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Patricia Ros Representante para España y Latinoamérica del Modelo islandés de prevención Planet Youth

“En España llevamos 22 años haciendo mal la prevención de las drogas en menores”

“Muchos chavales beben y fuman porros porque se aburren, porque no tienen qué hacer”

Patricia Ros, ayer, en Santiago. Xoán Álvarez

A los expertos en prevención de dependencias en adolescentes se les acumula el trabajo y los motivos de preocupación. A lo que eran las adicciones con sustancia, el alcohol, el tabaco o el cannabis, ahora se suman las vinculadas a las nuevas tecnologías. Ambas protagonizaron ayer una jornada organizada en O Carballiño por el profesor de la Universidade de Santiago Antonio Rial Boubeta, que contó con Patricia Ros, responsable en España y Latinoamérica del modelo islandés de prevención, un método que, explica la experta, logró rebajar en el país nórdico a mínimos los consumos, pero que requiere implicar a toda la comunidad y una oferta de actividades complementaria.

–Su ponencia se centró en qué podemos aprender del modelo islandés. Eso le pregunto yo.

–El modelo islandés es de momento el único en el mundo que ha logrado disminuir la prevalencia de consumo entre 0 a 18 años de un 40, 50, 30% en cannabis, al alcohol y al tabaco, a un 6, un 1 y un 7%. Los adolescentes de Islandia eran los que más consumían hace 22 años y ahora son los más sanos de Europa.

–¿Dónde está el truco?

–Lo hicieron de una manera comunitaria. Los investigadores investigaron cuáles eran los factores de riesgo y de protección que hacían que consumieran o no, le dieron el resultado a políticos y a la ciudadanía, y, en función de ellos, se fijaban los planes de acción. Es decir, se basa en evidencia científica y al hacer la prevención solemos movernos por creencias y eso hace que no sea eficaz. Además, las acciones no las hace una persona yendo a los colegios, o un equipo de prevención hablando con los papás, ni una campaña del Gobierno. Eso son acciones aisladas, pero, si no están conectadas, ya hemos visto, y las estamos haciendo durante mucho tiempo, que no dan resultado. En España hemos bajado muy poco y, en algunos casos, subido el consumo, como en cannabis e hipnosedantes. Por lo tanto, desde hace 22 años hay algo que estamos haciendo mal y pienso que es no trabajar de manera comunitaria.

–¿Qué implica lo “comunitario”?

–Que una vez que tenemos los datos y la hoja de ruta por dónde ir, tiene que recaer en todos los agentes de salud de una comunidad: médicos, pediatras, papás, profesores, los que venden en un supermercado, los que legislan, la policía nacional, los monitores... Todos estos adultos juegan un papel y tienen que ser un buen modelo, estar formados y ser conscientes de cuál es el mensaje que se transmite a los menores, que ha de ser único. Si hay una ley en España que prohíbe tomar drogas a los menores, ¿por qué hay personas que abren un bar y les venden? ¿por qué permitimos que estén a las 12 de la noche sin supervisión en la calle? Todas estas contradicciones de los adultos son las que Islandia empezó a cambiar. Dijeron: “vamos a dejar de decir a los adolescentes que no consuman drogas porque no funciona y vamos a coordinarnos todos los adultos en acciones más coherentes para crear ambientes más saludables donde la probabilidad de que los adolescentes realicen elecciones saludables es mayor”. Cuando uno tiene un parque impoluto y un papel en la mano, se piensa dos veces tirarlo al suelo. En un parque sucio, no se lo piensa. Los entornos en los que nuestros hijos crecen influyen mucho en la conducta que van a desarrollar, por lo tanto, la responsabilidad de los adultos es que ese ambiente sea lo más sano posible. Es un modelo que dice que debemos trabajar permanentemente y a largo plazo..

–No se arregla en una legislatura, que es el tiempo del político...

–Exactamente. Mientras los políticos no entiendan que el futuro de nuestro país son los menores y que los hemos de cuidar y que esto sea una prioridad transversal, la prevención no va a funcionar porque tiene mucho que ver con la educación, con un cambio de actitudes, y no se puede hacer en dos días. La droga es un fenómeno complejo, pero mandamos a hacer la prevención a una persona a tiempo parcial a un colegio con miles de chavales y decimos “estamos haciendo prevención”. No se puede cazar una ballena con un matamoscas. No quiero decir que no hagamos nada bien. Hacemos muchas cosas y bien, pero de manera descoordinada,

–El tiempo libre también es importante en el modelo islandés...

–Aumentar las actividades de tiempo libre es clave. Hay muchos chavales que dicen que beben litronas y que fuman porros porque se aburren, porque no tienen nada que hacer. Si se les da la oportunidad de practicar teatro, música, deporte, lo que a ellos les guste, seguramente van a tener menos ganas de beber o de consumir cuando no tienen la edad. Y esas actividades no necesariamente pasan por crear instalaciones, sino por reutilizarlas. Me explico: los colegios están cerrados a las cinco y en Tarragona los chavales saltan la valla para jugar en la pista de pádel, de fútbol. Hay que plantearse por qué no se abren más allá de las clases.

–¿Considera el modelo islandés trasladable a Galicia?

–-Es aplicable en cualquier parte. Ahora que lo estamos desarrollando en 14 países nos damos cuenta que los factores de riesgo y de protección son muy parecidos. En todos los lugares los chicos que dicen que a sus padres no les importa que beban alcohol, beben más. Los que dicen que están fuera de casa a las 12 de la noche y que sus padres no conocen a sus amigos ni saben dónde están, beben más. Lo que aplicaron en Islandia de decir “pasa más tiempo al día con tus hijos, establece un buen vínculo desde el inicio, haz actividades de tiempo libre con ellos, enséñales una vida sana”... los que reportan esto consumen menos. Si los factores de riesgo y protección son los mismos, si los padres tienen las mismas dificultades, ¿por qué no va a ser posible adaptar este método en nuestros entornos?

–Los padres ¿hacen los deberes?

–Los padres deben educar en unos límites razonables. No podemos ser tolerantes y mirar para otro lado o, como algunos, ir a comprar el alcohol de los hijos al supermercado porque así lo beben bueno. Incluso algunos dicen: mejor bébetelo en casa porque así te controlo. No: el mensaje es “espérate hasta los 18 años”. Si la ley lo prohíbe es porque es dañino.

–Eso de pasar tiempo con los hijos, ¿lo ve factible hoy en día?

–Los padres trabajan mucho y hay que ir a horarios más razonables. Mientras tanto, a la hora de cenar creo que todo el mundo está en casa. ¿Podemos sacar una hora para apagar la tele y los móviles, sentarnos juntos en la mesa y contarnos qué hemos hecho y preparar lo que vamos a hacer juntos el fin de semana? Creo que todo el mundo tiene una hora al día para dedicar a sus hijos y el padre que no la tenga, que revise su agenda.

–Galicia trabaja en una ley de prevención de adicciones en menores.

–Todo hace falta, todo suma.

–La encuesta entre estudiantes ESTUDES da para Galicia datos más bajos que la media de España.

–No se puede uno relajar. La prevención ha de ser constante.

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