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Tokyo 2020

El sexto embarque de Portela

Teresa Portela, ayer en Peinador.

Teresa Portela, ayer en Peinador. Marta G. Brea

“Voy con la misma ambición e ilusión que a los primeros”

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Teresa Portela se subió ayer al avión que le llevaba directamente a los libros de historia. En Japón se convertirá en la primera española que participa en seis ediciones de los Juegos Olímpicos, lo que equivale a más de dos décadas instalada en la realeza del piragüismo mundial. En las últimas semanas ha dado las últimas puntadas a su preparación de cara a una competición extraña –por las condiciones en las que se va a desarrollar– pero en la que sueña con conquistar al fin esa medalla olímpica que falta en su interminable palmarés. Aquella décima que la separó del podio en Londres hace nueve años es una espina que algún día tendrá que quitarse de encima.

En los últimos días ha ajustado junto a su fiel Daniel Brage –el entrenador que la acompaña desde hace casi una década– los detalles de una competición que no admite errores. Al tiempo ha estado en contacto con los primeros piragüistas que han llegado a Japón para conocer sus impresiones. “Me cuentan que no hacen absolutamente nada porque no hay opción alguna. Entrenan, regresan a la residencia... y así todo el día”, explica Teresa. Ella ha preferido apurar un poco más el tiempo en casa en comparación con algunos otros palistas. Una elección personal y en la que seguro tiene mucho que ver Naira, la pequeña que le acompaña a todas las competiciones y que en esta ocasión se quedará en casa. Hace un año tenía los billetes preparados para que también la acompañase a Japón, pero la situación en 2021 ha cambiado radicalmente cuando la organización decidió que no hubiese ni un solo aficionado extranjero ni acompañante que no fuesen los miembros oficiales del equipo.

Teresa Portela, ayer en Peinador. Marta G. Brea

Seis veces se ha subido al avión Teresa hacia unos Juegos Olímpicos. Desde la chica de 18 años que pisó Sydney hasta la mujer de 39 que acude a Tokio. Y hay cosas que sin embargo no han cambiado para ella: “Voy con la misma ilusión, ganas y ambición que en los primeros. En lo que sí son completamente diferentes es por la situación que estamos viviendo y todas las restricciones a las que nos enfrentamos. En ese sentido sí resulta distintos, pero lo que importa es que me encuentro bien, que voy con ganas”.

Teresa ha llevado con calma el año extra que ha tenido que esperar por los Juegos tras la suspensión de hace un año: “La temporada pasada fue atípica pero la completé hasta agosto como hacía todos los años. Me fui después de vacaciones y retomé los entrenamientos a finales de septiembre. Parecía que con el estado de alarma se terminaba todo en marzo y mucha gente se detuvo, pero yo seguí entrenando y haciendo las cosas que tenía previstas. No paré ni lo dejé y forcé para que fuese una temporada normal”.

Todo ello ha llevado a la situación actual y a las sesiones de trabajo de los últimos días, que son las que dan una idea de lo que puede ocurrir en Japón: “He tenido buenas sensaciones. Acabamos de hacer muchos entrenamientos intensos, simulando la competición y la verdad es que me encontré bien. El viaje va a ser largo. Llego a Tokio el jueves, pero luego hay que desplazarse hasta el campo de entrenamiento que está a seiscientos kilómetros. Luego buscar las sensaciones, adaptarme al agua, a la piragua, a la zona de entrenamiento y luego al canal donde competiremos...es todo un proceso que hay que digerir de la mejor manera”.

“Conocer el campo de regatas es algo que me genera confianza”, asegura

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A Teresa Portela le esperan unos primeros días en la residencia que hay junto a la zona de entrenamiento (a seiscientos kilómetros de la capital). Luego, cuando llegue la competición, será la hora de instalarse en el canal que han construido los japoneses junto al mar y que está separado de éste mediante dos diques que mantienen estable el agua. La gallega lo conoce porque acudió en 2019 a la competición que se organizó precisamente como toma de contacto: “A mi cabeza le viene bien saber cómo es el escenario, dónde está situado, cómo es. Ya lo he probado y me da confianza. No voy a llegar a un sitio que es completamente extraño para mí. Después, al ser un deporte al aire libre, pues dependeremos de muchas cosas que ya no están en nuestra mano: puede haber algo de ola, viento...habrá que adaptarse a lo que venga”.

Teresa Portela, ayer en Peinador. Marta G. Brea

Admite lo rocambolesco de una competición en la que estarán atrapados por muchas medidas de seguridad y obligados a controles de toda clase: “Yo lo que quiero es estar tranquila, que todos seamos prudentes y una vez allí pueda competir y demostrar todo lo que he entrenado hasta ahora. Y eso es lo que realmente me preocupa. La tensión y lo que significan los Juegos es algo que también hay que saber gestionar. Con el paso de los años se llevan de manera diferente porque ya sabes a lo que te expones y eres consciente del significado de unos Juegos Olímpicos”.

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