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Una cuarta parte de jóvenes titulados en Bachillerato opta por hacer después una FP

Una clase en un instituto. |   // JOSÉ LORES

Una clase en un instituto. | // JOSÉ LORES

Mientras la CiUG prepara ya su maquinaria para selectividad, algunos de los jóvenes que están estudiando en la actualidad 2º de Bachillerato tienen clarísimos los pasos que seguirán después, o al menos que aspiran a seguir, y otros, en cambio, todavía tienen dudas acerca de hacia dónde dirigir su itinerario académico y vital y los servicios de orientación de los centros educativos les están facilitando información y recursos para asesorarlos en la decisión, como explica Cristina Albés, orientadora del IES de Teis.

Trabajar antes, pasar luego a la facultad o preferir un perfil técnico, algunas razones

Cuando tengan el título de Bachillerato, la mayoría de los titulados continuará con su trayectoria en la facultad –dos de cada tres–, pero en torno a una cuarta parte de quienes culminan con éxito la etapa, optan por matricularse en un ciclo de FP, sobre todo de grado superior o en enseñanzas artísticas superiores. “En principio, cuando se habla de Bachillerato parece que la salida natural es la universidad, pero estos estudios también son una vía de acceso a ciclos superiores y luego a una salida profesional”, señala Albés, quien aclara que, si no, la alternativa para quien quiera cursar FP a ese nivel es hacer un ciclo medio y luego acceder a uno superior de la misma familia. En ambos casos, apunta, las notas también importan, no solo para llegar a los campus. Sobre todo en aquellos ciclos que se ofertan en lugares contados y con pocas plazas. “Las calificaciones para acceder han subido bastante en los muy solicitados”, enfatiza, y cita ciclos de Programación o sanitarios.

Lo que está claro, constata Albés, es que la cualificación profesional que se obtiene en FP es “altísima” y son estudios que ahora están “bastante bien valorados y considerados”. De ello da muestra, argumenta, que para poder cursar ciertos ciclos como los que menciona hay que tener una nota “muy alta”. Y con la ventaja, señala, de que hay formación que puede convalidarse luego en los campus.

En su día a día, esta profesional explica que se encuentra con adolescentes que no siempre tienen claro desde el principio que quieren ir directos a la facultad. En algunos casos, quieren trabajar cuanto antes o, aunque deseen cursar estudios superiores, pueden optar por un FP porque “no se sienten todavía maduros para salir de casa a otro lugar o no están muy seguros acerca de la carrera que desean estudiar o aunque tenga algo que les gusta, prefieren comprobar realmente que es así”... Son todas casuísticas posibles, apunta, y de hecho incluso pasa al revés: jóvenes que se animaron a dar el salto a la universidad en alguna carrera como Ingeniería en Informática, por ejemplo, y que vuelven a una FP porque pensaban en algo más práctico. “El alumnado va valorando las salidas”, constata Albés.

Los últimos datos difundidos por el Ministerio de Educación sobre transición educativa, es decir, qué estudios siguen los estudiantes tras ir superando cada etapa, correspondientes en el caso de Bachillerato a quienes se titularon en 2014 (11.600 jóvenes en Galicia, según los datos del Ejecutivo central) y analizando en qué estudios se habían matriculados quienes habían decidido proseguir formación al año siguiente, muestran que siguen formándose nueve de cada diez. FP es la opción para tres de cada cuatro titulados (un 22,9% ciclos superiores y un 1,4%, de grado medio), es decir, en torno a 2.800 jóvenes.

En algunos casos, el hacer FP puede ser el resultado de dar un rodeo para lograr los sueños. Explica Albés que hay jóvenes que quieren hacer Medicina u otra carrera de vocación sanitaria, pero, dado que suelen requerir una nota de acceso muy elevada, “algunos optan por hacer un ciclo de FP superior de sanidad para ir a sacar un 10 y luego hacer la parte voluntaria de la ABAU”. Ahí, señala, pueden arañar los puntos extra que precisan para que se les abran las puertas de las facultades. “Es una opción que están tomando bastantes chicos”, señala, “aquellos que quieren llegar a Medicina a toda costa”. Porque también los ciclos son una vía para llegar a la universidad o para estudiar, pero hacerlo en etapas “más asequibles”. En el cupo de quienes apartan el campus de su camino están quienes prefieren seguir una vocación artística, por ejemplo, añade esta especialista. Por ejemplo, para acceder a una de estas titulaciones de carácter superior,

No todos los alumnos, enfatiza, tienen claro qué quieren hacer y en algún caso ni quiera cuando solo un par de meses los separan de la ABAU. Los servicios de orientación les asesoran con tutorías, con intervenciones, trabajos a pie de clase... Albés explica que habla con los alumnos: qué les gusta, qué h habilidades tienen, qué necesita la sociedad, las posibilidades laborales. Hay que tener en cuenta todo, apunta.

Claves destacadas

Es la salida mayoritaria

Los datos del Ejecutivo revelan que la gran mayoría de jóvenes que acaban Bachillerato sigue estudios al año siguiente.

La universidad se impone

Dos de cada tres titulados en el Bachillerato está matriculado al año siguiente en algún campus.

FP, una salida preferente

Aunque estudiar en la facultad es el principal destino de los titulados en Bachillerato, uno de cada cuatro opta por hacer un ciclo de FP. 3  


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