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La pandemia dispara la duración de las bajas laborales en Galicia

La enfermera Mercedes  Domínguez, afectada por   COVID persistente. | // P. HERNÁNDEZ

La enfermera Mercedes Domínguez, afectada por COVID persistente. | // P. HERNÁNDEZ

Como era de esperar, la pandemia ha disparado los días de baja por enfermedad a los que se han acogido los trabajadores. Hasta un 40%. Son casi tres meses, 88 días a los que han ascendido las bajas por incapacidad temporal en Galicia hasta cierre del primer trimestre de 2021, frente a los 63 de 2019, según muestran los datos de la Seguridad Social. Una cifra que responde a los periodos de cuarentena para contener la propagación de la enfermedad, pero también al hecho de que entre enero y febrero de 2021 se registró el pico de casos diarios en la comunidad gallega. Esta cobertura amparó a casi 844.000 trabajadores hasta marzo de 2021, algo menos de los cerca de 860.000 de 2019. Una caída que se justifica porque, pese a la pandemia, hubo menos bajas por otras enfermedades como la gripe.

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Resulta, como mínimo, curioso que el pasado año los casos reconocidos en Galicia como accidente de trabajo consecuencia del COVID totalizaron solo 92, de los 9.888 del conjunto del Estado. La cobertura social del trabajador con baja por enfermedad asociada al COVID se ha ido matizando según avanzaba la pandemia. “Como había muchos casos asociados al COVID, se estableció que estarían protegidos con bajas por enfermedad común”, explica Armando Iglesias, secretario de Salud Laboral de Comisiones Obreras (CC OO). Lo que implica que el empleado cobrará el 60% de la base reguladora a partir del cuarto día de la baja y hasta el vigésimo. A partir del día vigésimo primero en adelante, percibirá el 75%.

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Desde marzo de 2020 se puso en marcha la IT Covid, para aislamiento o enfermedad, apuntan fuentes de la Seguridad Social. Se trata de una baja por incapacidad temporal asimilada a accidente de trabajo por la cual el empleado afectado cobraría el 75% de la base reguladora desde el día siguiente al de la baja en el trabajo. Supone una mayor cobertura para el trabajador y un menor gasto para la empresa que una baja por enfermedad común.

La cobertura social

En Galicia, el protocolo sanitario fija que los trabajadores con COVID se ampararán bajo la cobertura de enfermedad común, con un código específico asociado al coronavirus. Difiere el caso de los profesionales sanitarios. Dado que han estado en primera línea, se les reconoce la cobertura de enfermedad profesional, con una protección similar a la del accidente de trabajo pero se extiende en el tiempo.

Lo recoge así el Boletín Oficial del Estado (BOE) del 3 de febrero de 2021. Aunque Mercedes Domíguez sea enfermera, está amparada bajo la cobertura de enfermedad común. Padece COVID persistente, una dolencia que se caracteriza por que se mantienen en el tiempo los síntomas del coronavirus. Su enfermedad le impide hacer vida normal, incluido trabajar. Los profesionales sanitarios tratan de hacer presión para que las bajas por coronavirus en el sector sean consideradas como enfermedad profesional.

“De momento se han reconocido algunos y por la via judicial, porque no ha quedado otra que judicializar este procedimiento”

Manuel González. - Secretario comarcal de CIG Saúde de Vigo

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Los empresarios también advierten el impacto del aumento de número de días de baja por enfermedad. “Las proyecciones demográficas implican que, de no reducirse los procesos y tiempos de duración, se incrementarán los costes de forma muy importante para el sistema de seguridad social en su conjunto y empresas”, apuntan desde la Confederación de Empresarios de Galicia. “El absentismo laboral está creciendo”, indica Jorge Cebreiros, presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, que si bien apunta que en su mayoría son causas justificadas asociadas a una enfermedad, insta a mejorar el control de la inspección sanitaria y las mutuas.

Aprender lo más básico con COVID persistente

Los síntomas físicos y neuronales de una enfermedad desconocida y no reconocida han supuesto un vuelco vital para esta enfermera

Fue en marzo de 2020, cuando la pandemia irrumpió en escena, que Mercedes Domínguez contrajo el coronavirus. Ella, enfermera y por tanto personal sanitario, fue la segunda paciente en Vigo que fue intubada por esta dolencia. Contó más de veinte días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)… después “reaccioné, conseguí salir”, cuenta. Desde entonces padece los síntomas de la enfermedad, lo que se conoce como COVID persistente o long COVID.

“No sabía peinarme. No sabía hacer la lazada del camisón. Tenía el móvil y no sabía usarlo”

Mercedes Domínguez - Enfermera y enferma de COVID persistente

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La enfermera Mercedes Domínguez, afectada por COVID persistente. P. HERNÁNDEZ

Vive con un cansancio constante. Cualquier esfuerzo supone un agotamiento extremo. Tiene síntomas respiratorios como disnea. También convive con síntomas cardíacos, como taquicardia persistente. Oler y saborear son dos experiencias que han cambiado por completo para ella. “A veces no noto sabor ninguno”, reconoce. “Otras se me mete un olor en la cabeza, aunque no esté presente, aunque no sea real. Me puede durar una o dos semanas”.

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Su vida ha cambiado pero eso no impide a Domínguez derrochar optimismo y fortaleza. “No me puedo quejar, estoy viva”, afirma. Es un poco más complicado de vincular los síntomas restantes con el coronavirus, se plantea si quizás puedan derivar de la medicación administrada. Esta enfermera manifiesta trastornos neuronales. “A veces yo sé qué quiero decir pero no sé decirlo”, apunta. “No sabía peinarme. No sabía hacer la lazada del camisón. Tenía el móvil y no sabía usarlo”, enumera.

Trata de paliar estos síntomas con rehabilitación. “Estoy haciendo muchos crucigramas. A veces sé la palabra pero no me sale”. En todo caso, intenta hacer vida normal. Algunos días, apunta, está mejor, otros peor. De momento está de baja. Su cobertura, pese a ser personal sanitario, es por enfermedad común, no por enfermedad profesional. “Es muy difícil justificar que te contagiaste en el trabajo. No sé si me darán una prórroga, o si van a pedirme que me incorpore al trabajo”.

Por mucho que ella quisiera, reconoce, no podría volver a su puesto laboral en estas condiciones. “Hay mucho COVID persistente entre gente joven. Si no te puedes incorporar a trabajar el Instituto Nacional de Salud te dirá que te tienes que retirar y, a nuestra edad, la prestación será una porquería”, expresa su preocupación.

Domínguez cree que hay más pacientes con COVID persistente de los que realmente se cuentan. Mucha gente no será consciente de ello, opina, porque ese término no se considera médicamente. “No te dan la baja por COVID persistente, sólo por COVID”, denuncia el desconocimiento que existe respecto a esta enfermedad y la importancia de potenciar la investigación. Y concluye su historia con un mensaje de ánimo “porque estamos vivos. Tenemos que ser positivos. Hemos salido”.

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