Salud mental

El sistema sanitario y el educativo se unen frente 
al suicidio en adolescentes

Residentes del Sergas se forman en intervención grupal comunitaria al amparo del programa sueco YAM, que se aplicará de forma pionera en 40 institutos gallegos entre los meses de enero y junio 

Más de 70 residentes de especialidades de Salud Mental participaron en la formación para ‘Helpers’, celebrada en Santiago.

Más de 70 residentes de especialidades de Salud Mental participaron en la formación para ‘Helpers’, celebrada en Santiago. / Faro

Vigo

Reducir a la mitad los intentos de suicidio incidentes (de nueva aparición) entre adolescentes y hasta en un 30% los nuevos casos de depresión. 

Son las credenciales con las que llega a Galicia el programa escolar YAM por sus siglas en inglés Youth Aware of Mental Health’ (Juventud Consciente de la Salud Mental), patentado por el Instituto de investigación sueco Karolinska. 

De lo que se trata es de precisamente eso: de invitar a los jóvenes a dotarse de herramientas de autoconciencia e inteligencia emocional a través de debates, reflexiones grupales y juegos de rol para, más que aprender a evitar los problemas y dilemas del día a día, saber cómo gestionar el estrés que estos les provocan.

Galicia es pionera a a nivel nacional en la implementación de este programa, que llegará al alumnado de 3º de la ESO de 40 institutos autonómicos elegidos al azar a partir de enero.

Galicia es pionera a a nivel nacional en la implementación de este programa, que llegará al alumnado de 3º de la ESO de 40 institutos autonómicos elegidos al azar a partir de enero. / Faro

Un programa pionero y una vía de comunicación única

La iniciativa, pionera a nivel nacional, llegará al alumnado de 3º de ESO de 40 institutos gallegos entre los meses de enero y junio de 2024 y contempla cinco sesiones desarrolladas a lo largo de tres semanas en horario escolar. 

En estos talleres, los jóvenes estarán siempre acompañados de dos personas adultas y aquí es donde reside una de las partes más interesantes del proyecto porque sus guías serán profesionales de la salud mental, lo que abre una vía de comunicación única entre los sistemas sanitario y educativo gallegos a la hora de trabajar por la salud mental y la prevención del suicio

Así, a los orientadores escolares, psiquiatras, psicólogos/as y trabajadores/as sociales que ejercerán como Instructores YAM, formados específicamente para ello en Suecia; se unirán los denominados como ‘Helpers’, residentes de los servicios de Psiquiatría, Psicología y Enfermería especializada del Servizo Galego de Saúde (Sergas), cuyas funciones serán de apoyo al instructor y de observación y participación con la juventud. 

“Nos parecía muy interesante ofrecer a los residentes la oportunidad de formarse en intervención grupal comunitaria y la primera sesión ha sido todo un éxito, con muy buena participación, vino muchísima gente”, explica Alexandre García Caballero, coordinador de Programas de Prevención de Salud Mental del Sergas, sobre la primera de las formaciones para ‘Helpers’ celebrada recientemente en Santiago. 

Marta Yáñez, residente de Psicología Clínica en el Hospital Álvaro Cunqueiro.

Marta Yáñez, residente de Psicología Clínica en el Hospital Álvaro Cunqueiro. / Faro

“Podemos poner el el foco en la prevención desde un contexto más cercano a ellos”

Marta Yáñez

— Residente de Psicología Clínica en el Hospital Álvaro Cunqueiro

Hay alternativas

Una jornada dinámica en la que los más de 70 residentes participantes volvieron a ponerse en la piel de un adolescente a través de la dinámica del juego de rol.

“Sientes de nuevo esa vulnerabilidad y sobre todo esa impulsividad tan característica de la adolescencia”, nos cuenta Marta Yáñez Vicente, residente de Psicología Clínica en el Hospital Álvaro Cunqueiro, que precisamente por ello pone el foco en la capacidad de reflexión de la que les dota el proyecto. 

“Después de conocerlo en mayor profundidad, creo que una de las claves del programa es que les invita a pensar. Que puedan conocer otras perspectivas, saber que hay alternativas a la hora de actuar, es una premisa importante para que, luego, cuando se vean en una situación difícil, sepan que cuentan con herramientas para hacerle frente”. 

Para Yáñez, la comunicación entre ambos mundos, el sanitario y el educativo, es “imprescindible”: “Es en el colegio donde los menores pasan la mayor parte de su tiempo y es ahí donde podemos poner el foco en la prevención. Si en las consultas estamos viendo ideación e intentos autolíticos, se trata de atender el problema cuando nos llega, pero también de evitar que este problema se de, previniendo su aparición desde un contexto más cercano a los adolescentes”. 

María Alfageme, residente de Psicología Clínica en el Complexo Hospitalario de Ourense.

María Alfageme, residente de Psicología Clínica en el Complexo Hospitalario de Ourense. / Faro

“No tenemos que eliminar la ansiedad, sino aprender a convivir con ella”

María Alfageme

— Residente de Psicología Clínica en el Complexo Hospitalario de Ourense

Un espacio seguro que normaliza los problemas

También la viguesa María Alfageme, residente de Psicología Clínica en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense - CHUO, califica de gran noticia la llegada del YAM a Galicia. 

En su opinión, es super importante “hacer visibles los problemas de salud mental como parte del día a día” y hacerlo “sin asustarnos”. En este sentido, cree que el programa va a servir para ayudar a los menores a “normalizar situaciones complejas de la vida”. 

“Tendemos a pensar que la vida es maravillosa, pero hay que permitirse estar mal y aprender a estarlo. No tenemos que eliminar la ansiedad, sino aprender a convivir con ella”, dice la psicóloga, para quien hoy en día los adolescentes se enfrentan a nuevos riesgos para la salud mental que hace tan solo unos años ni siquiera existían.Dice que tienen ganas de hablar y que a veces sienten que no tienen con quién. La clave, opina, está en generar un clima de confianza con ellos. 

“Algo que me parece super interesante del programa es que consigue que los jóvenes participen a través de una estructura flexible que se adapta a cada grupo y en la que cada uno es libre de expresar lo que siente, sin estar obligado a nada”, explica sobre este espacio seguro en el que los jóvenes no tienen miedo a ser juzgados justo antes de despedirse y confesar que que está deseando empezar. Habrá que esperar hasta enero para saber más.