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La caducidad de la conexión a la red deja en el aire el 60% de la cartera eólica de Galicia

Parque eólico en Galicia FdV

La sociedad AV Paxareiras, filial de Airosa Vento, prevé levantar en el concello coruñés de Dumbría un parque eólico de 24 megavatios (MW) repartidos en 8 aerogeneradores con un presupuesto cercano a los 22 millones de euros. Cuenta ya con la declaración de impacto ambiental, la última, hasta ahora, formulada por la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda.

De los 9.400 MW con permiso de acceso, casi 5.400 están en riesgo de perderlo por carecer de declaración de impacto ambiental y el resto de las autorizaciones de los parques

Se firmó el pasado 22 de octubre, cuando estaban a punto de cumplirse 11 años desde que la Xunta admitió a trámite el proyecto dentro de su polémico concurso para repartir 2.325 MW de potencia en 2010. Entre la resolución que sacó el parque a información pública y el envío del expediente ambiental desde la Dirección Xeral de Enerxía e Minas a la Dirección Xeral de Calidade Ambiental e Cambio Climático para poder elaborar la declaración de impacto, pasaron 7 años, 2 meses y 24 días. Un larguísimo periplo, muy ilustrativo de lo que puede llegar a demorarse la tramitación de las infraestructuras energéticas en Galicia. Y aún no alcanzó la meta. Faltan la autorización administrativa previa y la de construcción para llevar a cabo las obras, bajo la amenaza de que el permiso para conectarse a la red eléctrica caduque.

En esa misma situación se encuentran ahora mismo casi 5.400 MW de la cartera de eólica en la comunidad, según los datos que manejan los propios promotores. Son casi el 60% de los 9.400 MW de parques todavía sin construir, pero con el permiso de acceso concedido por Red Eléctrica de España (REE).

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¿Por qué están en riesgo? El real decreto ley 23/2020 de 23 de junio de medidas en materia de energía y en otros ámbitos para la reactivación económica da cinco años para encender los parques que tengan la conexión al sistema eléctrico aprobada desde la entrada en vigor en diciembre de 2013 de la ley del sector eléctrico. También pueden correr la misma suerte los proyectos que no cumplan determinados hitos por el medio, ligados a la obtención de la declaración de impacto ambiental favorable, la autorización administrativa previa y la de construcción en los plazos contemplados, según la antigüedad del permiso para engancharse a la red eléctrica.

Hay 308 MW de las instalaciones pendientes en Galicia que pueden perder su enchufe este próximo mes de diciembre. Otros 3.948 MW, según los promotores, se quedarían sin él en la siguiente ventana de los vencimientos, el 24 de abril de 2022; y 1.140 MW en diciembre del próximo ejercicio. En una reciente entrevista con FARO, el presidente de la Asociación Eólica de Galicia (EGA), adelantaba la intención del sector de pedirle a la Xunta y al Ministerio para la Transición Ecológica, que es quien tiene realmente las competencias, un cambio en esos plazos intermedios para ganar “un 50% de tiempo para presentar modificaciones y demás”. “Si tenemos un hito en diciembre y no lo hemos conseguido cumplir porque hubo muchos cambios legislativos en estos dos últimos años, porque también hay proyectos urgentes, que lo podamos posponer hasta el verano que viene, por ejemplo, o diciembre”, asegura Manel Pazo.

La Xunta da 12 meses a los que pierdan el permiso o archivará el parque

En lo que sí tiene margen de maniobra la Xunta es con las solicitudes de parques de menos de 50 MW en suelo gallego y los permisos de conexión le servirán para su criba frente a la avalancha de proyectos.

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La ley de medidas fiscales que acompaña a los presupuestos de 2022 exige a las instalaciones admitidas a trámite con anterioridad a su ley de simplificación administrativa que consigan esa autorización para engancharse a la red antes de que transcurra un año, en caso de que no la tengan. De lo contrario, el proyecto se archivará. El mismo tiempo que prevé para los que pierdan el permiso desde que se haga efectiva la caducidad.

Otro año casi en blanco en nueva potencia y solo cinco declaraciones de impacto ambiental

La multiplicación de las protestas de algunas organizaciones en contra de la implantación de nuevos parques eólicos en Galicia contrasta con la enorme lentitud de la tramitación. Según los registros oficiales de la Xunta, solo se ha dado el visto bueno a la declaración medioambiental de cuatro proyectos este año: Paxareiras II (Airosa Vento); Outes y Monte Tourado (Norvento); Coto da Mina (antigua Adelanta Corporación) y O Picoto (Cortizo Eólicas). A la patronal eólica de Galicia, como le transmitió su presidente en una carta al líder del Ejecutivo autonómico, Alberto Núñez Feijóo, no le consta ninguna obra en marcha, así que 2021 será otro año en blanco, después de un 2020 sin apenas nueva potencia en marcha.

La eólica está siendo en este ejercicio de locura para los precios mayoristas de la electricidad la segunda tecnología que más energía aporta en Galicia: 6.180 GWh, un 36,2% del total entre enero y agosto. Sin apenas variación de parques, la producción se mantiene prácticamente igual a la de 2020. La hidráulica aumentó un 18,6% y alcanzó una cuota del 37,8% del mix de generación, según el último balance de REE. El gran salto es de los ciclos combinados con gas: un 78% más. La electricidad renovable creció un 9,5%. Supone el 76,6% de toda la producción y el 114% de la demanda interna

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