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balonmano - División de Honor Plata Masculina

Un portero relleno de helio

Jorge García Lloria busca el ascenso con el Acanor Valinox tras haberlo logrado con Octavio, Huesca, Guadalajara y Teucro

García Lloria, en un partido del Novás; abajo, en sus primeros años con el Octavio y cuando militaba en el Teucro.   | FOTO: ARCHIVO

García Lloria, en un partido del Novás; abajo, en sus primeros años con el Octavio y cuando militaba en el Teucro. | FOTO: ARCHIVO

El presidente del Acanor Novás Valinox, Andrés Senra, siempre había querido fichar a Jorge García Lloria por su gravedad bajo palos. Lo logró en verano de 2019, desconociendo que es además ligero como el helio. El portero vigués tiene por costumbre ascender; a la Asobal, concretamente. Lo ha conseguido con Academia Octavio, Huesca, Guadalajara y Teucro. A Senra se lo enumeró recientemente, echando cuentas. Pocos habrá con semejante currículo. Jalones de una extraordinaria trayectoria que Lloria quiere redondear con el cuadro rosaleiro. “Sería la leche”, admite el jugador. Y el presidente se ilusiona: “Es un dato que desconocía, pero que resume bien parte de su carrera. Es uno de los mejores porteros de los últimos años en la División de Honor Plata, si no el mejor. Siempre ha estado en equipos que peleaban por ascender y siendo clave en ellos. Esperemos que esa experiencia adquirida nos sea de utilidad, que así será, en los partidos que restan”. A Lloria, si uno se fija bien, comienzan a despegársele los pies del suelo.

En sus primeros años con el Octavio. armando álvarez

Ese posible quinto ascenso se dirime en cuatro jornadas. La liga se reanuda tras el parón del 1 de mayo. El Torrelavega (23 puntos) casi se ha asegurado ocupar una de las dos plazas premiadas. Antequera (20) y Acanor Valinox (18) compiten por la otra. Los dos se enfrentan este sábado en el pabellón rosaleiro de O Calvario (19.00). En el Fernando Argüelles se impusieron los andaluces por 31-29, con controversia arbitral. La jerarquía de hombres del Antequera como Baena o Chispi impone. Los de Álvaro Senovilla necesitan ganar y compensar ese goleaverage. Es necesario, aunque no suficiente.

Conversa con un compañero en su etapa en el Teucro.

“En esta liguilla todos los partidos son dificilísimos. El Ibiza, siendo colista, puntuó en casa del Antequera. Cualquiera gana a cualquiera en cualquier lado”, advierte Lloria, sin desmentir lo evidente: “Claro que este partido es clave”. Entiende que el equipo afronta el duelo con la dinámica adecuada. “Hemos ido mejorando. En verano cambiamos de entrenador (Senovilla por Quique Domínguez) y a varios jugadores en la plantilla. El modelo de juego tuvo que asentarse mientras nos conocíamos. Hemos ido de menos a más en general. Habían sido además muchos meses sin competir, sin entrenar... Ha sido un año raro en ese aspecto. Nos costó arrancar. Hemos llegado a la parte final de temporada muy bien en cuanto a juego y sensaciones. A nivel personal estoy contento, intentando aportar lo máximo. Ya estamos viviendo un sueño. Si lo conseguimos mantener vivo, perfecto; si no, estamos satisfechos”, evalúa.

En O Calvario el Acanor Valinox se ha mostrado casi imbatible. Once victorias en doce encuentros. La única derrota, ante el Alicante (23-27) el 19 de diciembre. Registros excelentes pese a que la pandemia ha vetado o restringido la presencia del ardiente público rosaleiro. “Notamos muchísimo la falta de público. Pero llevamos dos meses jugando con 200 que parece que son 1.000. Da gusto”, elogia Lloria. “Vienen la charanga y la peña Os Jomas y animan muchísimo. El ambiente que crean lo notan los rivales. Pasas de jugar en pabellones vacíos durante toda la temporada a un pabellón que aprieta de verdad. Se les ha echado de menos”.

Actuar como local en O Calvario era una de las muchas razones que llevaron a Lloria a aceptar la propuesta de Senra. Asegura el vigués que pelear por Asobal nunca le pareció descabellado. “Seguramente no pensaba que pudiese suceder tan rápido, pero sabía que era un club que iba a más. En 2019 ya se veía el cambio. Simplemente con fichar a un entrenador como Quique... Él no se mete en un proyecto que no sea mínimamente ambicioso. Las circunstancias han hecho que a lo mejor este año ya estemos preparados para subir. Ascendieron dos equipos, no bajó ninguno, nosotros ya éramos quintos cuando se aplazó la pasada temporada y hemos mejorado la plantilla. No hay que darle más vueltas”.

Quique es una figura capital en su carrera. El pontevedrés, directamente trasladado de la cancha al banquillo del Octavio, fue el que hizo debutar a Lloria con apenas 18 años en la campaña 2002-2003. La de su primer ascenso. “Era un crío, ejercía de tercer portero, pero participaba”, recuerda. Quique, además de recuperarlo para el Octavio una década después, también lo reclamó para el Teucro, con el que firmó el ascenso en 2017. Con el Guadalajara ascendió en 2010 y con el Huesca, en 2011; en ambos casos, en fases de ascenso organizadas como anfitriones y resueltas a penaltis. Recién inicia su tercera década.

“Para los modestos, ascender es ganar una liga o la medalla de oro, como quien dice”, valora Lloria. “Todos los ascensos que he vivido han sido especiales. Pero este, con tanta gente gallega y de O Rosal formando una piña, con el club y el pueblo tan ilusionados, sería una hazaña”.

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