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El carbón desaparece de los enchufes de Galicia tras casi medio siglo

Las térmicas salen del sistema e incluso As Pontes pasa a ser un consumidor por su operativa básica | Solo Castilla y León alcanzó una mayor cuota de renovables en 2020

Panorámica de la central de As Pontes antes de dejar de producir. // Lía Paz

Panorámica de la central de As Pontes antes de dejar de producir. // Lía Paz

Hasta el localizador de Google habla ya en pasado del carbón en Galicia. “La central térmica de Meirama era una instalación termoeléctrica de ciclo convencional situada en la parroquia de Encrobas, en el término municipal de Cerceda, en la provincia de A Coruña. Constaba de un grupo térmico de 557 megavatios (MW) que producía energía eléctrica a partir de la combustión de carbón”, señala el buscador, que cuelga el cartel de “cerrado permanentemente” a la planta de Naturgy. A la de Endesa en As Pontes, la de mayor tamaño del país, se refiere todavía en presente. El próximo 30 de junio era teóricamente su último día de actividad por la decisión de la compañía de paralizar las inversiones para adaptarla a la nueva directiva europea de emisiones industriales ante la falta de rentabilidad, pero en la práctica la antigua joya de la corona del sistema eléctrico gallego está fuera de juego. Por primera vez después de casi medio siglo desde su encendido, las térmicas de la comunidad no aportaron ni un solo megavatio al mix de generación.

El carbón se mantuvo en el podio de la producción de electricidad en Galicia hasta 2018. Ese fue el último año con las térmicas a la cabeza: 10.300.000 MWh, un tercio de toda la generación. Al ejercicio siguiente, su contribución se desplomó un 76% y las térmicas bajaron al quinto lugar entre las principales fuentes eléctricas en la región. ¿Qué pasó? Que las renovables finiquitaron el largo periodo de sequía provocado por el fin de las primas de la reforma energética de 2012 gracias a la subastas de potencia verde impulsadas desde el Gobierno central.

Entre la resurrección de las tecnologías limpias y el desplome de la demanda por la pandemia, el carbón sufrió otro varapalo en 2020. Su contribución rondó los 1.300.000 MWh. Hubo un punto de inflexión con el apagado de Meirama a mediados de ese año y la producción de As Pontes se fue ralentizando. La planta de Endesa pasó incluso en febrero de este 2021 a ser un consumidor neto de electricidad. Necesitó 3.100 MWh por la operativa básica interna y los ensayos con otro tipo de combustibles antes de su previsible clausura definitiva, según el último balance que acaba de publicar Red Eléctrica de España (REE).

Simón Espinosa

90% renovable

Un mes sin carbón. ¿Cómo fue? La producción superó los 3.2000.000 MWh y cerca del 90% fue renovable. La cuota de la hidroeléctrica alcanzó el 47% (1.506.000 MWh) y prácticamente un 40% vino de la eólica (1.273.600 MWh). Entre el resto de fuentes sobresalen los ciclos combinados con 202.200 MWh (6,3%). El consumo interno ascendió a 1.478.000 MWh y la mitad de la electricidad generada en febrero se exportó a otras autonomías y hacia el norte de Portugal (1.606.300 MWh).

Las renovables tiran de la transición energética en Galicia y el resto del país tras un 2020 de máximo histórico en su aportación: 44% de la producción nacional, tres puntos y medio más que el anterior techo de 2014 (40,5%). “Esta mayor participación se debe sobre todo al incremento de la producción hidráulica y solar fotovoltaica, un 23,8% y un 65,2% respectivamente superiores a las del año anterior, como consecuencia de las condiciones climatológica y del aumento de la potencia instalada renovable en el sistema eléctrico”, explica REE en el informe de 2020. Aún así, la eólica se mantiene como líder entre las tecnologías limpias con el 21,8% del mix del Estado, también “la participación anual más alta registrada hasta la fecha” y por debajo únicamente de la nuclear (22,2%).

Sin emisiones

Galicia forma parte del grupo de regiones con más potencia renovable. El 70% de su músculo eléctrico no emite gases de efecto invernadero y el 76% de la generación del pasado ejercicio vino de ese tipo de tecnologías, un porcentaje que solo supera Castilla y León (87%).

“Además del significativo incremento de la generación renovable nacional del 12,9%, el descenso de producción de las centrales de carbón del 60,4% durante el año 2020 ha favorecido que las emisiones de dióxido de carbono asociadas a la generación de energía eléctrica hayan registrado el mínimo histórico con 36 millones de toneladas”, subraya REE.

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