Esperando a The Big One

El Celta cierra la minigira americana con un segundo empate gracias al inevitable gol de Aspas

Aspas celebra su gol.

Aspas celebra su gol. / RC Celta

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Se vive esperando, temiendo y fingiendo ignorar. Y a veces exactamente lo mismo. En California, paraíso terrenal, conocen la maldición que es su precio y su condena. El suelo tiembla cada cierto tiempo con diferente violencia. Lo han asimilado. Lo pregonan incluso con humor, como en el nombre de la franquicia de la MSL, Earthquakes, ubicada en San José. Saben que algún día la falla de San Andrés se acabará rasgando como una tela demasiado tensa, separándolos del continente o hundiéndolos bajo las olas del océano. The Big One será ese terremoto definitivo que se sabe y se silencia. Aspas, que se fue y volvió como un tsunami, lleva más de una década provocando terremotos en las defensas rivales del Celta. Es tan inevitable como lo será su retirada, que se aproxima a bocados. Él, sin embargo, finge su eternidad, camuflado en la lozanía fibrosa de su cuerpo, y el celtismo se deja engañar. El astro moañés, The Big One, ilumina incluso la insípida rutina. Segundo gol céltico en la pretemporada y segundo de su autoría para encadenar un segundo empate. Fue de penalti, pero eso no afecta a su leyenda. Tanteó Aspas otro tanto, con precioso falta botada a la cepa del palo que teóricamente protegía la barrera. El Celta regresa a casa de su minigira americana. Lo hace olvidando que un día, cuando despierte, Aspas ya no estará allí. Eso convierte cada segundo en una joya irrepetible.

Alineación inicial del Celta.

Alineación inicial del Celta. / RC Celta

El amistoso contra San José Eartquakes, por lo demás, olió a amistoso, supo a amistoso y tuvo tacto de amistoso. Coudet adaptó las piezas que tiene a su disposición al esqueleto que ha diseñado y el entrenador local repartió minutos entre toda la plantilla, con una alineación inicial plagada de suplentes. Los californianos encaran la recta final de su campeonato regular en la penúltima posición de la Conferencia Oeste, con el ejercicio saldado. La indiferencia propia de los torneos cerrados, sin descensos. El catalán Álex Covelo, a quien probablemente se le puede rastrear el origen gallego en su apellido, ejerce como interino desde la marcha de Matías Almeyda al AEK, equipo desde el que reclamó el fichaje de Orbelín Pineda. El tejido futbolístico está conformado por infinitas conexiones.

Coudet nunca le encontró sitio a Orbelín. Y se lo tiene que ir buscando a las nuevas contrataciones. Óscar figura en el apartado de los jugadores que quiere, igual que Unai Núñez y Carles Pérez. Lo situó como titular, en el puesto de Denis. Luca de la Torre debutó a falta de un cuarto de hora, reemplazando a Solari en la derecha pero pronto en el centro tras la salida de Carreira por Veiga. De la Torre parece más Denis que Óscar. Swedberg, al que se le ve aún desorientado, como el adolescente recién llegado que es, volvió a jugar desde la izquierda. Podrá ser Denis cuando madure. De la Torre, por provenir de una liga menor, y Swedberg, por imberbe, figuran en el apartado de los jugadores de los que Coudet sospecha. El entrenador argentino no invertirá un solo minuto en su aprendizaje. Les exigirá como a cualquiera. Para bien y para mal es su credo. Coudet preferiría tener a Denis.

Mallo intenta driblar a López, autor del gol local.

Mallo intenta driblar a López, autor del gol local. / RC Celta

El Celta controló la primera mitad desde su distribución asimétrica, con Veiga ofreciéndole todo el carril a Galán. El lateral pacense fue el principal productor ofensivo. Baeza aprovechó un error de su marcador para provocar el penalti que Aspas ejecutó en el minuto 38. San José empató cinco minutos después cuando Marcos López remató un córner. Todo el peligro local, como ya había sucedido con Pumas, llegó en jugadas a balón parado. A la actual configuración céltica le faltan kilos y centímetros.

El choque perdió toda la intensidad tras el descanso. Coudet sentó a Beltrán y empleó a Mallo de central para adelantar a Tapia a su posición natural. Convenía en el reparto de desgastes y por cuidar la autoestima del peruano, que se sabe por detrás de Beltrán en el pulso del pivote defensivo, mientras desde Valladolid llegan cantos de sirena. La plantilla, como la afición, estudia los indicios que el entrenador ofrece en cada maniobra, aunque falten tantos refuerzos por acoplar y llegar que el traje ni siquiera está hilvanado. En el mundo cambiante de los veranos, pocas certezas existen. Aspas es una de ellas.