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El fin de la moratoria y los precios ponen al ladrillo contra las cuerdas

El sector prevé meses “difíciles” y alerta de que ya hay proyectos y obras que se abandonan y de que aumentan los impagos

El fin de la moratoria y los precios ponen al ladrillo contra las cuerdas

En una suerte de tormenta perfecta se encuentra la construcción. Ya finalizada la moratoria concursal aprobada en el marco de la crisis del coronavirus para que las empresas con problemas de solvencia se vieran obligadas a acudir a concurso de acreedores, distintas fuentes del sector prevén que estos mecanismos comenzarán a activarse con intensidad en los próximos meses, que, advierten, serán “difíciles”. Pero a esta situación se añade otra que lleva meses golpeando especialmente al ladrillo: el encarecimiento de las materias primas.

Si bien esto último no es exclusivo de la construcción, sí le afecta con mayor intensidad por la diferencia que puede haber entre el presupuesto inicial de un proyecto y el coste real por el que se finalmente ejecuta debido a estos sobrecostes, que han hecho que muchas empresas del sector hayan estado trabajando a pérdidas.

El presidente de la Asociación Gallega de Construcción (Agalco), Salvador García, admite lo “preocupante” que es el momento. García cuenta a FARO que “seguro” que aumentarán los concursos en los próximos meses. Los motivos son, fundamentalmente tres. Por un lado, a una parte “muy importante,” de las empresas del sector, cerca del 60%, les “vino bien” la moratoria para capear la situación mediante mecanismos como los créditos ICO, pero a las demás, considera, las endeudó más. “Si el endeudamiento es muy alto y lo que haces es reestructurar, pero sin cambiar nada, es imposible que se soluciones el problema”, razona. Estas compañías se enfrentan ahora a situaciones más complicadas que las que tenían inicialmente. En segundo lugar, el encarecimiento de las materias primas hace que los costes reales de un proyecto u obra sean superiores a los presupuestados. Lo explica el abogado del despacho Balms Antonio Heredado, muy vinculado al sector: “Hay muchos promotores con contratos firmados que se están echando atrás porque no pueden empezar a construir y hay constructores que tienen que paralizar la obra a la mitad por el aumento de los costes”.

En este sentido, ya hace semanas fuentes del sector relataban a FARO que venían experimentando multiplicaciones por tres o más en el coste de algunos materiales desde verano de 2020.

La tercera losa con la que debe cargar el sector es la morosidad, una situación que ya empieza a ver el ladrillo y, en ocasiones, “con muy malas prácticas”, lamenta García.

Aunque llueve para todos, el presidente de Agalco considera que “esta situación afectará más a grandes constructoras, sobre todo de obra pública” que a las empresas de rehabilitación y reformas, ya que los sobrecostes son menores y estas actuaciones son más fáciles de llevar a término que, por ejemplo, una promoción de 20 chalés. Pero esto no las libra de las dificultades porque, con una inflación del 10,2%, “hay propietarios que no van a hacer reformas que no sean imprescindibles”, lo que hace que merme el volumen de negocio de estas empresas, explica Heredado.

A pesar de lo “delicada” que reconoce que es la situación el presidente de la Federación Gallega de la Construcción, Diego Vázquez, muestra su optimismo sobre las posibilidades que tiene el ladrillo para hacer frente a la coyuntura. “El sector ya ha demostrado en el pasado que tiene resistencia a las crisis”, sentencia.

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