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Un alivio inesperado del COVID persistente

Un hombre recibe la vacuna contra el COVID-19, ayer,  en Madrid.

Un hombre recibe la vacuna contra el COVID-19, ayer, en Madrid.

Ya no son uno o dos. Cada vez se conocen más casos de pacientes de COVID persistente que mejoran significativamente de sus síntomas al recibir una dosis de vacuna, sobre todo la de Pfizer. ¿Efecto placebo? Eso cabría pensar en un primer momento... pero el doctor William Li, experto en este campo, aseguró en la CNN que no se trata de autosugestión. Aunque aún no existen evidencias científicas al respecto, a los inmunólogos consultados no les extraña la noticia. ¿Por qué? A grandes rasgos, los pacientes podrían mantener el virus a nivel sistémico y, tras vacunarse , el sistema inmunitario lo destruiría.

La paciente de COVID persistente Judy Dodd se muestra con una enérgica sonrisa en la cadena televisiva CNN para explicar que, al día siguiente de recibir la segunda dosis del fármaco contra la enfermedad, se despertó –literamente– sin los síntomas que la habían acompañado desde que contrajo el coronavirus. También, la mujer de mediana edad asegura que mejoró sustancialmente desde la administración de la primera dosis. Por su parte, un doctor entrevistado en la misma cadena, William Li, explica que no se trata del primer caso en que se manifiesta una reducción de los síntomas de estos enfermos.

Sorprendente. Pero, ¿imposible? No, a juzgar por prestigiosos inmunólogos como la catedrática de Inmunología de la UVigo, África González, que se refiere a lo que, de momento, solo es una hipótesis. La mejoría de los afectados de COVID persistente tras vacunarse abre una nueva incógnita científica. “Podría ser debido a que, al mantener el virus a nivel sistémico, tras vacunarse el sistema inmunitario lo destruiría”. Es decir, que la vacuna consiguiera que el sistema defensivo eliminara las hipotéticas partículas virales que pudieran seguir presentes en el cuerpo de los pacientes de COVID-19 “largo”. O, en otras palabras: “Al potenciar la respuesta inmunitaria con la vacuna, se eliminaría el virus que había quedado remanente en algunas personas”, según África González.

  • “Una hipótesis es que con la vacuna, al potenciar la respuesta inmunitaria, se elimine el virus remanente”

    África González - Catedrática de Inmunología

También menciona esa teoría Angélica Cuapio, inmunóloga mexicana en el Instituto Karolinska de Suecia y una de las autoras, junto a la gallega Sonia Villapol, de un metaestudio internacional sobre el COVID persistente. “Si hay placebo o efecto real de la vacuna tendría que comprobarse, pero la posibilidad de que las vacunas puedan desencadenar una respuesta inmune es importantísima –señala a FARO–. No sabemos en qué lugar del organismo está el reservorio viral donde los virus se siguen replicando sin causar enfermedad importante pero sí secuelas”, apunta.

Una segunda teoría que expone Cuapio es que el COVID persistente se deba a una respuesta autoinmune causada por los linofocitos T y B. “Estarían en un lugar donde no debían y la vacuna los reordenanía, los llevaría a otro sitio”, plantea la científica.

Esta investigadora señala que este efecto de alivio es más común tras la segunda dosis y se ha dado no solo con las vacunas de ARN mensajero, también con la de Janssen, la Sputnik V y la de AstraZeneca. Recuerda que hay ensayos clínicos para el uso terapéutico de vacunas para tratar infecciones virales crónicas, como la hepatitis B, el sida y el herpes simple.

Con la vacunación masiva, se han sucedido más casos de afectados cuyos síntomas desaparecieron tras las dos dosis, pero quizá aún es pronto para establecer una relación causa-efecto, difícil de probar.

Otro detalle que hay que tener en cuenta al analizar estos casos es que correlación no implica causalidad. Millones de personas en el mundo están recibiendo vacunas contra la COVID-19 y es posible que, por simple azar, los síntomas de la COVID persistente desaparecieran coincidiendo con el tiempo de la vacunación, sin que la vacuna haya tenido nada que ver al respecto.

En la línea opuesta, otro estudio científico –aún no revisado por pares– de autores expertos de la Academia respiratoria de Bristol, en el Reino Unido, incide en que hay informes que sugieren “tanto un beneficio potencial como un empeoramiento de los síntomas después de la vacunación”, con la incertidumbre que lleva a algunas dudas sobre la vacuna entre los pacientes COVID persistentes.

Unos 11.000 gallegos lo sufren meses después de contagiarse

Unos 11.000 gallegos sufren síntomas del coronavirus hasta diez meses después de contagiarse de la enfermedad. En España, según la encuesta realizada por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, el 87 % de las afectadas por la COVID-19 persistente son mujeres, con una media de edad de 43 años. Tienen síntomas durante más 185 días.

Especialmente llamativo es el caso de Arianna Einsenberg, de 34 años, que experimentó fatiga, insomnio, dolor muscular y una especie de ‘niebla’ mental durante 8 meses tras pasar la COVID-19. Sin embargo, sus síntomas desaparecieron al cabo de 36 horas después de recibir la segunda dosis de la vacuna contra el virus SARS-CoV-2. ¿Casos como el de Eisenberg son una mera casualidad o realmente las vacunas consiguen aliviar o eliminar los síntomas de la COVID-19 persistente?

“Hoy hace 365 días que estoy de baja por COVID”

Isabel Quintana

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Isabel Quintana

Isabel Quintana

“Hoy hace 365 días que estoy de baja por COVID. Es un cumpleaños raro, en lugar de celebrarlo tengo ganas de escribir una carta de reclamación al SARS-COV-2”, sostiene irónicamente la enfermera gallega María Isabel Quintana Jambrina, que se contagió durante la primera ola. Cuando hablamos, la pillo de vuelta de fisioterapia: “Estoy mejor y, desde hace un mes sí creo que podré volver a mi rutina en un plazo razonable”, reconoce. Consultada sobre los efectos de la vacuna, valora: “No me suena extraño. Una de las hipótesis del COVID persistente es que las reacciones inflamatorias son las responsables de nuestra situación y que tienen que ver con un funcionamiento ‘raro’ del sistema inmunológico. Es posible que la vacuna lo “ordene” de alguna manera y por eso se produzca la mejoría. Sería una noticia fabulosa”, valora. Al ser personal sanitario, Isabel será vacunada al reincorporarse a su trabajo.

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