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Las universidades atisban por fin la remontada (de estudiantes)

Imagen de archivo de clases en un campus.

Imagen de archivo de clases en un campus. IÑAKI OSORIO

Los campus manejan la previsión de que su público objetivo crecerá un 9% en el horizonte de doce años

Las universidades gallegas llevan encadenando, con pocas excepciones, dos décadas de descenso del alumnado matriculado. Desde las propias instituciones, como señala el rector de Santiago, Antonio López, admiten que esa caída es “espectacular”: entre 2001 y la actualidad han visto recortado su alumnado en una tercera parte, desde los 90.000 a los 61.000 inscritos. El fenómeno no solo se relaciona con la dinámica demográfica de la comunidad, con un “brutal” descenso de los jóvenes de entre 18 y 24 años, que ahora son poco más de la mitad de los contabilizados en 2000, sino también con cambiar la estructura de los estudios –con la desaparición de las carreras de cinco años– y el hecho de que una parte “importante” de estudiantes considere ahora “otras alternativas”, como puede ser la FP, que ha logrado “reconocimiento y aceptación”, explica López.

En ese escenario menguante, el sistema universitario gallego acordó poner coto al crecimiento de plazas en 2017, pero las perspectivas que maneja ahora son más optimistas e incitan a abogar por una mayor “flexibilidad” al hacer números cada año. Como explica Manuel Torres, vicerreitor de Ordenación Académica e Profesorado de la UVigo, en esta universidad, de cara a previsiones de evolución del futuro estudiantado, trabajan con las proyecciones del IGE que indican que en el horizonte de los doce próximos años la población en Galicia entre los 18 y los 24 años, “público objetivo” de los campus, crecerá “en torno al 9%”. En la Universidade de Santiago manejan cifras que avalan algún incremento en los gallegos en edad universitaria.

Aunque, advierte Torres, no todos van a la universidad al cumplir 18. La tasa neta de escolarización en Galicia en estos estudios (población de 18 a 24 años inscrita en grado o máster sobre el total) es, según el Ministerio de Educación, de un 28,2%. Si para 2030 el IGE calcula alrededor de 17.000 jóvenes más que ahora en esa franja, la traducción a potenciales universitarios con dicha tasa de matrícula –ha ido a más, pero con tendencia a estabilizarse, apunta Torres– podría suponer 4.700 alumnos más. Con todo, la UVigo avisa de que la perspectiva es volver desde 2033 a una caída demográfica “paulatina y continuada”.

Las universidades gallegas no son las únicas que esperan remontar en alumnado en años venideros. El informe “Universitarios en España. Estudio sociodemográfico sobre su demanda futura”, del Grupo de Estudios “Población y Sociedad” de la UNED, anticipa un crecimiento de “moderado” a “muy fuerte” en los próximos 10-15 años. Lo asocian a la llegada a las facultades de las “voluminosas” cohortes nacidas entre 1997 y 2009 y a que aguante, o hasta crezca, la matrícula.

Pero a las universidades gallegas no solo les preocupan los alumnos; también la financiación. Las reuniones “preparatorias” del nuevo plan con la Xunta ya arrancaron y una de las “ideas generales” lanzada desde las universidades, en la que el rector de Santiago, Antonio López, cree que hay “coincidencia”, es pedir una financiación “más estructural” para la investigación. Porque se cubre con proyectos, con “subvenciones” desde las administraciones; son “soluciones coyunturales”. Por la trayectoria investigadora de los campus y su “importancia”, abogan, sin perjuicio de líneas de ayudas, por una financiación estructural, a medio y largo plazo, y poder “definir” sus propias estructuras de investigación.

Además, los campus insisten en elevar la financiación en porcentaje sobre el PIB y abogan por “un sistema que cubra los costes” de “decisiones que se tomen a otros niveles”, como incrementos de masa retributiva. “Todo eso no debe recaer en la universidad”, comenta. Finalmente, entiende que otro sentir común es la necesidad de dotar un plan de infraestructuras que negocie cada universidad porque fueron una de las grandes “sacrificadas” durante la crisis.

Seis cursos con mochila digital

La Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia espera extender el libro digital en los próximos tres años a siete de cada diez alumnos de entre 5º de primaria y 4º de la ESO. Esa ampliación de beneficiarios se disparará ya el próximo curso cuando se sumen los estudiantes de 3º y 4º de ESO –hasta ahora solo llegaba a 2º– a la mochila digital. El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, que presentó la previsión de E-Dixgal para 2021/22, señaló que con la próxima vuelta al “cole” ya se duplicarán los usuarios del libro digital solo en secundaria. Además, por primera vez se ofrece la posibilidad de que un alumno gallego estudie con libro digital seis cursos consecutivos, apuntó. La Xunta da opción a los centros que ya tienen E-Dixgal en ESO (128) a ampliarlo de modo automático a partir de septiembre. Podrán sumarse “un mínimo” de otros 75 colegios e institutos que quieran estrenar el modelo o extenderlo.

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