arte, Ciencias o Humanidades y Ciencias Sociales. Y es que menos de la mitad de los alumnos de la rama artística pasan sin suspensos frente a los de la científica que elevan esta ratio al 70% de su alumnado. Misma situación con los adolescentes que obtienen el título. En el caso de cursar Artes, logran titularse solo 7 de cada 10 alumnos, frente a los de Ciencias o Humanidades que lo hacen el 87% y el 82% de los jóvenes matriculados.