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La ‘vieja’ matriz encara su plena dilución en Pescanova: retendrá solo el 0,6% del capital

Cadena de procesado de lagonstino vannamei, que Nueva Pescanova cultiva en Centroamérica.

Cadena de procesado de lagonstino vannamei, que Nueva Pescanova cultiva en Centroamérica.

Pescanova SA debutó en Bolsa en 1985. El precio de las acciones desde entonces ha dibujado una anchísima horquilla, de los 5,34 euros de finales de los ochenta (equivalentes a las pesetas de entonces) a los más de 41 que alcanzó antes del crac financiero global. Este martes se movió en el entorno de los sesenta céntimos; cien pesetas. La compañía, que fue la matriz de una de las mayores pesqueras del mundo, ahora es un esqueleto mercantil. Una sociedad de cartera que todavía cotiza en el mercado continuo, pero que depende íntegramente de Nueva Pescanova, constituida en 2015 para salvar la actividad pesquera y acuícola tras el concurso de acreedores. La antigua matriz (vieja Pescanova) tiene un 1,65% de la multinacional.

Apenas una quinta parte de los acreedores acompaña en el canje de deuda a Abanca, que asume de momento el 97% de la empresa

De momento, porque es una participación con fecha de caducidad. Nueva Pescanova aprobó ayer, en paralelo a un inédito canje de deuda –de casi 543 millones de euros–, una ampliación de capital por importe de otros 50. La SA, la vieja, impugnará esta operación: se quedará, como mucho, con el 0,6% del accionariado, como constataron a FARO fuentes de la compañía. “Si no va nadie a la ampliación dineraria, nos quedamos aproximadamente en un 0,6%. Si se cubre íntegramente, nos quedamos en un 0,54%”, concretaron. Encara así una dilución casi completa, 61 años después de su constitución y otros 36 de su debut en el parqué.

La junta extraordinaria de accionistas, celebrada ayer en Chapela, validó un doble resorte para reducir pasivo, reforzar capital e impedir que la herencia del antiguo concurso continuase devorando tesorería y rentabilidad. En primer lugar, canjeó el 85% de aquella deuda concursal, que devengaba intereses de hasta el 3%. La operación se salvó únicamente gracias al principal accionista y acreedor, Abanca. La entidad ya había avanzado que convertiría en acciones toda su deuda, que ascendía a 540 millones. ¿Cuántos créditos se canjearon? 542,2 millones. Se cumplió lo esperado; era muy complicado pedir a bancos y fondos de inversión que renunciasen al cobro de intereses hasta el año 2039 a cambio de unas acciones que, a muy largo plazo, no reportarán dividendos. Y de una compañía, además, que incumplió su último plan estratégico, y que ha visto cómo la pandemia del COVID se ha entrometido en sus planes de futuro a 2024. De los más de setenta acreedores que estaban llamados a suscribir esta ampliación por compensación de créditos, apenas una quincena se subió al carro.

En solitario

“Hoy renace el Grupo Nueva Pescanova. La compañía está saneada, con unos fondos propios robustos y con la capacidad de desarrollar su negocio sin el lastre que suponía la deuda anterior "

José María Benavent - Presidente de Nueva Pescanova

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José María Benavent - Presidente

"Ahora podemos ya enfocarnos en la ejecución del plan de negocio hasta 2024 para crear valor y crecimiento de forma sostenible”, destacó su presindente.

El hecho de que Abanca se haya quedado prácticamente sola en el canje de deuda ha disparado su porcentaje de capital en Nueva Pescanova hasta el 97% –ya titulaba un 88.40%, que alcanzó tras la compra de participaciones de Merrill Lynch y Bank of America–, según la información divulgada por el grupo. También será una ratio temporal.

¿El motivo? El segundo resorte activado desde Chapela para dar opciones de viabilidad a la pesquera. En paralelo al canje de deuda, y como avanzó este periódico en su edición del 10 de febrero, Nueva Pescanova también programó una ampliación de capital dineraria por hasta 50 millones de euros. Con dinero líquido, porque lo necesita. “Se propone la supresión del derecho de preferencia con la finalidad de permitir a los socios mantener su porcentaje de participación en el capital social”, rezaba la comunicación a los accionistas. Además de dotarse de fondos, esta operación permitiría que la vieja Pescanova pudiese retener su 1,65% de participación. Pero no lo hará, pese a que fuentes de la antigua matriz habían manifestado que acudirían a una ampliación con desembolso de efectivo. “Podemos conseguir el dinero”.

Buque de Nueva Pescanova para Namibia, construido por Armón. NPVA

Pero la impugnarán, y por dos motivos. Primero, porque no se identifican “las personas a las que se atribuirán las participaciones”; y segundo, porque “la ley exige que el valor nominal de las nuevas participaciones se corresponda con el valor real atribuido a las participaciones en el informe de los administradores [...] Pero no se hace ninguna referencia al valor real atribuido a las nuevas participaciones, por lo que nuevamente se incumple un requisito esencial”. Abanca, apuntó Pescanova SA en un comunicado, no suscribirá esta operación. El peso de la entidad financiera en el capital final del grupo dependerá de cuántos accionistas aporten estos fondos, y en qué medida. Estos socios tendrán un plazo de 30 días para adherirse a la ampliación.

Los socios tienen un mes para acudir a la ampliación dineraria por 50 millones

“Tras el hito de esta mañana [por ayer], la compañía deja atrás una difícil etapa de seis años, desde que se refundó en 2015, a partir de que Pescanova SA entrase en un concurso de acreedores debido a la gestión de su anterior equipo directivo”, zanjó el comunicado de la multinacional. La antigua cúpula fue condenada por la Audiencia Nacional por causar una quiebra de 3.650 millones de euros; sobre su entonces presidente, Fernández de Sousa, recayó una pena de ocho años de prisión. Ha presentado recurso ante el Supremo.

Parque solar NovaNam Luderitz

Especulación: la SA se revendió dos veces en 2021

Vieja Pescanova ha mantenido en todo momento, tras protagonizar la segunda mayor suspensión de pagos no inmobiliaria de España –tras la de Abengoa–, que todavía representa a los en torno a 9.000 accionistas minoritarios que habían confiado, en su día, en la palabra y los balances de Manuel Fernández de Sousa. Es muy difícil saberlo, toda vez que el valor se ha convertido en uno de los principales nichos de especulación en la Bolsa española. Con algo más de 28 millones de acciones en circulación, solo desde principios de año se comercializaron más de 44 millones de títulos, por importe de algo más de 26 millones de euros. La antigua matriz mantiene que su objetivo pasa por retomar su actividad pesquera en Sudamérica, para lo que suscribió un crédito de 1,36 millones, que vence en 2028.

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